Aldo Pellegrini-Homenaje- Estandarte de tormentas
A Enrique Molina
¿Quien ha despertado tus monstruos y tus salvajes
caballos en la lluvia?
el cielo está lleno de ojos perdidos
el agua de la vida gotea de los grifos
pájaros de quietud picotean la tarde
en esa calma ¿adónde van tus monstruos?
los he visto caminar sobre los vientres desnudos con
talones de plumas
talones blandos y aéreos de mercurios incandescentes
los he visto caminar con talones de acero sobre
las palabras muertas
y perderse en la niebla de las horas.
¿Por qué amo tu voz fruto de tumultos, embriaguez
de cocinas y templos,
de muslos habitados por tortugas,
de botellas suspendidas en las naves de las bocas?
has descuebierto el lente de las metamorfosis
que da furor de nieve a las manos caídas
y virtud de cántaro a la carne aletargada
has descubierto el árbol que hace nacer los senos
las noches que cabalgan
has descubierto que la soledad es un canto.
Un día nos encontramos en esos abismos de aire
irrespirable
donde ambos intentamos la resurrección del lenguaje
tú hacías surgir vampiros de las piedras de la voz
yo buscaba cristales vivientes en el corazón de los
significados
¿cómo se entienden los hombres con cadáveres
de palabras?
hoy la poesía es un inmenso cementerio
tú yo quisimos que las palabras transporten vida
por eso azotaste el lenguaje para después llenarlo
de vino
del vino deslumbrador que embriaga a los que
escuchan
yo oculté en las entrañas del verbo un diamante que
corta las almas.
Palabra y vida, incendio y sueño se mezclan
recojamos la cosecha de labios
abandonemos el cliente olvidado en el mordisco del
amor
para buscar la calma hay que provocar el desorden.
Marchemos hacia ese mundo de locura lúcida
sediento de nuestro veneno deslumbrador
vino del lenguaje que embriaga a los que escuchan
vino de las hogueras
para encender la luz de las tormentas