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OLGA OROZCO- Con esta boca,en este mundo

Publicado en

OLGA OROZCO  (1920-Toay,La Pampa- 1999,Bs.As.)

 

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(*)

 

Con esta boca, en este mundo...

No te pronunciaré jamás, verbo sagrado,
aunque me tiña las encías de color azul,
aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro,
aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas
y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos.

Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma,
ese al que no es posible llegar desde ninguna lámpara,
y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral,
ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta  dura nieve
donde sólo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento.

Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras.
Hemos hablado demasiado del silencio,
lo hemos condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final,
como si en él yaciera el esplendor después de la caída,
el triunfo del vocablo con la lengua cortada.

¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo!
He dicho ya lo amado y lo perdido,
trabé con cada sílaba los bienes que más temí perder.
A lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía,
retumban, se propagan como el trueno
unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad.
Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte, poesía.
Hemos ganado. Hemos perdido, porque ¿cómo nombrar con esa boca,
cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca?

 

 (de "Con esta boca, en este mundo", 1994, publicado en "Relámpagos de lo invisible" Antología Olga Orozco, Fondo de Cultura Económica de la Argentina)

1997)

(*) El poeta viajero, Gustave Moreau, 1885

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Ricardo E. MOLINARI-Oda a un instante del otoño -

Publicado en

  

Ricardo E. MOLINARI (Bs., As. 1898-1996)

 

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(*)

 

ODA A UN INSTANTE DEL OTOÑO

 

            “Quo et hunde redactus sum horresco dum

memini, et contremisco graviter

                                   Petrarca

 

He visto muchos días arrastrar sus ángeles por la tierra;

otros por el mar, ahogándolos, hace siglos, en otra vida,

y vi el color radiante de sus vestiduras desaparecer de entre

  los hombres.

 

He visto un día, entre muchos, volver a por mí, por mi piel

  sucia,

por la corona amarga de mis cabellos,

con la cintura lastimada contra el mar y la frente deshecha en

  la luz.

 

Un día, alguna vez lo desee, solamente;

tal vez esperándole, en ocio distraído, insaciable, nacía mi

  sombra,

el aire de mis cerradas penas.

 

En el sur tormentoso estoy viviendo; donde el polvo cubre

  hasta la hez la hoja,

y la sal muerde la raíz desesperada;

donde los ríos llevan al mar una tierra áspera

que ya no empujan las hierbas y sólo mecen

los vientos. ¡El sur perdido! (Donde nadie ha de quitarme ya

  el perfume de una boca,

que llevo pegado

en los labios.)

 

Un día la sangre me bañó los dientes, la lengua,

y abrí los ojos, desmesurados, en las llamas horribles, en el

  sudor más frío

de la atmósfera.

¡Qué solo estuvo mi cuerpo todo ese tiempo!

En otro mundo inagotable, en el que un dios

hastiado castiga sin pereza mis sienes,

mi piel profunda.

 

(Habrá un instante en el otoño, una tarde, que te recuerde

  igual

en su duro resplandor. Quizás por una hoja o un pájaro

sobre los altos árboles húmedos,

vuelvas a estar conmigo, por hábito lúcido de la memoria

o ausencia del olvido, todavía.

 

Acaso en mi sed te memore sin cara, la voz únicamente: el sí;

en aire estático, desaparecido, de vivir solo

o ya en flor imposible, sin nadie,

con el amor, el aroma más penetrante despegado

del pecho.)

 

Quisiera guardar mi corazón como un enorme castillo,

sin ojo, ni rumor; tacto, gusto,

iInútil temporada de la vida. Nada. ¡Ni el mar!

Veloz frío de la muerte, sin rostro que le mire,

ni beso que le agite su dureza, ni mano que le hiera dete-

  nida,

ni largo horizonte de la tierra

que le consuele.

He visto algunos días sin un ser, soñando separados de la

  noche.

 

¿Qué ángel del cielo abandonará su casa dormida,

para llegar envuelto en grandes círculos, desnudo,

a llorar sobre mi cabeza, inmensamente,

el despreciable olvido de mis cabellos?

 

                                   Los Talas, junio de 1940

 

 

Publicado en “Ricado  Molinari, Odas y otros poemas”, Editorial Victoria Ocampo, con auspicio del Fondo Nacional de las Artes.Bs.As., 2005

Prólogo, Horacio Armani

 

 (*) "Los ángeles de la noche", William Degouve de Nuncques, 1894

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Isabel LLORCA BOSCO - DISPERSION-

Publicado en

ISABEL LLORCA BOSCO - (Bs.As.)

 

 

DISPERSION

 

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 (*)

 

          Lucas, 21,33

Pasarán mis palabras
como el quejido de los gatos pequeños que comen las raíces de la lluvia,
que es preferible ahogarlos –según dicen- antes que pasen a mayores.
Pasarán mis palabras, Señor, y no cambiará el mundo.
No seré más libre,
ni habrá menos lugares vacíos desde siempre.
Pasarán como el agua por los vidrios,
aunque queden después sucios y opacos
como el río de mi ciudad,
que de tan solo
sólo tiene una orilla.
Y si llegan a desprenderse mis palabras,
de mí sólo quedará
la forma de mi boca
en un callado grito.
Toda totalidad se habrá perdido.
A nadie le importará comprender.
Si tengo suerte, alguno levantará un fragmento
de mi rompecabezas
para hacerlo jugar en otros marcos, cambiándole el valor.
La eternidad del que escribe
es esa ráfaga de otoño.

 

 (*) Obra de Charles Filliger

 

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MARIA DE VILLARINO - Presente de agonías-

Publicado en

 

 

MARIA DE VILLARINO (1909 Chivilcoy,Pcia.Bs.Aires-1994-Bs.As.)

 

  Raquel Forner - Personajes de la farsa[1]

  (*)

 

PRESENTE DE AGONIAS

 

Reclusos del tiempo que vivimos,

Con la mirada tendida

Hacia las parameras de la nada,

Henos aquí, enajenados de nosotros mismos.

 

Desgastamos la salud de los días,

Convertimos la luz de sus praderas

En fantasmas de ciénagas.

Y presos de la angustia,

Deambulamos por selvas de agonías

Quebrando el brote joven,

Acibarando el jugo de la vida

Por símbolos creados

A fuerza de negaciones y perplejidades,

De razonar más que sentir,

De un no-ser, más que ser,

De un no-vivir, en morir.

Decimos sangre, no manantial,

Vencimiento, no lucha,

Desesperanza, no fe,

Tinieblas, no claridad.

 

¿Qué nocturno,

Qué oscuro devorador de la inocencia

Nos roba su realidad?

¿Qué afán de acabamiento

Nos atrae y desciende

A la desobediencia de los sueños?

 

Cierto que en la vigencia de lo establecido

Prima la desmesura:

El cosmos invadido y alcanzable

En otra dimensión del infinito

Y en orfandad terrestre, nosotros,

Náufragos de un mundo

Que cambia y se transforma,

Y nos ata a sus contingencias

Más que al yo profundo que nos hace,

Nos muere, nos renace,

Ya no nos atrevemos

A nombrar su nombre

Las osas simples y humildes.

 

Y sin embargo, sabemos que existen

Desde el primer día de la creación,

La alegría y lo sensible,

Las vísperas de los sueños,

La gracia del amor,

Como también existen

El ardor de la carne,

La violencia y el crimen,

La abyección , el pecado.

 

Y mientras hacia adentro

La tuerca de la nada,

Más grande que la medida de su círculo,

Ahonda hasta desgarrar las raíces del alma,

He ahí al ángel de las primeras inocencias

En su encantamiento antiguo y nuevo.

He allí los caminos de ascensión y de esperanza,

Que rechazamos, que desconocemos.

 

¿Y Dios?

Dios eterno, Eternidad,

Mirándonos, mirándonos…

 

Publicado en Revista SUR,1973,Bs.As.

 

(*) "Personajes de la farsa", Raquel Forner

 

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ABARIA, Amalia Mercedes -El Musgo y la Calma-

Publicado en

ABARIA, AMALIA MERCEDES (Bs.As.)

 

 

 

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 (*)

 

EL MUSGO Y LA CALMA

 

Solo, en la penumbra,

el sobreviviente del mar

tiende su planicie verde

sobre la larga pétrea

y descansa

 

Cómodo en el muro

instala sus vegetaciones

                                de orden

                                y constancia

y como el antiguo reptil

que lo horadaba,

ama la húmeda

                     colonia de la sombra.

 

 

En espera silente,

                     busca en el cielo

el ángel de la lluvia

y su médula seca, entonces,

bebe el diminuto manantial

pasivamente

 

Es bueno sentir

                           su presencia

compañía de la calma

y el silencio.

 

Pisadas ausentes, a veces

lastiman ese pequeño, gran mundo

                                        esparcido 

o un caballo, también,                                       

roza la frágil, fina capa

                       de verde, verde musgo

 

¿Hay lágrimas,

en los pequeños filidios?

 

 

Todos hemos pisado,

                                  alguna vez,

el tendido musgo,

                                 nuestra calma.

 

 

Amalia M. Abaria   

 

(*) Pintura china    

 

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RICARDO MOLINARI - I - No sé si cantando...

Publicado en

RICARDO MOLINARI (Bs.As.1898-1996

 

 

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 (*)

I

 

No sé si cantando se seca el viento
o la voz pierde su humedad. Cuando pienses
que nadie entiende nada, y por qué vuelvo al Sur;
y que hay personas que miran la poesía
como un tiempo perdido, igual que a una barba

griega.
(Si ellos vieran la sombra debajo de un farol, mutilándose
como una ballesta, y a cada uno de nosotros
en su lucha
por salvarse del odio.)

Mañana cuando vuelva el aire
a cernirse sobre las flores, sobre las altas paredes
que custodian el mundo,
y los ángeles regresen cansados a sus árboles;

Después de querer ordenarnos sin pan;
cuando el horizonte cante debajo del cielo
y haya hombres que bailen alegres, juntando los

 brazos vertiginosos,
y las aves del mar se quejen y vuelen alrededor de los

 mástiles,
yo pensaré: oh, mi hogar del Sur, al Oeste de un río,
y gozaré memorias agradables. -Alguna vez,
el olvido también correrá sobre el mar,
y mi tierra irá callada hacia la otra tierra sin esperanza,
y yo no sé si seré feliz.
Quien no haya oído nunca el viento lamentarse
el viento,

en el hielo,
no sabe lo que es el recuerdo. Yo tengo los labios
húmedos de mirar por una ventana.
El olvido debe ser igual a la pampa;
así como un paseo concluido o una cabellera
que ha quedado reposando sobre el polvo.
Una rama de naranjas tiene el día,
para el que pierde el aliento:
¡quién me pintará a mí una rosa en la más densa y alta oscuridad!
Espada o fresnos, montes de agua, mi soledad es tan

 parecida al frío ,
que ya no tengo sed. (Mañana podría cambiar todo:

 la gimnasia. Vivir.
¡Si uno pudiera vivir de nuevo el día
pleno, sin hierros!)
Yo tengo un gran deseo en la garganta
-nostalgia o viento-
clamor que se endurece: ser otra persona,
playa que no quiere ser escuchada.
Víspera sin memoria,
luna sin agua.

 

De “Hostería de la rosa y el clavel”, 1933, publicado en

“Mundos de la Madrugada”,1943, Editorial Losada,Bs.As.

 

(*) La pampa, Eduardo Sívori, 1902

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MAXIMO SIMPSON - HARTURA - ATMOSFERA 1-

Publicado en

MAXIMO SIMPSON (Bs.As.)

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(*)

HARTURA 

Me perturba esta dádiva incierta

de mi cuerpo trajeado,

Que me lleva a la calle, al almacén,

al cine, al velatorio.

Me cansan estos ojos que no ven el reverso,

la simiente maligna que acecha en los rosales.

Es que estoy hasta el cuello de estar equivocado,

de no saber por qué, cuándo ni cómo

he caminado a tientas hasta mi edad nocturna,

a tientas, sin veredas, por atajos

de cielo sol y bruma indescifrable.

 

ATMOSFERA 1

 

Qué hora diminuta,

qué incorpóreo decurso,

de lado, lateral.

 

Es un día de nadie,

la hora desoída

por árboles oscuros, indecisos.

 

(De “A fin de cuentas”, Ediciones Del Arbol,

Bs.As., 2008)

(*) “Senecio”, Paul Klee

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W.S.MERWIN - La habitación - Abril -

Publicado en

William Stanley MERWIN (N.York 1927)

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LA HABITACION

 

Yo pienso que  todo esto debe estar

Dentro de mí, en algún lugar…

La fría habitación, sin luz, antes del alba,

Una quietud como a la espera de la muerte

Y en un rincón el aletear

De un pájaro que intenta

Volar, de tanto en tanto

Breves latidos en la sombra:

Dirías que agoniza –es inmortal-

 

 

THE ROOM

 

I think all this is somewhere in myself

The cold room unlit before dawn

Containing a stillness such as attends death

And from a corner the sounds of a small bird trying

From time to time to fly a few beats in the dark

You would say it was dying it is immortal

 

 

ABRIL

 

Cuando hayamos partido

La piedra dejará de cantar

 

Abril abril

Se hunde a través de la arena de nombres

 

Los días por venir

Sin estrellas ocultas en  su azul

 

Tú que puedes esperar

Estar ahí

 

Tú que nada has perdido

Nada sabes

 

 

APRIL

 

When we have gone the stone will stop singing

 

April  April

Sinks thorough the sands of names

 

Days to come

With no stars hidden in them

 

You that can wait being there

 

You that lose nothing

Know nothing

 

Traducción: Pablo Anadón

 

(Publicados en revista FENIX, 13, “Ediciones del Copista”

2003, Córdoba, Argentina)

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ALBERTO GIRRI -Si ellos, si esos locos...

Publicado en

ALBERTO GIRRI (Bs.As., 1919-1991)

 

 

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SI ELLOS, SI ESOS LOCOS…

 

Los negligentes,

cuya falta de solicitud ignora

lo que la oreja debió oír  y no oyó,

serán apaleados;

puesto que nos movemos hacia la corrupción

-dirán los realistas del tiempo-,

a su manera ellos son coherentes

en el descuido, en la promiscuidad

de virtud y vicios, dolor y frutos.

 

Los solitarios,

fanáticos e impunes en su ambición

de eliminar el hambre y la sed

por desconfianza de una carne

que es verdaderamente comida,

de una sangre

que verdaderamente es bebida,

tendrán conciencia de su estado,

y las raíces olvidadas, las hojas

que cayeron de sus secos días,

les invaden el reducto,

y entre el aullido

de la compañía que desecharon

gritarán por auxilio; qué desconcierto,

necesitarlo y no saber cómo se pide.

Zozobran

pero no quieren entregarse,

y musitan con esfuerzo el ruego:

 

            Que lo hayamos tocado

            y rechazado

            será otra vez certeza;

            que nos duela,

            que quede en nosotros.

 

Los que presumen de novedades

balanceándose en antojos y jactancias,

serán interrumpidos, velados,

notarán con estúpida sorpresa

que sus apuestas fueron vanas

y la presunción pérdida continua.

Como un picotazo,

como el aletear de buitres

sobre el humo de su incienso,

quitándoles el habla,

enmudeciendo sus fantasías,

así les llegará el impacto.

 

Son los tres poderes negativos

Y sus consecuencias;

Si ellos, si esos locos

Quisieran repudiarlos, liberarse,

abriendo las ventanas hallarían

al que puede acompañarlos

junto al plátano de la pureza,

en el camino de cipreses con el suave aroma

asistiendo a los huesos.

Si encontraran energía para hacerlo

encontrarían su designio,

la purgación

del laberíntico rostro del yo.

 

(De “La penitencia y el mérito”, 1957), publicado en "ALBERTO GIRRI",

Centro Editor de América Latina, Bs.As., 1967)

 

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