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ESTEBAN MOORE - "Partes mínimas /Minima Naturae"

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

Partes Mínimas 1-17

                                       (De "Partes mínimas y otros poemas", Edic. Martín, Mar del Plata)

 

 

“Como olvidar que lo sabemos
Tiempo que entreabre los párpados
Y se deja mirar y nos mira”
                            Octavio Paz

 

“Strahlenwind deiner spragge” 1

 

el viento que sopla desde el desierto cristalino
tan blando como un terzo cielo –anunciará del
universo, infinitas desconocidas geometrías/el
más pequeño de sus detalles / los dominios de
una agregada luminosidad.

 

“not things but minds”2

 

los glaciares en la lejana patagonia impulsan/ el
tamaño –de su acumulado volumen/-- recreando
bajo la magnitud de sus formas/ --una música de
aguas

 

“confondant la nuit et le jour” 3

 

la naturaleza de las ciudades / que despliegan en
la planicie desolada –sus abanicos circulares/ no
será nunca correspondida/ de la vibración íntima
que irradia del fuego –esta ceniza calcinada

 

“Piedra como tú”4

 

esta enlodada piedra de metal/ del tamaño ---de una ciruela
del Alto Valle -que comparte con la roca gris y los arbustos
secos/ las arenas de este territorio -a tus ojos en la distancia
tendido/ no recuerda sus orígenes ---sin embargo cuando tu
boca pronuncia la palabra “meteoro”, fulgirá ella de la fosa
profunda de tu voz/ constelaciones numerosas

 

“Aquí en el silencio,/ oigo” 5

 

una brisa nocturna ---atraviesa los campos roturados
agita las hojas del eucalipto -el crecido follaje de los
cañaverales/ roza sonora ---las grandes ruedas de un
tractor detenido

 

“The pebble/ is a perfect creature” 6

 

ese canto rodado -que se desplaza lento en el repetido
ciclo de las aguas / podrá exponer en la palma de una
mano / el mudo resplandor de su apariencia / -al tacto
inseguro de tus dedos –una estructura única

 

“al sonido de su nombre” 7

 

el nombre arbitrario de este objeto que te desvela
botella, tornillo, o piedra/ que si lanzado de voces
declina la invisible trayectoria de alturas/ entrega
al esfuerzo de tu oído/ el hueco eco de la colisión
la característica de los cuerpos, peso, tamaño, etc.

 

“In the main of light” 8

 

en un escenario dispuesto por la luz/ -las rocas extienden
en sombras alargadas su inmensa redondez/ -en el aire al
zumbido en vuelo de los insectos/ -el escape de un motor
señala con el agobiado paladeo de furiosas erres flotantes
dilatadas en una nube ácida de combustible quemado/ -el
ritmo de la sierra mecánica/ la tala de los árboles

 

“like a thunderbolt he falls” 9

 

la onda de aire cálido/ que flota el cielo del pequeño
valle/ sostiene al halcón en magnífico planeo de alas
abiertas/ y de él -el ojo atento/ que mide la distancia
que separa la presa elegida de sus garras/ ojo certero
que dirige preciso/ los relámpagos del instinto

“all is emptiness”10

 

la curvada línea de fuego/ el rastro de este cometa
que -con trazos de luz explosiva, ilumina el oscuro
plano cóncavo del firmamento/ describe la cadena
encendida de su recorrido/ huella instantánea –que
al consumirse elude toda referencia orbital

 

“Altre tu en clausura” 11

 

si mi ojo advierte de esas altas cúpulas del cielo/ una elipsis
que no culmina sobre sí misma/ entonces -vos podrás iniciar
el proceso de cálculo de los ciclos del sonido -sus resultados
distantes/ ulos-----rulos/ [círculos de la energía en un tiempo
sostenido] rizos de velocidad varia que dividen -los campos
del vacío




a j.a.p.

“bienes de la tierra” 12

 

los dedos pulgar e índice --levemente combados en labor de
pinzas/ presionan el contorno irregular --de esa piedrita que
has recogido a la orilla del río/ la colocan bajo la luz de una
lámpara eléctrica/ que alumbra de su figura –la suavidad de
los bordes/ el tallado paciente de las aguas

 

“del estado más sereno” 13

 

a un costado de la autopista -miramos la extendida
llanura arada/ el tramado orden mecánico ¬¬-de esos
surcos químicamente limpios de la apretada asfixia
de yuyales y maleza/ en cuya cima las hojas -de los
primeros brotes/ traspasan con firmeza la capa –del
blanco rocío escarchado

 

“de manera que se sólo ver” 14

 

el siseo lejano de las aguas que desciende de las altas
cumbres/ despierta a las codornices -que con agilidad
y repentina gracia -sacuden su plumaje/ aletean -en el
nido/ --esas aves que no han visto nunca/ del deshielo
la desatada furia de los torrentes/ observan --de la luz
el brillo distinto/ reconocen en ella -señales –secretos
designios

 

“Brillante eternidad” 15

 

el impulso -que recorre oscuros canales licuificados/ ardientes
esponjas magmáticas --recibe en la latencia de cada uno de sus
corpúsculos --fluctuantes destellos eléctricos/ voluntad -que el
ojo no podrá percibir, mucho menos cuantificar en el espejado
campo de la memoria –ese impulso, su refracción digo: ondula
giros centrífugos (derrama la virtud de su latido)

 

“noche de sus bienes” 16

 

envueltas ---en el tibio aire del verano/ las
lámparas eléctricas/ -recrean --en el centro
de la noche -el círculo --de su luz/ flotando
en la oscuridad, -atraídos a ellas -se elevan
alzados en la brisa –los insectos

 

“Ciego discurso humano” 17

 

pudiera -quién/ de esa serpiente que se desliza
sobre la tierra seca/ reluciente en un espejismo
de sol/ evocar trazos -movimientos en el polvo
el contenido ritmo -de su vaivén/ los rasguidos
de una piel -desatándose en el aire

 

Data

1-“Strahlenwind deiner Spragge”; “La ráfaga de viento de tu lenguaje” Paul Celan, Sprachgitter, 1959.
2-“Not things but minds”; “No cosas sino mentes” John Cage, Themes & Variations, 1982.
3- “confondant la nuit et le jour”; “confundiendo la noche y el día” Jules Supervielle, Prophétie, 1925.
4-“Piedra como tú” León Felipe
5-“Aquí en el silencio/oigo” Eugenio Guasta, Papeles sobre ciudades, 1995.
6-“The pebble/is a perfect creature”, “Este canto rodado es una perfecta criatura” Zbignew Herbert, Selected Poems, 1968. Traducción al inglés de Czeslaw Miloz y Peter Dale Scott.
7-“al sonido de su nombre” Rodolfo Alonso “El paseo”, revista Ficción (43/44), 1963.
8-“In the main of light”, ”En lo principal de la luz” Seamus Heaney, “The goverment of the tongue”,1988.
9-“Like a thunderbolt he falls”; “Él cae
como un rayo” Lord Tennyson, “The Eagle”.
10-“all is emptiness”; “ todo es vacío” Thomas Kinsella, New Poems, 1973.
11-“Altre tu en clausura”; “Otro tú cautivio” J.V. Foix, “Sol, i, de dol, 1939.
12-“Bienes de la tierra” Francisco de Quevedo y V., “El escarmiento”
13-“del estado más sereno” Luis de Góngora, Soneto XII.
14-“de manera que de sólo ver” Santa Teresa de Jesús, Las Moradas, VI, cap.7.
15-“Brillante eternidad” Juan Calzadilla, Tácticas de vigía, 1982.
16-“noche de sus bienes” Edmond Jabés, La memoria y la mano, Versión de Rubén Mejía.
Chihuahua, México, 1992. 17-“Ciego discurso humano” Luis de Góngora, Soneto CLVIII.

Esteban Moore

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OLIVERIO GIRONDO - APARICION URBANA

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

OLIVERIO GIRONDO

 

APARICION URBANA

                                (Persuasión de los días)

 

 

¿SURGIO de bajo tierra?

¿Se desprendió del cielo?

Estaba entre los ruidos,

herido,

malherido,

inmóvil,

en silencio,

hincado ante la tarde,

ante lo inevitable,

las venas adheridas

al espanto,

al asfalto,

con sus crenchas caídas,

con sus ojos de santo,

todo, todo desnudo,

casi azul, de tan blanco.

 

Hablaban de un caballo.

Yo creo que era un ángel.

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MARIO LUZI - DONDE NO ESTABAS....

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

MARIO LUZI (Italia, 1914-2005)

 

 

DONDE NO ESTABAS….

                       (Traducción: Horacio Armani)

 

                     De : Quaderno gotico

 

 

Donde no estabas, cuánta paz: el cielo

entre los árboles estuosos recogía

la blanca ofrenda de las calles, un rostro

relucía en la sombra de las fuentes,

la médula de miel

atenuaba el pesar de los transeúntes

y la beldad brillaba,

se perdía fragmentada entre las calles

esplendentes en el silencio ventilado.

 

Ni imagen, ni memoria, ni sueño.

El rostro de la ausente era una espera

espejada en la primera estrella opaca

y ni siquiera en ella estabas, habías caído

fuera de la existencia;

el candor entristecía las encrucijadas

y no era el anochecer,

era la blanca verdad indolente

en lo hondo de mi tumulto, imperceptible.

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SOR JUANA INES DE LA CRUZ - PRIMERO SUEÑO -

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

SOR  JUANA INES DE LA CRUZ (México, 1648? - 1651 - 1695)

 

Primero Sueño

Piramidal, funesta de la tierra
nacida sombra, al cielo encaminaba
de vanos obeliscos punta altiva,
escalar pretendiendo las estrellas;
si bien sus luces bellas
esemptas siempre, siempre rutilantes,
la tenebrosa guerra
que con negros vapores le intimaba
la vaporosa sombra fugitiva
burlaban tan distantes,
que su atezado ceño
al superior convexo aún no llegaba
del orbe de la diosa
que tres veces hermosa
con tres hermosos rostros ser ostenta;
quedando sólo dueño
del aire que empañaba
con el aliento denso que exhalaba.
Y en la quietud contenta
de impero silencioso,
sumisas sólo voces consentía
de las nocturnas aves
tan oscuras tan graves,
que aún el silencio no se interrumpía.
Con tardo vuelo, y canto, de él oído
mal, y aún peor del ánimo admitido,
la avergonzada Nictímene acecha
de las sagradas puertas los resquicios
o de las claraboyas eminentes
los huecos más propicios,
que capaz a su intento le abren la brecha,
y sacrílega 11ega a los lucientes
faroles sacros de perenne llama,
que extingue, sino inflama
en licor claro la materia crasa
consumiendo; que el árbol de Minerva
de su fruto, de prensas agravado,
congojoso sudó y rindió forzado.
Y aquellas que su casa
campo vieron volver, sus telas yerba,
a la deidad de Baco inobedientes
ya no historias contando diferentes,
en forma si afrentosa transformadas
segunda forman niebla,
ser vistas, aun temiendo en la tiniebla,
aves sin pluma aladas:
aquellas tres oficiosas, digo,
atrevidas hermanas,
que el tremendo castigo
de desnudas les dio pardas membranas
alas, tan mal dispuestas
que escarnio son aun de las más funestas:
éstas con el parlero
ministro de Plutón un tiempo, ahora
supersticioso indicio agorero,
solos la no canora
componían capilla pavorosa,
máximas negras, longas entonando
y pausas, más que voces, esperando
a la torpe mensura perezosa
de mayor proporción tal vez que el viento
con flemático echaba movimiento
de tan tardo compás, tan detenido,
que en medio se quedó tal vez dormido.
Este. pues, triste son intercadente
de la asombrosa turba temerosa,
menos a la atención solicitaba
que al suelo persuadía;
antes si, lentamente,
si su obtusa consonancia espaciosa
al sosiego inducía
y al reposo los miembros convidaba,
el silencio intimando a los vivientes,
uno y otro sellando labio obscuro
con indicante dedo, Harpócrates la noche silenciosa;
a cuyo, aunque no duro, si bien imperioso
precepto, todos fueron obedientes.
El viento sosegado, el can dormido:
éste yace, aquél quedo,
los átomos no mueve
con el susurro hacer temiendo leve,
aunque poco sacrílego ruido,
violador del silencio sosegado.
El mar, no ya alterado,
ni aún la instable mecía
cerúlea cuna donde el sol dormía;
y los dormidos siempre mudos peces,
en los lechos 1amosos
de sus obscuros senos cavernosos,
mudos eran dos veces.
Y entre ellos la engañosa encantadora
Almone, a los que antes
en peces transformó simples amantes,
transformada también vengaba ahora.
En los del monte senos escondidos
cóncavos de peñascos mal formados,
de su esperanza menos defendidos
que de su obscuridad asegurados,
cuya mansión sombría
ser puede noche en la mitad del día,
incógnita aún al cierto
montaraz pie del cazador experto,
depuesta la fiereza
de unos, y de otros el temor depuesto,
yacía e1 vulgo bruto,
a la naturaleza
el de su potestad vagando impuesto,
universal tributo.
Y el rey -que vigilancias afectaba-
aun con abiertos ojos no velaba.
El de sus mismos perros acosado,
monarca en otro tiempo esclarecido,
tímido ya venado,
con vigilante oído,
del sosegado ambiente,
al menor perceptible movimiento
que los átomos muda,
la oreja alterna aguda
y el leve rumor siente
que aun le altera dormido.
Y en 1a quietud del nido,
que de brozas y lodo instable hamaca
formó en la más opaca
parte del árbol, duerme recogida
la leve turba, descansando el viento
del que le corta alado movimiento.
De Júpiter el ave generosa
(como el fin reina) por no darse entera
al descanso, que vicio considera
si de preciso pasa, cuidadosa
de no incurrir de omisa en el exceso,
a un sólo pie librada fía el peso
y en otro guarda el cálculo pequeño,
despertador reloj del leve sueño,
porque si necesario fue admitido
no pueda dilatarse continuado,
antes interrumpido
del regio sea pastoral cuidado.
¡Oh de la majestad pensión gravosa,
que aun el menor descuido no perdona!
Causa quizá que ha hecho misteriosa,
circular denotando la corona
en círculo dorado,
que el afán es no menos continuado.
El sueño todo, en fin, lo poseía:
todo. en fin, el silencio lo ocupaba.
Aun el ladrón dormía:
aun el amante no se desvelaba:
el conticinio casi ya pasando
iba y la sombra dimidiaba, cuando
de las diurnas tareas fatigados
y no sólo oprimidos
del afán ponderosos
del corporal trabajo, más cansados
del deleite también; que también cansa
objeto continuado a 1os sentidos
aún siendo deleitoso;
que la naturaleza siempre alterna
ya una, ya otra balanza,
distribuyendo varios ejercicios,
ya al ocio, ya al trabajo destinados,
en el fiel infiel con que gobierna
la aparatosa máquina del mundo.
Así pues, del profundo
sueño dulce los miembros ocupados,
quedaron los sentidos
del que ejercicio tiene ordinario
trabajo, en fin, pero trabajo amado
-si hay amable trabajo-
si privados no, al menos suspendidos.
Y cediendo al retrato del contrario
de la vida que lentamente armado
cobarde embiste y vence perezoso
con armas soñolientas,
desde el cayado humilde al cetro altivo
sin que haya distintivo
que el sayal de la púrpura discierna;
pues su nivel, en todo poderoso,
gradúa por esemptas
a ningunas personas,
desde la de a quien tres forman coronas
soberana tiara
hasta la que pajiza vive choza;
desde la que el Danubio undoso dora,
a la que junco humilde, humilde mora;
y con siempre igual vara
(como, en efecto, imagen poderosa
de la muerte) Morfeo
el sayal mide igual con el brocado.
El alma, pues, suspensa
del exterior gobierno en que ocupada
en material empleo,
o bien o mal da el día por gastado,
solamente dispensa,
remota, si del todo separada
no, a los de muerte temporal opresos,
lánguidos miembros, sosegados huesos,
los gajes del calor vegetativo,
el cuerpo siendo, en sosegada calma,
un cadáver con alma,
muerto a la vida y a la muerte vivo,
de lo segundo dando tardas señas
el de reloj humano
vital volante que, sino con mano,
con arterial concierto, unas pequeñas
muestras, pulsando, manifiesta lento
de su bien regulado movimiento.
Este, pues, miembro rey y centro vivo
de espíritus vitales,
con su asociado respirante fuelle
pulmón, que imán del viento es atractivo,
que en movimientos nunca desiguales
o comprimiendo yo o ya dilatando
el musculoso, claro, arcaduz blando,
hace que en él resuelle
el que le circunscribe fresco ambiente
que impele ya caliente
y él venga su expulsión haciendo activo
pequeños robos al calor nativo,
algún tiempo llorados,
nunca recuperados,
si ahora no sentidos de su dueño,
que repetido no hay robo pequeño.
Estos, pues, de mayor, como ya digo,
excepción, uno y otro fiel testigo,

la vida aseguraban,
mientras con mudas voces impugnaban
la información, callados los sentidos
con no replicar sólo defendidos;
y la lengua, torpe, enmudecía,
con no poder hablar los desmentía;
y aquella del calor más competente
científica oficina
próvida de los miembros despensera,
que avara nunca v siempre diligente,
ni a la parte prefiere más vecina
ni olvida a la remota,
y, en ajustado natural cuadrante,
las cuantidades nota
que a cada cual tocarle considera,
del que alambicó quilo el incesante
calor en el manjar que medianero
piadoso entre él y el húmedo interpuso
su inocente substancia,
pagando por entero
la que ya piedad sea o ya arrogancia,
al contrario voraz necio la expuso
merecido castigo, aunque se excuse
al que en pendencia ajena se introduce.
Esta, pues, si no fragua de Vulcano,
templada hoguera del calor humano,
al cerebro enviaba
húmedos, mas tan claros los vapores
de los atemperados cuatro humores,
que con ellos no sólo empañaba
los simulacros que la estimativa
dio a la imaginativa,
y aquesta por custodia más segura
en forma ya más pura
entregó a la memoria que, oficiosa,
gravó tenaz y guarda cuidadosa
sino que daban a la fantasía
lugar de que formase
imágenes diversas y del modo
que en tersa superficie, que de faro
cristalino portento, asilo raro
fue en distancia longísima se veían,
(sin que ésta le estorbase)
del reino casi de Neptuno todo,
las que distantes le surcaban naves.
Viéndose claramente,
en su azogada luna,
el número, el tamaño y la fortuna
que en la instable campaña transparente
arriesgadas tenían,
mientras aguas y vientos dividían
sus velas leves y sus quillas graves,
así ella, sosegada, iba copiando
las imágenes todas de las cosas
y el pincel invisible iba formando
de mentales, sin luz, siempre vistosas
colores. las figuras,
no sólo ya de todas las criaturas
sublunares, mas aun también de aquellas
que intelectuales claras son estrellas
y en el modo posible
que concebirse puede lo invisible,
en sí mañosa las representaba
y al alma las mostraba.
La cual, en tanto, toda convertida
a su inmaterial ser y esencia bella,
aquella contemplaba,
participada de alto ser centella,
que con similitud en sí gozaba.
I juzgándose casi dividida
de aquella que impedida
siempre la tiene, corporal cadena
que grosera embaraza y torpe impide
el vuelo intelectual con que ya mide
la cuantidad inmensa de la esfera,
ya el curso considera
regular con que giran desiguales
los cuerpos celestiales;
culpa si grave, merecida pena,
torcedor del sosiego riguroso
de estudio vanamente juicioso;
puesta a su parecer, en la eminente
cumbre de un monte a quien el mismo Atlante
que preside gigante
a los demás, enano obedecía,
y Olimpo, cuya sosegada frente,
nunca de aura agitada
consintió ser violada,
aun falda suya ser no merecía,
pues las nubes que opaca son corona
de la más elevada corpulencia
del volcán más soberbio que en la tierra
gigante erguido intima al cielo guerra,
apenas densa zona
de su altiva eminencia
o a su vasta cintura
cíngulo tosco son, que mal ceñido
o el viento lo desata sacudido
o vecino el calor del sol, lo apura
a la región primera de su altura,
ínfima parte, digo, dividiendo
en tres su continuado cuerpo horrendo,
el rápido no pudo, el veloz vuelo
del águila -que puntas hace al cielo
y el sol bebe los rayos pretendiendo
entre sus luces colocar su nido-
llegar; bien que esforzando
mas que nunca el impulso, ya batiendo
las dos plumadas velas, ya peinando
con las garras el aire, ha pretendido
tejiendo de los átomos escalas
que su inmunidad rompan sus dos alas.
Las pirámides dos -ostentaciones
de Menfis vano y de la arquitectura
último esmero- si ya no pendones
fijos, no tremolantes, cuya altura
coronada de bárbaros trofeos,
tumba y bandera fue a los Ptolomeos,
que al viento, que a las nubes publicaba,
si ya también el cielo no decía
de su grande su siempre vencedora
ciudad –ya Cairo ahora-
las que, porque a su copia enmudecía
la fama no contaba
gitanas glorias, menéficas proezas,
aun en el viento, aun en el cielo impresas.
Estas que en nivelada simetría
su estatura crecía
con tal disminución, con arte tanto,
que cuánto más al cielo caminaba
a la vista que lince la miraba,
entre los vientos se desaparecía
sin permitir mirar la sutil punta
que al primer orbe finge que se junta
hasta que fatigada del espanto,
no descendida sino despeñada
se hallaba al pie de la espaciosa basa.
Tarde o mal recobrada
del desvanecimiento,
que pena fue no escasa
del visual alado atrevimiento,
cuyos cuerpos opacos
no al sol opuestos, antes avenidos
con sus luces, si no confederados
con él, como en efecto confiantes,
tan del todo bañados
de un resplandor eran, que lucidos,
nunca de calurosos caminantes
al fatigado aliento, a los pies flacos
ofrecieron alfombra,
aun de pequeña, aun de señal de sombra.
Estas que glorias ya sean de gitanas
o elaciones profanas,

bárbaros hieroglíficos de ciego
error, según el griego,
ciego también dulcísimo poeta,
si ya por las que escribe
aquileyas proezas
o marciales, de Ulises, sutilezas,
la unión no le recibe
de los historiadores o le acepta
cuando entre su catálogo le cuente,
que gloría más que número le aumente,
de cuya dulce serie numerosa
fuera más fácil cosa
al temido Jonante
el rayo fulminante
quitar o la pescada
a Alcídes clava herrada,
que un hemistiquio solo
-de los que le: dictó propicio Apolo-
según de Homero digo, la sentencia.
Las pirámides fueron materiales
tipos solos, señales exteriores
de las que dimensiones interiores
especies son del alma intencionales
que como sube en piramidal punta
al cielo la ambiciosa llama ardiente,
así la humana mente
su figura trasunta
y a la causa primera siempre aspira,
céntrico punto donde recta tira
la línea, si ya no circunferencia
que contiene infinita toda esencia.
Estos pues, montes dos artificiales,
bien maravillas, bien milagros sean,
y aun aquella blasfema altiva torre,
de quien hoy dolorosas son señales
no en piedras, sino en lenguas desiguales
porque voraz el tiempo no ]as borre,
los idiomas diversos que escasean
el sociable trato de las gentes
haciendo que parezcan diferentes
los que unos hizo la naturaleza,
de la lengua por solo la extrañeza; .
si fueran comparados
a la mental pirámide elevada,
donde, sin saber como colocada
el alma se miró, tan atrasados
se hallaran que cualquiera
graduara su cima por esfera,
pues su ambicioso anhelo,
haciendo cumbre de su propio vuelo,
en lo más eminente
la encumbró parte de su propia mente,
de sí tan remontada que creía
que a otra nueva región de sí salía.
En cuya casi elevación inmensa,
gozosa, mas suspensa,
suspensa, pero ufana
y atónita, aunque ufana la suprema
de lo sublunar reina soberana,
la vista perspicaz libre de antojos
de sus intelectuales y bellos ojos,
sin que distancia tema
ni de obstáculo opaco se recele,
de que interpuesto algún objeto cele,
libre tendió por todo lo criado,
cuyo inmenso agregado
cúmulo incomprehensible
aunque a la vista quiso manifiesto
dar señas de posible,
a la comprehensión no, que entorpecida
con la sobra de objetos y excedida
de la grandeza de ellos su potencia,
retrocedió cobarde,
tanto no del osado presupuesto
revocó la intención arrepentida,
la vista que intentó descomedida
en vano hacer alarde
contra objeto que excede en excelencia
las líneas visuales,
contra el sol, digo, cuerpo luminoso,
cuyos rayos castigo son fogoso,
de fuerzas desiguales
despreciando, castigan rayo a rayo
el confiado antes atrevido
y ya llorado ensayo,
necia experiencia que costosa tanto
fue que Icaro ya su propio llanto
lo anegó enternecido
como el entendimiento aquí vencido,
no menos de la inmensa muchedumbre
de tanta maquinosa pesadumbre
de diversas especies conglobado
esférico compuesto,
que de las cualidades
de cada cual cedió tan asombrado
que, entre la copia puesto,
pobre con ella en las neutralidades
de un mar de asombros, la elección confusa
equívoco las ondas zozobraba.
Y por mirarlo todo; nada veía,
ni discernir podía,
bota la facultad intelectiva
en tanta, tan difusa
incomprensible especie que miraba
desde el un eje en que librada estriba
la máquina voluble de la esfera,
el contrapuesto polo,
las partes ya no sólo,
que al universo todo considera
serle perfeccionantes
a su ornato no más pertenecientes;
mas ni aun las que ignorantes;
miembros son de su cuerpo dilatado,
proporcionadamente competentes.
Mas como al que ha usurpado
diuturna obscuridad de los objetos
visibles los colores
si súbitos le asaltan resplandores,
con la sombra de luz queda más ciego:
que el exceso contrarios hace efectos
en la torpe potencia, que la lumbre
del sol admitir luego
no puede por la falta de costumbre;
y a la tiniebla misma que antes era
tenebroso a la vista impedimento,
de los agravios de la luz apela
y una vez y otra con la mano cela
de los débiles ojos deslumbrados
los rayos vacilantes,
sirviendo va piadosa medianera
la sombra de instrumento
para que recobrados
por grados se habiliten,
porque después constantes
su operación más firme ejerciten.
Recurso natural, innata ciencia
que confirmada ya de la experiencia,
maestro quizá mudo,
retórico ejemplar inducir pudo
a uno y otro galeno
para que del mortífero veneno,
en bien proporcionadas cantidades,
escrupulosamente regulando
las ocultas nocivas cualidades,
ya por sobrado exceso
de cálidas o frías,
o ya por ignoradas simpatías
o antipatías con que van obrando
las causas naturales su progreso,
a la admiración dando, suspendida,
efecto cierto en causa no sabida,
con prolijo desvelo y remirada,
empírica atención examinada
en la bruta experiencia,
por menos peligrosa
la confección hicieron provechosa,
último afán de la apolínea ciencia
de admirable triaca
¡que así del mal el bien tal vez se saca!
No de otra suerte el alma que, asombrada
de la vista quedó de objeto tanto,
la atención recogió, que derramada
en diversidad tanta, aun no sabía
recobrarse así misma del espanto
que portentoso había
su discurso clamado,
permitiéndole apenas
de un concepto confuso
el informe embrión que mal formado
inordinado caos retrataba
de confusas especies que abrazaba,
sin orden avenidas,
sin orden separadas
que cuanto mas se implican combinadas
tanto más se disuelven desunidas
de diversidad llenas
ciñendo con violencia lo difuso
de objecto tanto a tan pequeño vaso,
aun al más bajo, aun al menor, escaso.
Las velas, en efecto, recogidas
que fío inadvertidas
traidor al mar, al viento ventilante,
buscando desatento
al mar fidelidad, constancia al viento
mal le hizo de su grado
en la mental orilla
dar fondo destrozado
al timón roto, a la quebrada entena,
besando arena a arena
de la playa el bajel astilla o astilla,
donde ya recobrado
el lugar usurpó de la carena,
cuerda refleja, reportado aviso
de dictamen remiso,
que en su operación misma reportado
más juzgó conveniente
a singular asumpto reducirse,
o separadamente
una por discurrir las cosas,
que viene a ceñirse
en las artificiosas
dos veces cinco son categorías.
Reducción metafísica que enseña
los erites concibiendo generales
en sólo unas mentales fantasías
donde de la materia se desdeña
el discurso abstraído,
ciencia a formar de los universales,
reparando advertido,
con el arte el defecto
de no poder con un intuitivo
conocer acto todo lo criado,
sino que haciendo escala de en concepto
en otro va ascendiendo grado a grado,
y el de comprehender orden relativo
sigue necesitado
de él -del entendimiento
limitado vigor- que a sucesivo
discurso fía su aprovechamiento,
cuyas débiles fuerzas la doctrina,
con doctos alimentos va esforzando,
y el prolijo, si blando
continuo curso de la disciplina,
robustos le van alientos infundiendo,
con que más animoso
el palio glorioso
del empeño más arduo altivo aspira
los altos escalones ascendiendo
en una ya, ya en otra cultivado,
facultad, hasta que insensiblemente
la honrosa cumbre mira
término dulce de su afán pasado,
de amarga siembra fruto al gusto grato,
que aun a largas fatigas fué barato,
y con planta valiente
la cima huella de su altiva frente.
De esta serie seguir mi entendimiento
el método quería
o del ínfimo grado
del ser inanimado
menos favorecido,
sino más desvalido,
de la segunda causa productiva
pasar a la más noble hierarquía,
que en vegetable aliento
primogénito es, aunque grosero,
de Temis el primero,
que a sus fértiles pechos maternales
con virtud atractiva,
los dulces apoyó manantiales
de humor terrestre, que a su nutrimiento
natural es dulcísimo alimento.
Y de cuatro adornada operaciones
de contrarias acciones
ya atrae, ya segrega diligente
lo que no serle juzga conveniente;
ya lo superfluo expele y de la copia
la substancia más útil hace propia.
Y esta ya investigada
forma inculcar más bella de sentido adornada;
y aun más que de sentido de aprehensiva
fuerza imaginativa,
que justa puede ocasionar querella
cuando afrenta no sea,
de la que más lucida centellea
inanimada estrella,
bien que soberbios brille resplandores,
que hasta a los astros puede superiores,
aun la menor criatura, aun la más baja,
ocasionar envidia, hacer ventaja.
Y de este corporal conocimiento
haciendo -bien que escaso- fundamento
el supremo pasar maravilloso
compuesto triplicado
de tres acordes líneas ordenado
y de las formas todas inferiores
compendio misterioso;
bisagra engazadora
de la que más se eleva entronizada
naturaleza pura
y de la que criatura
menos noble se ve más abatida
-no de las cinco solas adornada
sensibles facultades-
mas de las interiores
que tres rectrices son ennoblecida
que para ser señora
de las demás, no en vano
la adornó sabia poderosa mano,
fin de sus obras, círculo que cierra
la esfera con la tierra;
última perfección de lo criado
y último de su Eterno Autor agrado;
en quien con satisfecha complacencia
su inmensa descansó magnificencia:
fábrica portentosa
que cuanto más altiva al cielo toca
sella el polvo la boca
de quien ser pudo imagen misteriosa
la que Aguila Evangélica, sagrada
visión en Patmos vio que las estrellas
midió y el cielo con iguales huellas;
o la estatua eminente
que del metal mostraba más preciado
la rica altiva frente
y en el más desechado
material flaco fundamento hacia
con que a leve vaivén se deshacía;
el hombre, digo, en fin, mayor portento
que discurre el humano entendimiento,
compendio que absoluto
parece al ángel, a la planta, al bruto,
cuya altiva bajeza
toda participó naturaleza.
¿Porqué? Quizá porque más venturosa
que todas, encumbrada,
a merced de amorosa
unión sería. ¡Oh aunque repetida,
nunca bastante bien sabida
merced! pues, ignorada,
en lo poco apreciada
parece o en lo mal correspondida.
Estos, pues, grados discurrir quería
unas veces, pero otras disentía
excesivo juzgando atrevimiento
el discurrirlo todo.
Quien aun la más pequeña,
aun la más fácil parte no entendía
de los más manuales
efectos naturales;
quien de la fuente no alcanzó risueña
el ignorado modo
con que el curso dirige cristalino
deteniendo en ambages su camino,
los horrorosos senos
de Plutón, las cavernas pavorosas
del abismo tremendo,
las campañas hermosas,
los Elíseos amenos,
tálamo ya de su triforme esposa,
clara pesquisidora registrando,
útil curiosidad aunque prolija,
que de su no cobrada bella hija
noticia cierta dio a la rubia diosa,
cuando montes y selvas trastornando,
cuando prados y bosques inquiriendo,
su vida va buscando
y del dolor su vida iba perdiendo;
quien de la breve flor aun no sabía
por qué ebúrnea figura
circunscribe su frágil hermosura;
mixtos por qué colores
confundiendo la grana en los árboles
fragante le son gala;
ámbares por qué exhala
y el leve, si más bello
ropaje al viento explica
que en una y otra fresca multiplica
hija, formando pompa escarolada
de dorados perfiles cairelada,
que roto del capillo el blanco sello
de dulce herida de la cipria diosa
los despojos ostenta jactanciosa,
si ya el que la colara,
candor al alba, púrpura al aurora,
no le usurpo y, mezclado,
purpúreo es ampo, risicler nevado,
tornasol que concita
los que del prado aplausos solicita,
preceptor quizá vano,
si no ejemplo profano
de industria femenil que el más activo
veneno hace dos veces ser nocivo
en el velo aparente
de la que finge tez resplandeciente;
pues si a un objeto sólo, repetía
tímido el pensamiento,
huye el conocimiento
y cobarde el discurso se desvía,
si a especie segregada
como de las demás independiente,
como sin relación considerada,
da las espaldas el entendimiento
y asombrado el discurso se espeluza
del difícil certamen que rehusa
acometer valiente
porque teme cobarde
comprehenderlo o mal o nunca o tarde.
¿Cómo en tan espantosa
máquina inmensa discurrir pudiera,
cuyo terrible incomportable peso
si ya en su centro mismo no estribara,
de Atlante a las espaldas agobiara,
de Alcídes a las fuerzas excediera;
y el que fue da la esfera
bastante contrapeso,
pesada manos, menos poderosa
su máquina juzgara que la empresa
de investigar a la naturaleza?
Otras, más esforzado,
demasiada acusaba cobardía,
el laudo antes ceder que en la lid dura
haber siquiera entrado,
y al ejemplar osado
del claro joven la atención volvía,
-auriga altivo del ardiente carro-
y el, si infeliz, bizarro
alto impulso al espíritu encendía
donde el ánimo halla,
más que el temor ejemplos de escarmiento,
abiertas sendas al atrevimiento
que una ya ves trilladas no hay castigo
que intento baste a renovar segundo;
segunda ambición, digo,
ni el panteón profundo
cerúlea tumba a su infeliz ceniza,
ni el vengativo rayo fulminante
mueve por más que avisa
al ánimo arrogante
que el vivir despreciando determina
su nombre eternizar en su ruina;
tipo es antes modelo
ejemplar pernicioso
que alas engendra a repetido vuelo
del ánima ambicioso,
que del mismo terror haciendo halago
que el valor lisonjea,
las glorías deletrea
entre los caracteres del estrago.
O el castigo jamás se publicara,
porque nunca, el delito se intentara,
político silencioso antes rompiera
los autos del proceso
circunspecto estadista,
o en fingida ignorancia simulara,
o con secreta pena castigara
el insolente exceso,
sin que a popular vista
el ejemplar nocivo propusiera;
que del mayor delito la malicia
peligra en la noticia
contagio dilatado trascendiendo,
que singular culpa sólo siendo,
dejara más remota a lo ignorado
su ejecución, que no a lo escarmentado.
Mas mientras entre escollos zozobraba,
confusa la elección, sirtes tocando
de imposibles en cuantos intentaba
rumbos seguir, no hallando
materia en que cebarse
el calor ya, pues su templada llama
(llama al fin, aunque más templada sea)
que si su activa emplea
operación, consume, si no inflama
sin poder excusarse
había lentamente
el manjar transformado
propia substancia de la ajena hacienda;
y el que hervor resultaba bullicioso
de la unión entre el húmedo y ardiente
en el maravilloso
natural vaso había ya cesado
(faltando el medio) y consiguientemente
los que de él ascendiendo
soporíferos, húmedos vapores,
el trono racional embarazaban
desde donde a los miembros derramaban
dulce entorpecimiento
a los suaves ardores
del calor consumidos,
Las cadenas del sueño desataban.
Y la falta sintiendo de alimento
los miembros extenuados
del descanso cansados,
ni del todo despiertos ni dormidos,
muestras de apetecer el movimiento
con tardos esperezos
ya daban, extendiendo
los nervios, poco a poco, entumecidos,
y los cansados huesos,
aun sin entero arbitrio de su dueño
volviendo al otro lado,
a cobrar empezaron los sentidos
dulcemente impedidos
del natural beleño
su operación los ojos entreabriendo.
Y del cerebro ya desocupado
los fantasmas huyeron
y como de vapor leve formado
en fácil humo, en viento convertida,
su forma resolvieron.
Así, linterna mágica, pintadas
representa Fingidas
en la blanca pared varias figuras
de la sombra no menos ayudaba
que de la luz que en trémulos reflejos
los competentes lejos
guardando de la docta perspectiva
en sus ciertas mensuras,
de varias experiencias aprobadas
la sombra fugitiva,
que en el mismo esplendor se desvanece,
cuerpo finge formado
de todas dimensiones adornado
cuando a un ser superficie no merece.
En tanto el padre de la luz ardiente
de acercarse al oriente
ya el término prefijo conocía
y al antípoda opuesto despedía
con trasmontantes rayos
que de su luz en trémulos desmayos
en el punto hace mismo su occidente,
que nuestro oriente ilustra luminoso.
Pero de venus antes el hermoso
apacible lucero
rompió el albor primero
y del viejo Titón la bella esposa,
amazona de luces mil vestida,
contra la noche armada,
hermosa si atrevida,
valiente aunque llorosa
su frente mostró hermosa
de matutinas luces coronada,
aunque tierno preludio, ya animoso
del planeta fogoso,
que venía las tropas reclutando
de bisoñas vislumbres,
las más robustas, veteranas, lumbres
para la retaguardia reservando
contra la que tirana usurpadora
del imperio del día,
negro laurel de sombras mil ceñía
y con nocturno cetro pavoroso
las sombras gobernaba,
de quien aun ella misma se espantaba.
Pero apenas la bella precursora
signífera del sol, el luminoso
en el oriente tremoló estandarte,
tocando alarma todos los suaves
si bélicos clarines de las aves,
diestros -aunque sin arte-
trompetas sonorosos,
cuando, como tirano al fin, cobarde
de recelos medrosos
embarazada, bien que hacer alarde
intentó de sus fuerzas, oponiendo
de su funesta capa los reparos,
breves en ella, de los tajos claros
heridas recibiendo,
bien que mal satisfecho su denuedo,
pretexto mal formado fue del miedo,
su débil resistencia conociendo,
a la fuga ya casi cometiendo
más que a la fuerza, el medio de salvarse,
ronca tocó bocina
a recoger los negros escuadrones
para poder en orden retirarse,
cuando de más vecina
plenitud de reflejos fué asaltada,
que la punta rayó más encumbrada
de los del mundo erguidos torreones.
Llegó en efecto el sol cerrando el giro
que esculpió de oro sobre azul zafiro
de mil multiplicados
mil veces puntos, flujos mil dorados,
líneas, digo, de la luz clara salían
de su circunferencia luminosa,
pautando al cielo la cerúlea plana
y a la que antes funesta fué tirana
de su imperio, atrapadas embestían
que sin concierto huyendo presurosa
en sus mismos horrores tropezando
su sombra iba pisando
y llegar al ocaso pretendía
con él sin orden ya, desbaratado
ejército de sombras, acosado
de la luz de la luz que el alcance le seguía.
Consiguió al fin, la vista del ocaso
el fugitivo paso
y en su mismo despeño recobrada
esforzando el aliento de la ruina,
en la mitad del globo que ha dejado
el sol desamparado,
segunda vez rebelde determina
mirarse coronada,
mientras nuestro hemisferio la dorada
ilustraba del sol madeja hermosa,
que con luz juiciosa
de orden distributivo, repartiendo
a las cosas visibles sus colores
iba restituyendo
entera a los sentidos exteriores
su operación, quedando a la luz más cierta
el mundo iluminado, y yo despierta.

 

 

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Giuseppe UNGARETTI (1888-1970) LA PIEDAD -

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 La piedad

 

( Versión : Jesús López Pacheco

 

1
Soy un hombre herido.
Y yo quisiera irme
y llegar finalmente,
piedad, a donde se escucha
al hombre que está sólo consigo.

No tengo más que soberbia y bondad.

Y me siento exilado en medio de los hombres.

Mas por ellos estoy en pena.

¿No sería digno de volver a mí?

He poblado de nombres el silencio.

¿He hecho pedazos corazón y mente
para caer en servidumbre de palabras?
Reino sobre fantasmas.

Hojas secas,
alma llevada aquí y allá...,

No, odio el viento y su voz
de bestia inmemorable.

Dios, ¿aquéllos que te imploran
no te conocen más que de nombre?

Me has arrojado de la vida:
¿me arrojarás de la muerte?

Quizá el hombre también es indigno de esperanza.

¿Hasta la fuente del remordimiento está seca?

El pecado, qué importa
si ya no conduce a la pureza.

La carne apenas recuerda
que tuvo fuerza una vez.

Loca y gastada está el alma.

Dios mira nuestra debilidad.

Queremos una certeza.

¿Ya ni siquiera te ríes de nosotros?

Compadécenos entonces, crueldad.

No puedo seguir amurallado
en el deseo sin amor .

Muéstranos una huella de justicia.

Tu ley, ¿cuál es?

Fulmina mis pobres emociones,
libérame de la inquietud.
Estoy cansado de gritar sin voz.


2
Carne melancólica
donde una vez pululó la alegría,
ojos entreabiertos del despertar cansado,
¿ves tú, alma demasiado madura,
lo que seré caído en la tierra?

Está en los vivos el camino de los difuntos,

nosotros somos una riada de sombras,

y ellas el grano que explota en el sueño,

de ellas es la lejanía que nos queda
y de ellas la sombra que da peso a los nombres.

La esperanza de una gran sombra
¿sólo es esto nuestra suerte?

¿Y no serías tú más que un sueño, Dios?

Temerarios, por lo menos un sueño
queremos que sea semejante a ti.

Es parto de la locura más clara.

No tiembla en nubes de ramas
como pájaros de la madrugada
al borde de los párpados.

En nosotros está y languidece, llaga misteriosa

3
La luz que nos aguija
es un hilo cada vez más sutil.
¿Sólo deslumbras matando?
Dáme esta alegría suprema.

4
El hombre, monótono universo,
cree acrecentar sus bienes,
y de sus manos febriles
no salen, sin fin, más que límites.

Pegado al vacío,
a su hilo de araña,

no teme ni seduce
más que a su propio grito.

Evita el desgaste haciendo tumbas,
y para pensarte, Eterno,
no tiene más que blasfemias.

 

 

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NORMA ALEANDRO - Qué lagunas frías de recorrer -

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QUE LAGUNAS FRIAS DE RECORRER -

 

                                              ("Poemas y cuentos de Atenázor" Editorial Sudamericana, 1985))

 

Qué lagunas frías de recorrer

a voces

sin sonido.

Qué mentiras contamos los que contamos algo.

Para poder decir una palabra,

hablar y hablar

como loros enloquecidos por el sol.

Qué vientos de remolinos

Qué noches estas en que la vida

la traspaso

jugando a que estoy  y me voy.

Poco tendría que decir

si fuera honesta.

Pero ya no sueño con eso.

Me basta con estar

y que los pies me lleven

de un lado a otro.

El impulso es más fuerte que yo.

Los ojos que miran sin pudor.

¿Por qué los amo tanto?

¿Por qué estoy en un hilo para siempre?

 

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EMILIO WESTPHALEN - No es válida este sombra...

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No es válida esta sombra...

No es válida esta sombra
despertad pequeños ríos:
cuando yo os llevaba en los brazos
y mirábais con ojos más puros
me he dado contra mi cuerpo
qué dura sombra
mi garra no te alcanza
en esta ausencia quien me ha mordido
llevo un sigl0 bajo la sombra
la noche crece y nadie creía que creciera tanto
nadie oye estos golpes pregunto fuera
tan hondo como la mina tan hondo como mi cuerpo
resuena tan fuerte el silencio
tan tristes estas lágrimas que no han de cruzarse nunca
me levantaba o es que caía más sombra
quien creyera que tanta noche encerraran tus ojos
me ha ahogado esa hondura negrura
recuerdo un hombre que daba sus pasos
miraba y había cosas
pero
cosas o eran cosas o eran
no recuerdo
un hombre miraba
si pudiera partir en dos este sueño
una parte para el dolor
otra para encontrar
aunque fuera una imagen difuminada borrada
de hombre que supiera algo más que dar unos pasos
que mirar algo que se aleja tanto de ser un árbol
como un pensamiento que regresa de ser un pensamiento
se despega una nada tras otra
crece una nada sobre nada
y había ríos que se iban en vueltas y derechas
y había árboles con algo más que ramas y algunas hojas
el sol no hacía en vano su camino
y tantas risas me dijeron que la luz también nace de sonidos
entrechocados
pero como has vomitado ese mundo
y ahora si vas a la deriva o si no derivas
nada alcanzas y una sombra llama a otra
uno masca nada suena .
masca sombra con sombra da golpes
me habré perdido en mi cuerpo
acaso las tinieblas hablan de puntillas
y tú vas en su seno
toda la noche eran unos puntos inmensos
o eran ojos, o eran noches sin estrellas que me subían
apagaban las madrugadas
me deslumbra esta noche
la muerte que mira con los ojos de los vivos
los muertos que hablan con los loros de los vivos
cuidado no despierten no duerman cuidado

 

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GUSTAVO CAVICCHIA - CASI ALGO -

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Casi Algo.

Me pregunto para quien escribo.

Es obvia la respuesta,
no se escribe para nadie.

Esta sordo el universo,
en su nebulosas de “barco ebrio”
grita un Rimbau adolescente.

Quiero pinchar la sombra de una nube
para que te vomite en los ojos
y el silencio escupa sus verdades
en el interior de tu abierta boca de muerto.

Dios me dió todas las puertas
pero se quedo con las llaves.

Y en este espacio
por lo demás casto
soy un niño telegráfico
con tuétanos de hierro.

De mi charco saco cuervos,
alas SIN cielo,
ansiosas,
sobre cartas
de un tahúr melancólico.

Y rondo,
la misma noche rota
una
y
otra vez,
hasta agotar los recuerdos,
en el espejo famélico,
ciego
por la luz blanca del diablo.

Pero yo,
YO,
que
NO
tengo palabras,
las junto desesperado,
y lito su sacrificio
sobre el yunque del inconciente
con un martillo de goma.

RIE,
.......PIADOSA
.........................TEMPESTAD.

 

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JORGE LUIS ESTRELLA - LA TRISTEZA -

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

LA TRISTEZA

 

                         "Menú Ejecutivo, Ediciones Muestrario, 2009)

 

Sólo por curiosidad,

a veces me quedo espiando

lo que hace la tristeza

cuando cree estar sola.

Fuma algún cigarillo

desnuda frente al fuego

y, tranquila, se sienta,

con las piernas cruzadas.

Tararea canciones muy antiguas,

se castiga un poquito

con recuerdos nostálgicos

y clausura todas las sonrisas.

Si se duerme, ronca apenas

y luego se despierta

para contarse historias.

No aguanto mucho estar así,

mirándola en silencio,

me siento junto a ella

y la abrazo mansamente.

Es entonces que exhala

un pequeño suspiro

y aprovecha el momento para invadirme todo.

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JOSE LEZAMA LIMA - MUERTE DE NARCISO -

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

JOSE LEZAMA LIMA (Cuba, 1919-1976)

 

 

MUERTE DE NARCISO

Dánae teje el tiempo dorado por el Nilo,
envolviendo los labios que pasaban
entre labios y vuelos desligados.
La mano o el labio o el pájaro nevaban.
Era el círculo en nieve que se abría.
Mano era sin sangre la seda que borraba
la perfección que muere de rodillas
y en su celo se esconde y se divierte.

Vertical desde el mármol no miraba
la frente que se abría en loto húmedo.
En chillido sin fin se abría la floresta
al airado redoble en flecha y muerte.
¿No se apresura tal vez su fría mirada
sobre la garza real y el frío tan débil
del poniente, grito que ayuda la fuga
del dormir, llama fría y lengua alfilereada?

Rostro absoluto, firmeza mentida del espejo.
El espejo se olvida del sonido y de la noche
y su puerta al cambiante pontífice entreabre.
Máscara y río, grifo de los sueños.
Frío muerto y cabellera desterrada del aire
que la crea, del aire que le miente son
de vida arrastrada a la nube y a la abierta
boca negada en sangre que se mueve.

Ascendiendo en el pecho solo blanda,
olvidada por un aliento que olvida y desentraña.
Olvidado papel, fresco agujero al corazón
saltante se apresura y la sonrisa al caracol.

La mano que por el aire líneas impulsaba,
seca, sonrisas caminando por la nieve.
Ahora llevaba el oído al caracol, el caracol
enterrando firme oído en la seda del estanque.

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