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FERNANDO SANCHEZ ZINNY - Señales -

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ADDENDA

 

SEÑALES

    (de "LIBRO DE EPITAFIOS")

 

Buscar la sombra

para que el extranjero

tarde en hallarnos.

 

Un campanario

hacia el fin del camino:

es el regreso.

 

Se han ido todos.

Los ojos que lo miran

son los de nadie.

 

Voces perdidas

y en ellas el camino

se hace de niebla.

 

Toda la luz

son los ojos del búho

todo el silencio.

 

La lluvia lava

el tiempo detenido

y no lo sabe.

 

  (De, "Libro de epitafios", Editorial de La Luna Que, Colección MicroOmegaS, Bs.As., 2010)



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JOHN KEATS - ODA A UNA URNA GRIEGA -

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Tú, todavía virgen esposa de la calma,
Criatura nutrida de silencio y de tiempo,
Narradora del bosque que nos cuentas
Una florida historia más suave que estos versos.
En el foliado friso, ¿qué leyenda te ronda
De dioses o mortales, o de ambos quizá,
Que en el Tempe se ven o en los valles de Arcadia?
¿Qué deidades son esas, o qué hombres? ¿Qué doncellas rebeldes?
¿Qué rapto delirante? ¿Y esa loca carrera?
¿Quién lucha por huir?
¿Qué son esas zampoñas, qué esos tamboriles, ese salvaje frenesí?

Si oídas melodías son dulces, más lo son las no oídas;
Sonad por eso tiernas zampoñas,
No para los sentidos, sino más exquisitas,
Tocad para el espíritu canciones silenciosas.
Bello doncel, debajo de los árboles tu canto
Ya no puedes cesar, como no pueden ellos deshojarse.
Osado amante, nunca, nunca podrás besarla
Aunque casi la alcances, mas no te desesperes:
Marchitarse no puede aunque no calmes tu ansia,
¡Serás su amante siempre, y ella por siempre bella!

¡Dichosas, ah, dichosas ramas de hojas perennes
que no despedirán jamás la primavera!
Y tú, dichoso músico, que infatigable
Modulas incesantes tus cantos siempre nuevos.
¡Dichoso amor, aún más dichoso!
Por siempre ardiente y jamás saciado,
Anhelante por siempre y para siempre joven;
Cuán superior a la pasión del hombre
Que en pena deja el corazón hastiado,
La garganta y la frente abrasadas de ardores.

Éstos, ¿quiénes serán que al sacrificio acuden?
¿Hasta qué verde altar, misterioso oficiante,
llevas esa ternera que hacia los cielos muge,
los suaves flancos cubiertos de guirnaldas?
¿Qué pequeña ciudad a la vera del río o de la mar,
alzada en la montaña su calma ciudadela
vacía está de gentes esta sacra mañana?
Oh diminuto pueblo, por siempre silenciosas
Tus calles quedarán, y ni un alma que sepa
Por qué estás desolado, podrá nunca volver.

¡Ática imagen! ¡Bella acritud, marmórea estirpe
de hombres y de doncellas cinceladas,
con ramas de floresta y pisoteadas hierbas!
¡Tú, silenciosa forma, tu enigma nuestro pensar excede
como la Eternidad! ¡Oh fría pastoral!
Cuando a nuestra generación destruya el tiempo
Tú permanecerás, entre penas distintas
De las nuestras, amiga de los hombres, diciendo:

“La belleza es verdad y la verdad belleza”... Nada más
Se sabe en esta tierra, y no más hace falta.

 

 (Traducción: Julio Cortázar)

 

 

Who are these coming to the sacrifice?
To what green altar, O mysterious priest,
Lead'st thou that heifer lowing at the skies,
And all her silken flanks with garlands drest?
What little town by river or sea-shore,
Or mountain-built with peaceful citadel,
Is emptied of its folk, this pious morn?
And, little town, thy streets for evermore
Will silent be; and not a soul, to tell
Why thou art desolate, can e'er return.




O Attic shape! fair attitude! with brede
Of marble men and maidens overwrought,
With forest branches and the trodden weed;
Thou, silent form! dost tease us out of thought
As doth eternity: Cold Pastoral!
When old age shall this generation waste,
Thou shalt remain, in midst of other woe
Than ours, a friend to man, to whom thou say'st,
'Beauty is truth, truth beauty,—that is all
Ye know on earth, and all ye need to know.

 

John Keats (Inglaterra, 1795-Roma,1821) 

 

ODA A UNA URNA GRIEGA



 


 

 

 

Ode on a Grecian Urn

 

Thou still unravish'd bride of quietness,
Thou foster-child of Silence and slow Time,
Sylvan historian, who canst thus express
A flowery tale more sweetly than our rhyme:
What leaf-fringed legend haunts about thy shape
Of deities or mortals, or of both,
In Tempe or the dales of Arcady?
What men or gods are these? What maidens loth?
What mad pursuit? What struggle to escape?
What pipes and timbrels? What wild ecstasy?


Heard melodies are sweet, but those unheard
Are sweeter; therefore, ye soft pipes, play on;
Not to the sensual ear, but, more endear'd,
Pipe to the spirit ditties of no tone:
Fair youth, beneath the trees, thou canst not leave
Thy song, nor ever can those trees be bare;
Bold Lover, never, never canst thou kiss,
Though winning near the goal—yet, do not grieve;
She cannot fade, though thou hast not thy bliss,
For ever wilt thou love, and she be fair!


Ah, happy, happy boughs! that cannot shed
Your leaves, nor ever bid the Spring adieu;
And, happy melodist, unwearièd,
For ever piping songs for ever new;
More happy love! more happy, happy love!
For ever warm and still to be enjoy'd,
For ever panting, and for ever young;
All breathing human passion far above,
That leaves a heart high-sorrowful and cloy'd,
A burning forehead, and a parching tongue.

 

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MICHOU POURTALE - A María Meleck Vicanco -

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a María Meleck Vivanco

            en su retiro de aire

 

Fuera de la línea de foco de tu párpado gris

hurgas la máscara del otro donde aluviones de ceniza

alojan sus recuerdos, te buscarás en ellos

donde en alto vive tu rosa. Te llevará un pájaro de fuego

hasta las orillas del Mármara y el agua azul cubrirá tus espaldas.

Mereces el plumaje de un ave en llamas

pero esta noche serás mi invitada.

Una cuchara de plata te espera

y la sopa caliente de las estrellas más fugaces

las que anidaron en tu corazón dadivoso

ungido de poesía óleo derrame el de tu boca

en cada sílaba de tus poemas

mientras Olga la maga sigue espiando

los pulpejos de tu mano enamorada.

 

Michou Pourtalé

18.09.2011

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HECTOR VIEL TEMPERLEY - MI CABALLO ES OSCURO -

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HECTOR VIEL TEMPERLEY (BsAs.,1933-1987) 

 

MI CABALLO ES OSCURO  

 

Voy, ángel de mi tiempo, a más de ciento treinta,
camino a un monasterio o a un lugar en la tierra.
para ir hacia la muerte, derecho y detonante,
mi caballo es oscuro como buque de guerra.

Su gris es más hermoso cuando viene tormenta.
De vuelta de nadar, más oscuro que el cielo
lo he visto entre los pastos, con resplandor de espada,
lavado por la luz o por mil marineros.

Si muriera esta tarde en la mitad del campo,
si hubiera que venderlo, me dolería el alma.
Yo, en cambio, si muriera, recibiría todo
lo mejor de esta tierra, oraciones y lágrimas.

Como hombre de mi tiempo yo le canto a esta máquina.
De vuelta de nadar, ya encima la tormenta,
la he visto en lo más alto de mis días felices.
Tiene ese gris oscuro de los buques de guerra.

 

 (De “El nadador”, 1964) 

 

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PAUL VALERY - "A propósito de EL CEMENTERIO MARINO"

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PAUL VALERY 

 

(Continúa  del anterior)

 

“Por otra parte, la memoria de mis ensayos, de mis tanteos, de los desciframientos interiores, de aquellas iluminaciones verbales imperiosísimas que imponen de repente una cierta combinación de palabras –como si tal grupo poseyese yo no sé qué fuerza intrínseca…iba a decir: yo no sé qué voluntad de existencia, enteramente opuesta a la “libertad” o al caos del espíritu, y que puede a veces constreñir el espíritu a desviarse de su propósito, y el poema a ser otro totalmente distinto del que iba a ser, como no se soñaba que debiese ser.

 (Se ve por esto que la noción de Autor no es sencilla: solamente lo es con respecto a terceros)”

 

“Escuchando al señor Cohen leer las estrofas de mi texto, y dar a cada una su sentido final y su valor de situación en el desarrollo, me dividía entre el contento de ver que las intenciones y las expresiones de un poema reputado oscurosísimo eran aquí perfectamente entendidas y expuestas, y el sentimiento raro, casi penoso, a que acabo de aludir. Intentaré explicarlo en unas cuantas palabras a fin de completar el comentario de cierto poema considerado como un hecho, con una ojeada a las circunstancias que acompañaron a la generación de ese poema, o a lo que fue, cuando estaba en el estado de deseo y de instancia de mí mismo.

Por otra parte sólo intervengo para introducir, a favor (o como rodeándolo) de un caso particular, algunas notas sobre las relaciones de un poeta con su poema.

  Ante todo debo decir que  El cementerio marino, tal como está, es para mí, el resultado de la sección de un trabajo interior, un acontecimiento fortuito. Una tarde de 1920, nuestro amigo que tanto echamos de menos, Jacques Riviere, al visitarme me encontró ante un “estado” de El cementerio marino, pensando en reemprender, en suprimir, en substituir, en intervenir esto y aquello…

  No descansó hasta que consiguió leerlo; y habiéndolo leído, le encantó. Nada es más decisivo que el espíritu de un Director de Revista.

  Así, por accidente, fue fijado el rostro de esta obra. Nada hice para ello. Además, no puedo en general volver a cualquier asunto que haya escrito, sin pensar que lo hubiera hecho totalmente distinto si alguna intervención extraña o alguna circunstancia cualquiera no hubieran roto  el encanto de no terminarlo. Sólo amo el trabajo del trabajo: los comienzos me fastidian, y sospecho perfectible todo lo que viene de un golpe. Lo espontáneo, aun excelente, aun seductor, no me parece nunca bastante mío…La noción de Autor, como la del Yo, no es sencilla: un grado de más de conciencia opone un nuevo Mismo a un nuevo Otro.

La Literatura no me interesa, pues, profundamente, sino en la medida en que ejercita el espíritu en ciertas transformaciones –aquellas en las cuales las propiedades excitantes del lenguaje desempeñan un papel capital. Puedo, es cierto, agarrarme de un libro, leerlo y releerlo con delicia; pero sólo me señorea hasta lo más hondo si encuentro en él la marca de un pensamiento de potencia equivalente a la del lenguaje mismo.

  La fuerza de plegar el verbo común a fines imprevistos sin romper las “formas consagradas”, la captura y reducción de las cosas difíciles de decir; y sobre todo, la conducción simultánea de la sintaxis, de la armonía y de las ideas (que es el problema de la poesía más pura), son para mí los objetos supremos de nuestro arte.

Esta manera de sentir, es chocante, quizá. Hace de la “creación” un medio. Conduce a excesos. Más aún: tiende a corromper el placer ingenuo de creer, que engendra el placer ingenuo de producir, y que soporta toda lectura.

  Si el autor se conoce un poco demasiado, si el lector se hace activo ¿qué pasa con el placer?

¿qué acontece con la Literatura?

 

  Este punto de vista sobre las dificultades que pueden nacer entre la “conciencia de sí” y la costumbre de escribir explicará, sin duda, ciertas actitudes sistemáticas que a veces me han reprochado. Se me ha culpado, por ejemplo, de haber dado del mismo poema varios textos, y aún contradictorios. Este reproche me es poco inteligible, como puede esperarse después de lo que acabo de exponer. Al contrario, estará tentado, si siguiera mi sentimiento, a comprometer a los poetas a producir (como lo hacen los músicos) una diversidad de variantes o de soluciones del mismo tema. Nada me parecería más conforme a la idea que me complace de un poeta y de la poesía.

El poeta, a mi ver, se conoce por sus ídolos y por sus libertades, que no son los de la mayoría. La poesía se distingue de la prosa en que no tiene ni todas, ni las mismas trabas, ni todas, ni las mismas licencias que ésta. La esencia de la prosa es perecer; es decir; ser “comprendida”;es decir: ser disuelta, destruida sin remedio, reemplazada totalmente por la imagen o por el  impulso que ella signifique según la convención del lenguaje. Pues la prosa sobreentiende siempre el universo de la experiencia y de los actos, universo en el cual (o gracias al cual) nuestras percepciones y nuestras acciones o emociones deben, finalmente corresponderse o responderse de una sola manera: uniformemente. El universo práctico se reduce a un conjunto de hitos. Tal hito alcanzado, la palabra expira. Este universo excluye la ambigüedad, la elimina; exige que se proceda por los caminos más cortos, y sofoca inmediatamente las armonías de cada acontecimiento que se produce en el espíritu.

 

Pero la poesía exige o sugiere un “Universo” muy diferente: universo de relaciones recíprocas, análogo al universo de los sonidos, en el cual nace y se mueve el pensamiento musical. En este universo poético la resonancia prevalece sobre la causalidad, y la “forma”, lejos de desvanecerse en su efecto, es como reclamada por él. La Idea reivindica su voz.

  (Resulta de ello una diferencia extrema entre los momentos constructores de prosa y los momentos creadores de poesía)

  Así, en el arte de la danza, el estado del danzante (o el del amante de los ballets) es el objeto de este arte, y los movimientos y desplazamientos de los cuerpos no tienen término en el espacio, ningún hito visible, ninguna cosa, que junta los anule; y a nadie se le ocurre imponer a acciones coreográficas la ley de los actos no-poéticos (pero útiles), que es: efectuarse con la más grande economía de fuerzas, y según los cambios más cortos.

  Esta comparación puede hacer sentir que ni la sencillez ni la claridad son absolutos en la poesía, donde es perfectamente razonable (y aun necesario) mantenerse en una condición lo más lejana posible de la prosa, aún perdiendo (sin mucho echarlos de menos) tantos lectores como sea necesario.

 

  Voltaire dijo maravillosamente bien que “la poesía sólo está hecha de hermosos detalles”. Yo no digo otra cosa. El universo poético de que hablaba se introduce por el número o, más bien, por la densidad de las imágenes, de las figuras, de las consonancias, disonancias, por el encadenamiento de los giros, y de los ritmos; siendo lo esencial el evitar constantemente lo que reconduciría a la prosa, ora haciendo echarla de menos, ora siguiendo exclusivamente la idea…

  En suma: mientras un poema es más conforme a la poesía, menos puede pensarse en prosa sin perecer. Resumir, poner en prosa un poema, es , simplemente, desconocer la esencia de un arte. La necesidad poética es inseparable de la forma sensible, y los pensamientos enunciados o sugeridos por un texto de poema de ningún modo son el único y el capital objeto del discurso, sino medios que concurren igualmente con los sonidos, las cadencias, el número y los adornos, a provocar, a sostener una cierta tensión o exaltación tendiente a engendrar en nosotros un mundo  (o un modo de existencia) todo armónico.        

 

  CONTINUA                                                                                          

 

Versión de Miguel Rodríguez Puga

  (De “El cementerio MARINO”, Paul Valery, Editorial Leviatán, Colección Poesía Mayor, Bs.As.,1997)

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SILVIA LONG-OHNI - HISTORIA DE UNA ESTRELLA-

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SILVIA LONG-OHNI (Buenos Aires)

 

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HISTORIA DE UNA ESTRELLA

 

  Hubo una vez una estrella que cumplía condena de soledad perpetua.

  Esta estrella brillaba sin descanso porque la Luz le había sido concedida

desde el día remoto de su origen.

  Cuando pasó un milenio de noches estrelladas la estrella ya madura parió

en la noche una constelación de semejantes.

  Un astrólogo anciano que observaba los cielos pensó severamente. "La estrella

solitaria no está sola".

  La estrella que brillaba como siempre permaneció lejana, distante, imperturbable,

sin advertir que ya no estaba sola.

  Un día fue de día y aquella estrella ciega tropezó con su rara fantasía y rodó

por el cielo hasta darse en la tierra.

  El astrólogo anciano que observaba los cielos pensó desconcertado: "La estrella

solitaria era una sola".

  La estrella condenada se hizo añicos y la Luz se hizo sombra.

 

  (de " ANTIFONARIO DEL GRIAL"  , escrito en 1967 y publicado por Ediciones La Luna Qué, Buenos Aires, 2010)

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VICENTE HUIDOBRO - SIGNO Y SINO -

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VICENTE HUIDOBRO ( Chile,1893-1948)

 

 SINO Y SIGNO

 

Has hablado bastante y no te agrada

No te gusta mostrar tus vísceras secretas

Y sin embargo vuelves a caer en ello

Protestas y repites la causa que te irrita

 

Hablas te exhibes te rompes la carne

Y permites la entrada a los ojos intrusos

Quieres cortar las cuerdas que te unen a los otros

Y vuelves a anudarlas

Coges el aire lo haces tuyo y te lo regalas

Conquistas horizontes y los repartes

Haces luz en la sombra y la entregas

Como un paquete de soledades arrepentidas de su propia fuerza

¿Qué entierro es este en que te entierras

En los pechos extraños?

 

Te exaltas y te ablandas

Te ablandas y te haces flechas de corazón

Más ciego que cualquier huracán

Hablas y protestas

Y vuelves a hablar y a protestar

Te haces árbol y das tus hojas a los vientos

Te haces piedra y das tu dureza a los ríos

Te haces mundo y te disuelves en el mundo

Oh voluntad contraria en todo instante

Favor de tierra y grandes fríos y calores

Todo grano ¡malhaya! lleva signos futuros

Un destino de ola que debe hacer su ruido

Y morir dulcemente

 

Has hablado bastante y estas triste

Quisieras un país de sueño

Donde las lunas broten de la atierra

Donde los árboles tengan luz propia

Y te saluden con voz tan afectuosa que tu espalda tiemble

Donde el agua te haga señas

Y las montañas te llamen a grandes voces

 

Y luego quisieras confundirte en todo

Y tenderte en un descanso de pájaros extáticos

En un bello país de olvido

Entre ramajes sin viento y sin memoria

Olvidarte de todo y que todo te olvide

 

  (De “El ciudadano del olvido”, 1941)

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Juan Rodolfo WILCOCK- "CUANDO TU, MI POESIA, LEES POESIA

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Juan Rodolfo Wilcock (Bs.As.,1919-Lubiano di Bagno, Italia,1978)

 

 

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CUANDO TU, MI POESIA, LEES POESIA

 

  Chi mi difenderà dal tuo bel volto?

           Michelanchelo Buonarroti

 

Cuando tú, mi poesía, lees poesía,

se  oscurece el cielo con una luz verde,
la gente huye de la orilla del mar
por un presentimiento remoto de tormenta
o de contraste entre los elementos,
se enarbolan chispas en los cables del tranvía,
y un gran silencio cae sobre la ciudad:
es la poesía que se contempla a sí misma.
Lees palabras de un tiempo desaparecido,
de un presente que se derrumba sin tregua,
velozmente, en el pasado informe,
lees sobre reyes y  coronas, jardines y guerras,
 que eres la corona de cada imperio
y el jardín del mundo conocido
y la guerra de los sentidos de la naturaleza,
lees: “¿quién profesará mis versos en el futuro
si digo ahora todo lo que vales?”
y ocurre en ese momento que esos versos,
como una flecha arrojada a los siglos,
llegan un día a quien los inspiró.
Y entonces la oscuridad verde invade todo,
la gente se esconde, abrumada,
y en un silencio, como de terremoto,
se alza la luna sobre los Castillos Romanos
y lentamente lo vuelve todo  azul,
mientras tú, mi poesía, lees poesía.

   

  De: ITALALIENISCHES LIEDERBUCH

 

  (Publicado en: "J.R.WILCOCK, Poemas". Selección Ana María del Re. Bs.As.Fundarte, 1985)

(*) J.TURNER "Bamborough Castle"

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MICHOU PORTALÉ - Sin título - (De "Signos Tardíos")

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MICHOU POURTALÉ (Azul, Pcia. Bs.As.Reside en la ciudad de Buenos Aires)

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(*)

abre ábrenos

 

 

las alas tuyas ábrenos

sincopadas asimétricas

fluyen su escape en metros de seda

cediendo el canto

el canto de las hojas de acanto

acanto acantilado

paupérrimo salobre

sal obra de gaviota ala

abre se abren alas de sal

mar salado vomitó la caja

en oceánico borboteo

de verso libre sabrosísimo

injerto de alambiques

sonetos rimas en alambres

con soles de soliloquios

en atlántico pacífico oleaje

la caja ya no chilla rabiosa

libre del verso libre al fin

caja hembra desmaya

fértil expande voces

su esplendor relumbra en tersa espuma

espuma esperma

con flagrante marea boga el canto

algarabía de sirenas plateadas

sus abalorios de perlas y nácares

parida en parto la caja

como abanico de liquen

entreabre sus muslos valvas de loto

nace doncella la Palabra

y ciego un poeta la busca

se prenda de la caja prendido

cierra el broche rubí y corre

corre en tu carrera corredor

como jamás nadie lo hizo

pensante multifacético el tú

esgrime la vara la caja se roba

y a su Parnaso la eleva

en torno al trono es Reina

del alabate cola de la alabanza

de inmortal inmortalidad el brillo

al jaque mate del poeta

del viva la Palabra llana y lisa

Palabra viva de Poeta

 

    (de  Signos Tardíos”, sin título)

 

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OSCAR PORTELA - EL FINAL- SOLEDADES -

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(*)

OSCAR PORTELA (Corrientes, Argentina, 1950)

 

EL FINAL


Finalmente mi corazón ha enmudecido.
Los vientos ya no penetran mi cuerpo.
La sangre ha silenciado su murmullo y aquella
rosa del deseo cristalizada está para siempre.

Vacío estoy de mí. De la norma de
la justicia de la Ley de la Carne. Mi viaje fue breve.
Solo busqué el pistilo que existe en las ideas,
- breves estalactitas - negro fuego.

Hoy reposo en la eternidad de tus ojos sombríos
y me sostengo en tu boca anterior al movimiento
de los labios que dicen del corazón,
gélidos vientos que soplan de la nada.

 

SOLEDADES


Profunda soledad de las estrellas.
La luz peto de soledad
que ciega y aísla, hielo y desierto.

Y el tiempo muerto del grito del eclipse
cayendo como mortaja sobre el mundo.

Así estoy, grito sin eco, momificado
por la profunda soledad de las estrellas
y abriéndome a todas las galaxias, ya sin madre
a que devolver el grito de soledad que me destroza
mientras espero disolverme en el último
límite de un corazón que late aún
y espera disolverse en el eclipse definitivo
del hielo y el desierto.

 

(*) J.TURNER - "Glacier and Source of the Arveron"

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