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OLGA OROZCO - Si me puedes mirar -

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

 

 

Si me puedes mirar
                      (De “Los juegos peligrosos”, 1962)

 

 


Madre: es tu desamparada criatura quien te llama,
quien derriba la noche con un grito y la tira a tus pies como un telón caído
para que no te quedes allí, del otro lado,
donde tan sólo alcanzas con tus manos de ciega a descifrarme en
 [medio de un muro de fantasmas hechos de arcilla ciega.
Madre: tampoco yo te veo,
porque ahora te cubren las sombras congeladas del menor

                                                         [ menor tiempo  y la   mayor distancia,
y yo no sé buscarte,
acaso porque no supe aprender a perderte.
Pero aquí estoy, sobre mi pedestal partido por el rayo,
vuelta estatua de arena,
puñado de cenizas para que tú me inscribas la señal,
los signos con que habremos de volver a entendernos.
Aquí estoy, con los pies enredados por las raíces de mi sangre en duelo,
sin poder avanzar.
Búscame entonces tú, en medio de este bosque alucinado
donde cada crujido es tu lamento,
donde cada aleteo es un reclamo de exilio que no entiendo,
donde cada cristal de nieve es un fragmento de tu eternidad,
y cada resplandor, la lámpara que enciendes para que no me
                                            [  me pierda entre las galerías de este mundo.
Y todo se confunde.
Y tu vida y tu muerte se mezclan con las mías como las máscaras de las pesadillas.

Y no sé dónde estás.
En vano te invoco en nombre del amor, de la piedad o del perdón,
como quien acaricia un talismán,
una piedra que encierra esa gota de sangre coagulada capaz
                               [ de revivir en el más imposible de los sueños.
Nada. Solamente una garra de atroces pesadumbres que
                                                                 [ descorre la  tela de otros años
descubriendo una mesa donde partes el pan de cada día,
un cuarto donde alisas con manos de paciencia esos pliegues
                                     [ que graban en mi alma la fiebre y el terror,
un salón que de pronto se embellece para la ceremonia de mirarte pasar
rodeada por un halo de orgullosa ternura,
un lecho donde vuelves de la muerte sólo por no dolernos demasiado.
No. Yo no quiero mirar.
No quiero aprender otra vez el nombre de la dicha en el
                     [ momento  mismo en que roen su rostro los enormes agujeros,
ni sentir que tu cuerpo detiene una vez más esa desesperada marea que lo lleva,
una vez más aún,
para envolverme como para siempre en consuelo y adiós.
No quiero oír el ruido del cristal trizándose,
ni los perros que aúllan a las vendas sombrías,
ni ver cómo no estás.
Madre, madre, ¿quién separa tu sangre de la mía?,
¿qué es eso que se rompe como una cuerda tensa golpeando las entrañas?,
¿qué gran planeta aciago deja caer su sombra sobre todos los años de mi vida?
¡Oh, Dios! Tú eras cuanto sabía de ese olvidado país

                                                                                                  de donde vine,
eras como el amparo de la lejanía,
como un latido en las tinieblas.
¿Dónde buscar ahora la llave sepultada de mis días?
¿A quién interrogar por el indescifrable misterio

                                                                                              de mis huesos?
¿Quién me oirá si no me oyes?
Y nadie me responde. Y tengo miedo.
Los mismos miedos a lo largo de treinta años.
Porque día tras día alguien que se enmascara juega en mí a las
                                                                                        [alucinaciones y a la muerte.
Yo camino a su lado y empujo con su mano esa última puerta,
esa que no logró cerrar mi nacimiento
y que guardo yo misma vestida con un traje de centinela funerario.
¿Sabes? He llegado muy lejos esta vez.
Pero en el coro de voces que resuenan como un mar sepultado
no está esa voz de hoja sombría desgarrada siempre por

                                                                                           el amor o por la cólera;
en esas procesiones que se encienden de pronto

                                                                                 como bujías instantáneas
no veo iluminarse ese color de espuma dorada por el sol;
no hay ninguna ráfaga que haga arder mis ojos con tu olor a resina;
ningún calor me envuelve con esa compasión que infundiste

                                                                                                                             a mis huesos.
Entonces, ¿dónde estás?, ¿quién te impide venir?
Yo sé que si pudieras acariciarías mi cabeza de huérfana.
Y sin embargo sé también que no puedes seguir siendo tú sola,
alguien que persevera en su propia memoria,
la embalsamada a cuyo alrededor giran como los cuervos

                                              [ unos pobres jirones de luto que alimenta.
Y aunque cumplas la terrible condena de no poder estar

                                                                                           cuando te llamo,
sin duda en algún lado organizas de nuevo la familia,
o me ordenas las sombras,
o cortas esos ramos de escarcha que bordan tu regazo para

                                                [ dejarlos a   mi lado cualquier día,
o tratas de coser con un hilo infinito la gran lastimadura

                                                                                                                    de mi corazón.

Olga Orozco

 

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PAUL CELAM -Habla también tú -

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

    

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PAUL CELAM ( Rumania 1920-1970)

 

 

 

Habla también tú...


(De "Umbral en umbral" 1955)


Habla también tú
sé el último en hablar,
di tu decir.

Habla-
Pero no separes el No del Sí.
Y da a tu decir sentido:
dale sombra.

Dale sombra bastante,
dale tanta
cuanta en torno de ti tú sabes extendida entre
medianoche y mediodía y medianoche.

Mira en torno:
ve cómo alrededor todo se hace viviente
¡En la muerte! ¡Viviente!
Dice la verdad quien dice sombra.

Pero se estrecha ahora el lugar donde estás:
¿Adónde ahora, despojado de sombra, adónde?
Asciende. Tanteante, asciende.
Te haces más sutil, más irreconocible, más fino.

Más fino: un hilo
por el que quiere descender la estrella
para abajo nadar, al fondo,
donde se ve brillar: sobre móviles dunas

de palabras errantes.

 

 

 

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FRANCISCO MADARIAGA -Sueño con Edgar Bayley junto al mar

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

 

 

 

 

Sueño con Edgar Bayley junto al mar

No está esta “riqueza abandonada” a pesar
de la rompiente de este mar que hoy quiere
detenernos.
Yo igualmente atropello a esta barcaza de
las negaciones.
Para nosotros es siempre el mismo tiempo
de comunicaciones con imágenes de
agua,
y es el mismo labriego el que ara sobre los
pinos caídos y carcomidos junto a ese
mar:
tú y yo lo saludábamos ebrios con el ron
de los piratas cuyas ánimas frecuentaban
los bares de La Paloma,
y tú siempre aparecías como recién desembarcado
de aquella barcaza que sólo llegaba hasta una
rada,
en esa orilla que tenía sargazos de felicidad
y el infortunio propio de las corrientes
del azar con que dios se maneja entre los
caracoles y aserrines amarillos de las
olas que se alejan para retornar con
párpados de perdiz almendrada desde el
fondo marino.
Esas olas que acariciaban la legitimidad de
los muelles sin pescadores,
los muelles que se desvelaban cuando cantaban
los náufragos del desamparo,
celebrando tu presencia y la mía.

Encantamiento de Edgar, tienes el color de
aquella isla del pirata de la resurrección,
isla donde habitaba una tigra calzada de
palomas amarillas,
que se atrevió a adorarte con sollozos de
sol,
y con las sombras de sus pestañas
bordadas con la sangre de una pleamar de
estrellas.

Porvenir de la amistad, del amor y del sueño,
vienes por las huellas del invierno marino,
y aquí estoy yo por estas costas,
con el recuerdo de una mujer de labios rojos
negros,
y un pacto de sangre muy lejano.

Y estoy cantándote a contratumba.

                                                                           FRANCISCO MADARIAGA (País Garza Real)

 

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Ramón LOPEZ VELARDE - A la Patrona de mi Pueblo -

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Ramón LOPEZ VELARDE (México 1888-1921)

 

 

POEMA A LA PATRONA DE MI PUEBLO

 

Señora: llego a Ti
desde las tenebrosas anarquías
del pensamiento y la conducta, para
aspirar los naranjos
de elección, que florecen
en tu atrio, con una
nieve nupcial... Y entro
a tu Santuario, como un herido
a las hondas quietudes hospicianas
en que sólo se escucha
el toque saludable de una esquila.

Vestida de luto eres,
Nuestra Señora de la Soledad,
un triángulo sombrío
que preside la lúcida neblina
del valle; la arboleda que se arropa
de las cocinas en el humo lento;
la familiaridad de las montañas;
el caserío de estallante cal;
el bienestar oscuro del rebaño,
y la dicha radiante de los hombres.

Señora: cuando ingreso a la comarca
que riges con tus lágrimas benévolas,
y va la diligencia fatigosa
sobre la sierra, y van los postillones
cantando bienandanza o desamor,
súbita surge la lección esbelta
y firme de tus torres, y saludo
desde lejos tu altar.

Tú me tienes comprado en alma y cuerpo.
Cuando la pesarosa
dueña ideal de mi primer suspiro,
recurre desolada
a tus plantas, y llora mansamente,
nunca has dejado de envolverla en el
descanso de tus hijas predilectas.
Me acuerdo de una tarde
en que, como una reina
que acaba de abdicar,
salía por el atrio de naranjos
y llevaba en la frente
el lucero novísimo
de tu consolación.

Confortándola a Ella, Tú me obligas
como si con la orla
dorada de tu manto,
agitases un soplo
del Paraíso a flor de mi conciencia.
Porque siempre un lucero
va a nacer de tus manos
para la hora en que Ella
te implore, Tú me tienes
comprado en cuerpo y alma.

En las noches profanas
de novenario (orquestas
difusas, y cohetes
vívidos, y tertulias
de los viejos, y estrados
de señoritas sobre
la regada banqueta)
hay en tus torres ágiles
una policromía de faroles
de papel, que simulan
en la tiniebla comarcana un tenue
y vertical incendio.

Y yo anhelo, Señora,
que en mi tiniebla pongas para siempre
una rojiza aspiración, hermana
del inmóvil incendio de tus torres,
y que me dejes ir
en mi última década
a tu nave, cardíaco
o gotoso, y ya trémulo,
para elevarte mi oración asmática
junto al mismo cancel
que oyó mi prez valiente,
en aquella alborada en que soñé
prender a un blanco pecho
una fecunda rama de azahar.

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JUAN L. ORTIZ -AH, MIS AMIGOS, HABLÁIS DE RIMAS...

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

  juanele[1]

AH, MIS AMIGOS, HABLÁIS DE RIMAS...

Ah, mis amigos, habláis de rimas
y habláis finamente de los crecimientos libres...
en la seda fantástica os dan las hadas de los leños
con sus suplicios de tísicas
sobresaltadas
de alas...

Pero habéis pensado
que el otro cuerpo de la poesía está también allá, en el Junio
de crecida,
desnudo casi bajo las agujas del cielo?

Qué haríais vosotros, decid, sin ese cuerpo
del que el vuestro, si frágil y si herido, vive desde "la división",
despedido del "espíritu", él, que sostiene oscuramente sus
juegos
con el pan que él amasa y que debe recibir a veces
en un insulto de piedra?
Habéis pensado, mis amigos,
que es una red de sangre la que os salva del vacío,
en el tejido de todos los días, bajo los metales del aire,
de esas manos sin nada al fin como las ramas de Junio,
a no ser una escritura de vidrio?

Oh, yo sé que buscáis desde el principio el secreto de la tierra,
y que os arrojáis al fuego, muchas veces, para encontrar el
secreto...
Y sé que a veces halláis la melodía más difícil
que duerme en aquellos que mueren de silencio,
corridos por el padre río, ahora, hacia las tiendas del viento...
Pero cuidado, mis amigos, con envolveros en la seda de la
poesía
igual que en un capullo...
No olvidéis que la poesía,
si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva,
es asimismo, o acaso sobre todo, la intemperie sin fin,
cruzada o crucificada, si queréis, por los llamados sin fin
y tendida humildemente, humildemente, para el invento del
amor...

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Graciela BUCCI - BRINDIS -

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

   BRINDIS    

 

“(…) Aunque ahora supiera dónde perdí las llaves y confundí las puertas o si fue solamente que me distrajo el vuelo de algún pájaro, por un instante, apenas, y tal vez ni siquiera(…)”
“Les jeux sont faits” Olga Orozco

    

para no arder
sin conocer el centro de la noche
para exaltar la secreta admiración del gozo
sin nieblas testimonios de un cuarto a la deriva
sin dedos que busquen la veta en la piel lisa
antes que la hojarasca se pudra en el otoño

para que la simiente
reivindique el fermento y la llama
la esencia en la última gota del cáliz

para poder
finalmente
vivir
sin muros que me exilien
sin ojos que profanen la sombra ni el intento sin uñas que desarmen la
/sutura ni el margen
para no caer
irremediablemente
arrodillada sobre la tierra estéril

haré trizas la copa del prejuicio
y
por fin
atrozmente serena
brindaré.

 

 

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JACQUES PRÉVERT-La desesperación está sentada en un banco-

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

 

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LA DESESPERACION ESTA SENTADA EN UN BANCO

                                                     ( de   “PALABRAS” )

 

 

En un banco en una plazoleta

Hay un hombre que te llama cuando pasas

Lleva gafas y un viejo traje gris

Fuma una colilla está sentado

Y te llama cuando pasas

O simplemente te hace una seña

No hay que mirarle

No hay que escucharle

Hay que pasar de largo

Fingir que no le has visto

Que su voz no se oye

Hay que pasar de largo y apurar el paso

Si lo miras

Si lo escuchas

Hace señas y nadie

Puede evitar que vayas a sentarte a su lado

Entonces te mira y sonríe

Y tú sufres atrozmente

Y el hombre continúa sonriendo

Y tú sonríes con su misma sonrisa

Exactamente

Cuanto más sonríes más sufres

Atrozmente

Cuanto más sufres más sonríes

Irremediablemente

Y allí te quedas

Sentado inmovilizado

sonriendo en el banco

Unos niños juegan cerca de vosotros

Algunos paseantes pasan

Tranquilamente

Algunos pájaros vuelan lejos

Dejando un árbol

Por otro

Y tú te quedas allí

En el banco

Y sabes  sabes

Que nunca más jugarás

Como esos niños

Sabes que nunca más pasarás

Tranquilamente

Como esos paseantes

Que nunca más volarás

Dejando un árbol por otro

Como esos pájaros.

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MIGUEL MADRID- SIN NOMBRE -

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

 

 

SIN NOMBRE

                                  (de "MOMENTOS POETICOS" )

 

Fenece la noche,

quedó atrás el manto negro de su luto,

no hubo fuerza en el artificio de sus luces.

Nace al alba

y con él, el nuevo día

que ilumina la existencia cotidiana

de este ángel con alas que no puede volar.

Lo aprisiona el contexto

y lo perturba el ruido que se pierde más allá.

La brisa del río llega para guiar

a la pareja perdida, que busca no sé qué.

Retumban los pasos en la vereda

que lleva al edén,

donde el ángel aguarda partir.

Se esfuerza y golpea las alas al viento.

Mira al cielo, quiere llegar

mas no podrá.

Ya se escuchan las voces

que pueblan los días de esa ciudad.

¿Cuándo llegará la noche?

¿Cuándo nacerá el día?

El ángel quiere volar.

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VITTORIA COLONNA -(Marino 1490- 1547)

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VITTORIA COLONNA (Poetisa italiana del Renacimiento)

 

                     (de "Tres poetisas italianas del Renacimiento ", poesía Hiperión)

 

Tan sólo escribo para ahogar el llanto                        Scrivo sol per sfogar l' interna doglia,

que a mi pecho alimenta únicamente,                       di che si pasce il cor, ch' altro non vole,

y no por añadir luz a mi sol,                                            e non per giunger lume al mio bel sole,

que dejó en tierra tan preciados restos.                    che lasciò in terra sì onorata spoglia.

 

Justa razón a lamentar me empuja;                           Giusta cagione a lamentar m' invoglia;

mucho me duele el reducir su gloria;                          ch´ io scemi la sua gloria assai mi dole;

con palabras más sabias y otra pluma                        per altra penna e più saggie parole

quitarán a la muerte otros su fama.                            verrà chi a morte il suo gran nome toglia.

 

Mi fe pura, mi ardor, mi interna pena                        La pura fé, l' ardor, l' intensa pena

ante todos me excuse, que es tan grave                       mi scusi appo ciascun, grave cotanto

que no la enfrentan la razón ni el tiempo.                che né ragion né tempo mai l' affrena.

 

Un amargo llorar, no un dulce canto,                           Amaro lagrimar, non dolce canto,

no voz serena, lúgubres suspiros,                                   foschio sospiri e non voce serena,

no en estilo, en dolor me dan ventaja.                          di stil no, ma di duol mi danno il vanto.

 

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NILDA BARBA- " una transparencia...

Publicado en por El blog de AMALIA M. ABARIA

 

 

 

 ( de "doctora jekyll y señora hyde",  vela al viento, ediciones patagónicas)

 

 

 

una transparencia

morada se muda

a la mano que acaricia

suave

 

escamas moradas

alma que se va despacio

de noche y de día

de día de noche se va

 

queda el almíbar

en la mano que acaricia

suave

 

ay

no cubre la palma

el surco

 

                                   Lo más profundo de un hombre es su piel.

                                                                              Paul Valéry

 

 

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