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JUAN L. ORTIZ - ALMA INCLINATE -

Publicado en

JUAN L. ORTIZ (Entre Ríos, 1896-1978)

 

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Alma, inclínate...

Alma, inclínate

sobre los cariños idos...

Sí, ya sé:
la esperanza en el aire, pero no la veo sonreir, perdón,
con los hálitos queridos...

La tierra, ahora, la tierra, con los llamados hundidos...

Me prestaréis, oh cabellos al viento, vuestras sedas,
para asir piadosamente a los llamados?

Siento que allá en el hondo, perdón, perdón de nuevo,
una soledad ciega alza raíces hacia ti, alma,
en busca, alma, de qué flores separadas?

Oh, los hilos que se adivinan
y que sangran, cortados, en la sombra...
Me prestaréis, oh cabellos al viento, vuestro viento,
para ir hacia abajo de la noche por los hilos desunidos?

Alma, inclínate
sobre los cariños idos...
mientras los cabellos al viento, alma,
os dan la ráfaga del descenso...

Pero vendrán, alma, los cabellos al viento,
cuando la esperanza en el aire está seca de almas,
y la tierra toda es de almas solas,
ay, solas,
muriéndose de nuevo por los perfumes perdidos?

Vendrán, vendrán
las dulces llamas del viento a las dulces fes del viento
desde su vuelo de divisas
hacia el gran sueño sin muerte...?

vendrán,
antes de que la sed,
la sed, la sed profunda que va más allá de la ceniza,
de cuenta también
de las heridas mismas de la ausencia,
todavía llorando, sin ojos, bajo nuestros silencios y las hierbas?

Mas no, alma, de pie,
delicadamente de pie en la línea de los grillos,
abierta como un oído imposible de esas azucenas de la sombra
-dulces sobrevivientes de la luna-
a las agonías que no pueden bajar, aún,
pero que ahogan el rocío...

Una es la noche, alma, desgarrada...
Una la del aire ilimitado y la de los tejidos profundos...
Y uno es el olvido de la muerte o el olvido de la vida...
Mas que sabes tú de la memoria que te excede
en el héroe desconocido que ama desde siempre
y que amará siempre perdiéndose
con la fe de la semilla, en el paisaje sin fin,
para las respuestas sucesivas a todas las ramas del horror,
aún a aquellas de tu sangre
que tú crees tendidas, alma, desde el nunca del mar...?

La gran piedad, alma, es la del héroe,
pues que ella toca toda, toda, la cadena del tiempo...
Y esos cabellos al viento, con la edad del porvenir,
son, a pesar de su alegría, sí,
los del héroe visible...

 

(De “De las raíces y el cielo” , 1958, publicado en Antología

JUAN . L. ORTIZ, Editorial Losada S.A., Bs.As., 2010)

 

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CESARE PAVESE -DOS POESIAS A.T.

Publicado en

CESARE PAVESE (Italia, 1908-1950)

  

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   (*)

DOS POESIAS A.T.

 

Las plantas del lago

te han visto una mañana.

Las piedras, las cabras, el sudor

están fuera de los días

como el agua del lago.

El dolor y el tumulto de los días

no rasguñan el lago.

Pasarán las mañanas,

pasarán las angustias,

otros sudores y piedras

te morderán la sangre

-no será siempre así.

Algo hallarás de nuevo.

Volverá una mañana

en que, tras el tumulto,

estés sola en el lago.

 

 

 

 

También tú eres el amor.

Eres de sangre y tierra

como los otros. Andas

como quien no se mueve

de la puerta de casa.

Miras como el que espera

y no ve. Eres tierra

que sufre y calla.

Te sobresaltas y fatigas,

tienes palabras –caminas

esperando. El amor

es tu sangre –no otra.

 

(“Roma, 18-23 de junio de 1946. Halladas en dos hojitas mecanografiadas, en el cuaderno Cuentos y poesías inéditas”…Están indicadas como “Dos poesías a T., 18-23 de junio ´46” en un apunte encontrado en otro cuaderno”)

 

(De “POEMAS INEDITOS POEMAS ELEGIDOS,Cesare Pavese, Traducción y prólogo Horacio Armani, Notas de Italo Calvino, Ediciones Librerías Fausto, Bs.As., 1975)

 

(*) LAGO LEMAN CON BARCO A VAPOR - O. KOKOSCHA

 

 

 

DUE POESIE A.T.


Le piante del lago
ti hanno vista un mattino.
I sassi le capre il
sudore sono fuori dei giorni,
come l'acqua del lago.
Il dolore e il tumulto dei giorni
non scalfiscono il lago.
Passeranno i mattini,
passeranno le angosce,
altri sassi e sudore
ti morderanno il sangue
- non sarà così sempre.
Ritroverai qualcosa.
Ritornerà un mattino
che, di là dal tumulto,
sarai sola sul lago.

 

 

Anche tu sei l’amore.
Sei di sangue e di terra
come gli altri. Cammini
come chi non si stacca
dalla porta di casa.
Guardi come chi attende
e non vede. Sei terra
che dolora e che tace.
Hai sussulti e stanchezze,
hai parole – cammini
in attesa. L’amore
è il tuo sangue – non altro.

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HECTOR VIEL TEMPERLEY - DE VIENTO -

Publicado en

HECTOR VIEL TEMPERLEY (Bs.As. 1933-1987)

 

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(*)

DE VIENTO

 

De Dios desde las crines a la cola,

viento con espinazo los caballos.

Y su espinazo rayo que me cruza

el espinazo en cruz y se dispara

a su origen. Caballos y jinete

que convergen para entregar su médula

de pampa, más allá del horizonte.

 

Su espinazo es costilla despedida

por el pecho de Dios, rayo tendido

desde los crines a las colas, hueso

con tuétano de campo.

                                 Porque el potro

es agua que pialada se desploma

sobre sus vasos, y agua es el jinete,

Dios nos hundió en los lomos su costilla.

 

Costilla más allá del horizonte,

y espinazo en la pampa, que osifica

la horizontal del agua y me rayea

la espalda hacia delante. Con quitarle

el freno de su punta y el relámpago

vertebral de la plata, vuelve el hueso

a ser rayo imanado por su origen.

 

El rayo despedido, separado

de la argolla de músculos y plata

que lo redujo a viento entre rodillas,

todavía es caballo hasta su médula

cruzada con la mía. Y es la médula

de pampa desbocada al horizonte,

en la cruz del caballo y su jinete.

 

El horizonte piala los caballos

para que el agua ruede, el rayo siga.

Con vertebral envión el espinazo

se dispara del lomo y, todavía,

es rosillo, azulejo, doradillo

caballo medular que Dios imana

y no se entrega al invisible lazo.

 

Para entregarse a Dios, cruza el caballo

su horizonte, y estira a través mío

la punta hacia su origen. Por su punta

precipita la médula de pampa,

más allá de la pampa.

                           Y siempre en pampa,

porque lo imana Dios galopa el rayo,

y rueda sólo en Dios con su jinete.

 

(De “POEMAS con CABALLOS” Colección “LOS MIRADORES”

TIRSO, Bs.As.,1956)

 

(*) “The Large Blue Horses, 1911, FRANC MARC.

 

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LUIS DE TEJEDA - Soliloquios al Niño Dios -

Publicado en

DQT-La-Vision[1]

(*)

 

LUIS DE TEJEDA (Córdoba , antes del Virreinato (1604-1680)

Soliloquios al Niño Dios, el Día de la Navidad,

en su Pesebre 

 

Soliloquio primero

 

Belén. Portal dichoso;

casa de pan ;que ciñes ,

/aquel candido trigo

nacido en tierra virgen.

Dexa que a tus umbrales

no palacios sublimes,

no edificios soberuios

de Babylonia enmvidie.

Dexa que tu pessebre

cellos mis labios frissen

fuentes mis ojos    [rieguen]

ojos el alma miren.

      En tu inmensa estrechura

lo grande miro humilde

lo incircunscripto breue

postrado lo terrible-

Quien es de tierra y cielo

compassador Euclides

a una cuna de paxas

se proporciona y mide-

      El calor se le niega

la nieue le corrije

/y a quien da nieue y lana

no hai oi pañal que abrigue.

O, como esta la madre

agradeciendo humilde

el abrigo a las bestias

que el hombre le prohiue.

Messe la jumentilla

los paxissos coxines

y el Buey con tardo aliento

de Bracero le sirbe.

Llorad ojos un rato

que quando el hombre aflixe

a Dios; de rudas bestias

assitirse permitte.

      Aquella bella Aurora

por quien los canpos rien

de la eterna; i triunfante

Jerusalem insigne.

/ Llora sobre las Paxas

y/ en sus hilos humildes

(torsales de oro) enzarta

aljofares subtiles.

      Y assi, le dice al Niño

esta cuna infelize,

Hijo, te pronostica

alguna tumba triste

       y siendo tan estrecha

desde agora me dice,

que en las paxas te ensayas

para en la cruz Bullirte.

      Sus agudas aristas

manos i pies te aflixen

y los tres pronostican

de azero agudos linzes.

      Las que tus tiernas sienes

punsan sobre subtiles

Hebras de su cabeÇa

la corona me dicen.

 /Al vestido encarnado

que de mi tela Hiciste

Rasso triste y paxisso

de entretela le sirue.

 entre pucheros tierrnos

ya llora ya se rie

el Niño con la Madre,

y ella llorando dice:

Si tu desnudez lloras

dime porque saliste

dexando mis entrañas

que eran pañales firmes.

 mas ya me estás diciendo

mientras lloras y ries:

salgo a buscar ingratos

pues por ingratos vine-

      No llores pues bien mío

si a tanto te atrebiste

que a tu Padre dexaste

y a tu Madre despides.

 

 

(Publicado en “América, Creación del Barroco”,Fermín CHAVEZ, Editorial DOCENCIA, Bs.As.,1994)

(*) VISION DE LA CRUZ, 1631,  Diego Quispe Tito (Pintor peruano de origen indígena y uno de los mayores representantes de la Escuela Cusqueña del Siglo XVII)

 

 

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ALEJANDRO BEKES - ELEGIA -

Publicado en

ALEJANDRO BEKES ( Sta. Fe, 1959) 

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ELEGIA

 

          A mi padre

 Como si te alejaras sólo con verte andar

por el espacio fluido que tu recuerdo ocupa,

tu íntima presencia imposible

se deshace en el tiempo mudo, infinitamente.

 

No es humano creer que de verdad te has muerto,

que desde aquella noche no volveré a escucharte

explicándome los nombres de las estrellas

y los arcanos últimos del mundo.

Yo no puedo creer que tu voz esté muda para siempre,

tu voz oída en el paraíso terrenal y en la mañana de

  la vida.

 

No sé cómo hacer esto de escribirte una carta

  que no recibirás,

aunque del fondo viene un hijo de agonía

pidiéndome que crea en tu voz de ultratumba

y en que, como afirmabas con amable insistencia,

volveremos a vernos según tiempo y espacio.

 

Que la hondura del amor que tuviste

se mida por el vacío que nos deja tu falta.

 

Entre nosotros se abre ahora una bruma

ajena a los usos de la tierra, parecida a un leve

  purgatorio

que me llevará a encontrarte en todas partes y en

  ninguna,

impregnando el universo que conozco y el que

  desconozco.

Porque vivirás en mí hasta que yo también deba irme,

un poco menos triste si tengo la esperanza de encontrarte

como a veces te encontraba por la calle, con alegre

    sorpresa,

y volvamos a discutir ahincadamente de lo humano y

  de lo divino

como cuando tu sombra querida se deslizaba

por las baldosas de este mundo.

 

Esta carta no puede tener fin.

Es el comienzo de un libro doloroso

que se escribe adentro, ahí donde nadie ve,

donde quizá me puedas ver ahora.

 

Hoy dejo este papel sobre la piedra

donde está escrito un nombre que desgasta la lluvia.

  

                             1º de marzo de 1999

 

( De “El hombre ausente””, Ediciones del Copista, Colección Fénix, dirigida

 por Pablo Anadón, 2004.)

 

(*) “Monje junto al mar”, Caspar David Friedrich

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Ana Emilia LAHITTE - Homenaje en sus 90 años -

Publicado en

ANA EMILIA LAHITTE( La Plata, 1921)

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CETRERÍA

Liebre, venado, faisán.

No me atrae la caza
ni me gusta alinear la carne roja
en bandejas de plata.

Pero el halcón
acaba de traerme tus ojos.

Amo la cetrería.

Mañana
ha de traerme tu mirada.

 

HUIDA

 (A Elizabeth Azcona Cranwell)

   La verdad que se busca se pierde, se hace libre" E.Bayley

 

Con la mitad de mi cerebro
hice un ala de sol para la noche
.

 

Guardo la otra mitad
celosamente: así podré creer
que ya no existo.

 

Desde el adiós

un ciervo echa a correr

llenándose el vacío.

 

(*) Falconer (Cetrero) A. de Riquer

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EUGENIO MONTALE - LOS LIMONES -

Publicado en

EUGENIO MONTALE (Génova,1896-Milán 1981)

   
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 LOS LIMONES  
 Óyeme, los poetas laureados 
 se mueven solamente entre las plantas 
 de nombres poco usados: boj, ligustros o acantos. 
 Yo, para mí, amo las calles que conducen 
 a las herbosas zanjas donde en charcos 
 casi secos acechan los muchachos 
 alguna enjuta anguila: 
 los senderos que siguen los ribazos 
 bajan ente el penacho de las cañas 
 y llevan a los huertos, entre los limoneros. 
   
 Mejor si la algazara de los pájaros 
 se apaga devorada por el cielo: 
 más nítido se escucha el susurrar 
 de las ramas amigas al aire casi inmóvil, 
 y las sensaciones de este olor 
 que no sabe separarse del suelo 
 y llueve en el pecho una dulzura inquieta. 
 Aquí, de las pasiones apartadas 
 por milagro calla la guerra, 
 aquí también a los pobres nos toca nuestra parte 
  de riqueza 
 y es el olor de los limones. 
   
 Mira, en estos silencios en que las cosas 
 se abandonan y parecen muy próximas 
 a traicionar su último secreto, 
 a veces esperamos 
 descubrir un error de la Naturaleza, 
 el punto muerto del mundo, el eslabón perdido, 
 el hilo que al desenredarlo finalmente nos ponga 
 en el centro de una verdad. 
 La mirada sondea a su alrededor, 
 la mente indaga, concuerda, desune 
 en el perfume que se propaga 
 cuando más languidece el día. 
 Son los silencios en los que se ve 
 en cada sombra humana que se aleja 
 alguna perturbada Divinidad. 
   
 Mas desfallece la ilusión y el tiempo nos devuelve 
 a las ciudades rumorosas donde el azul se muestra 
 solamente a retazos, en lo alto, entre molduras. 
 Después, la lluvia cansa el suelo; se espesa 
 el tedio del invierno sobre las casas, 
 la luz se torna avara, amarga el alma. 
 Hasta que un día, a través de un portón mal cerrado, 
 entre los árboles de un patio 
 se nos aparece el amarillo de los limones, 
 y se deshiela el corazón 
 y retumban en nuestro pecho 
 sus canciones 
 las trompas de oro del esplendor solar. 
   
  ( De “Huesos de Jibia”, 1925) 

 (Traducción Horacio Armani)

 

I LIMONI

Ascoltami, i poeti laureati
si muovono soltanto fra le piante
dai nomi poco usati: bossi ligustri o acanti.
lo, per me, amo le strade che riescono agli erbosi
fossi dove in pozzanghere
mezzo seccate agguantanoi ragazzi
qualche sparuta anguilla:
le viuzze che seguono i ciglioni,
discendono tra i ciuffi delle canne
e mettono negli orti, tra gli alberi dei limoni.

Meglio se le gazzarre degli uccelli
si spengono inghiottite dall'azzurro:
più chiaro si ascolta il susurro
dei rami amici nell'aria che quasi non si muove,
e i sensi di quest'odore
che non sa staccarsi da terra
e piove in petto una dolcezza inquieta.
Qui delle divertite passioni
per miracolo tace la guerra,
qui tocca anche a noi poveri la nostra parte di ricchezza
ed è l'odore dei limoni.

Vedi, in questi silenzi in cui le cose
s'abbandonano e sembrano vicine
a tradire il loro ultimo segreto,
talora ci si aspetta
di scoprire uno sbaglio di Natura,
il punto morto del mondo, l'anello che non tiene,
il filo da disbrogliare che finalmente ci metta
nel mezzo di una verità.
Lo sguardo fruga d'intorno,
la mente indaga accorda disunisce
nel profumo che dilaga
quando il giorno piú languisce.
Sono i silenzi in cui si vede
in ogni ombra umana che si allontana
qualche disturbata Divinità.

Ma l'illusione manca e ci riporta il tempo
nelle città rurnorose dove l'azzurro si mostra
soltanto a pezzi, in alto, tra le cimase.
La pioggia stanca la terra, di poi; s'affolta
il tedio dell'inverno sulle case,
la luce si fa avara - amara l'anima.
Quando un giorno da un malchiuso portone
tra gli alberi di una corte
ci si mostrano i gialli dei limoni;
e il gelo dei cuore si sfa,
e in petto ci scrosciano
le loro canzoni
le trombe d'oro della solarità.

( De Eugenio Montale, Asociación Dante Alighieri, 1996)

 

(*) Bodegón de los limones, ZURBARAN

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HECTOR VILLANUEVA - LA INUNDACION -

Publicado en

HECTOR VILLANUEVA 

(Bs.As.,1918-2003)

 

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(*)

LA INUNDACION

 

Contra los muros de la casa el río ha movido su guerra

y la creciente puso en fuga las estrellas. Ah las

lluvias, ah la pertinaz histeria de las lluvias.

 

Los asnos del tahonero huyeron con grupos de ceniza.

La rata husmea entre brumosos camastros en viaje.

Recuerdo unos ancianos cargados con colchones y aluminio,

    mujeres

por el malecón llevando jaulas con pájaros verdes,

maderas y resacas plagando la ribera que fue del arcoris.

 

Y en la chapaleante floración transmundos de papeles

alucinadas alacenas y botellas, residuos de oraciones

o aromas de suicidio. Y el solemne pasar de los ahogados.

 

Nadad algas entre añosas fotografías. Nadad detritus

de pescados y almanaques. Nadad macerados vientres

de niños como lunas naciendo en la corriente. Ah las

lluvias. Ah la pestilente soledad de las lluvias.

Y a lo lejos el chillar de las gaviotas en los vaciaderos.

 

Después se encendieron hogueras de harapos

y tetunes y en la fiebre se entonó la melopea

de los ausentes entre los huesos del temporal.

 

Y el fuego

se movía tímidamente como esperando un vino nuevo

que vendría en el alba.

 

 (“En algún lugar del mundo”,1966, publicado en Antología

 de la Poesía Argentina, Raúl. G. Aguirre, 1979)

 

(*) La inundación de Port-Marly- Alfred Sisley

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ISABEL LLORCA BOSCO - DESTIERRO -

Publicado en

ISABEL LLORCA BOSCO (Bs.As.)

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DESTIERRO 

Va la hoja tenazmente agujereada

traspasando el espacio

y cada vez se aleja más

del gesto tierno con que la tierra la despide.

Exhausta, se sumerge en su locura

como un pez en un frasco con agua

y choca con la perpetua prisión de la intemperie.

Allá va, a lo largo del viento.

Cruje como la hoguera de un hogar cada vez más distante.

La hoja –echada y desechada– ya delira de otoño

y juega el simulacro de estar viva.

Una ráfaga la sube a la vergüenza

y queda abierta, demorada en el destierro.

Allá va, fuera de sus dominios,

al inestable asiento de las voces,

con los flancos golpeados por adversarios invisibles.;

seca, extenuada, nadando en su torpeza

y al fin a salvo a bordo de los aires.

Por las puertas del aire pasa a ser

esa flecha tirante y dolorida que no encuentra su centro,

esa estría de oro que se resbala por los charcos,

eso que cae ahora bajo la lluvia glacial de una mirada,

el trabajo de Sísifo y la ladera imperturbable,

la hoja de papel que acaban de tirar

sin haberla leído.

                                                                       Isabel Llorca Bosco

 

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Joaquín GIANNUZZI (Bs.As.,1924-Salta, 2004)

Publicado en

JOAQUIN O. GIANNUZZI (Bs.As.,1924-Salta,2004)

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A UN CABALLO QUE MURIO ARROLLIDADO

 

Nadie entonces supiera sobre tu cuerpo claro

tanta inmovilidad, tanta verdad en sombras,

tantas rotunda ausencia

de latidos ocultos en carne luminosa.

 

Ya estas  ahí, remoto.

Olvidando en los ojos tristemente maduros

el mundo que fue tuyo entre formas dispersas

sabiamente movibles entre luces o sombras;

porque he visto en tu muerte la serena dulzura

de lo huido contigo

entre nieblas triunfantes sobre tanta belleza.

 

Ya estoy en tu recuerdo.

Solamente tú, único, en tu curva perfecta,

llenabas todo el círculo de mis hondas miradas;

y allí estaba tu cuerpo

con armoniosa huida de vibrante columna,

y limitando erguida tu clara vida

hondo temblor de llama en tus argénteos músculos.

Entonces era el tiempo de la extensión del aire

cuando todo tu cuerpo

desataba en el trote la desnudez bravía

y en tus ligeros cascos

se adivinaba el ala mordiente del deseo,

recorriendo tus muslos,

con un ímpetu agrio de aromas montañeses.

Cuando la luz se hundía

al fondo de las cosas y su lento crepúsculo

rodaba hacia el poniente su grito derribado

yo hallaba tu retorno de la tarde vivida,

contemplando la súbita belleza

con que te detenías, tan repentinamente.

Y entonces era el sueño colgando de tus párpados

el que en ti penetraba suavemente brumoso,

derrotando en tus cascos de rumores agónicos

el cansancio del día.

No, no era tiempo aún; recién el vuelo

del temblor de la llama aprendía tu sangre;

y apenas sí la tierra conocía

la vibración profunda recorriendo tus miembros;

y el viento de tus crines aún  no descifraba

esa erguida  dureza de tu cuello enigmático.

Qué tristeza madura derramó tu caída;

y qué serenamente

se deshojó a tus plantas cual si fuera

a dormir su dolor como un anciano.

 

Nadie vio en tu caída

la curva soñolienta de la flor

que llevabas en ti.

Y qué lenta belleza te recorrió, serena,

cuando tu cuerpo todo vuelto fruto dormido

arrodilló tu absorta armonía callada.

Ya estás ahí, remoto,

a un costado del tiempo, definitivamente,

serenada amargura de un clavel derribado.

Hoy siguen los rumores en tu mundo olvidado,

la vida lanza al aire sus bermejas palomas…

pero yo estoy, lejano, clavado en tu retorno,

como una cruz, absorto, de solitaria tumba,

clavado en tu memoria –tu cuerpo arrodillado-

en ti, que ya estás muerto y huido sin recuerdos.

 

(Publicado en La Generación Poética del 40, Tomo II,  Luis Soler Cañas, ECA, 1981)

 

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