DIA DEL AMIGO
"Quemad viejos leños, bebed viejos vinos, leed viejos libros, tened viejos amigos"
Alfonso X El Sabio
"No hay placer compatible al de encontrar un viejo amigo, excepto el de lograr uno nuevo"
Rudyard Kipling
El blog de Amalia Mercedes Abaria
"Quemad viejos leños, bebed viejos vinos, leed viejos libros, tened viejos amigos"
Alfonso X El Sabio
"No hay placer compatible al de encontrar un viejo amigo, excepto el de lograr uno nuevo"
Rudyard Kipling
ESCUCHAR ACONTECE
("En voz desmayada y baja", Editorial Vinciguerra, 2009)
El poeta no es en nada un escribiente,
quiero decir,
no usa de las palabras que hablan y se escriben,
y las palabras gastan.
Nombra el poeta, y el sentimiento escucha
que dentro de sí mismo se devela,
no es dueño de palabras
y menos las dispone para poner la voluntad.
El poeta origina, vuelvo a decir,
obedece,
a la palabra oye,
la dice con la boca cerrada
y le devuelve la retenida dulzura de su corazón.
Destino de la carne
(Sombra del Paraíso)
No, no es eso. No miro
del otro lado del horizonte un cielo.
No contemplo unos ojos tranquilos, poderosos,
que aquietan a las aguas feroces que aquí braman.
No miro esa cascada de luces que descienden
de una boca hasta un pecho, hasta unas manos blandas,
finitas, que a este mundo contienen, atesoran.
Por todas partes veo cuerpos desnudos, fieles
al cansancio del mundo. Carne fugaz que acaso
nació para ser chispa de luz, para abrasarse
de amor y ser la nada sin memoria, la hermosa
redondez de la luz.
Y que aquí está, aquí esta , marchitamente eterna,
sucesiva, constante, siempre, siempre cansada.
Es inútil que un viento remoto, con forma vegetal, o una
lengua
lama despacio y largo su volumen, lo afile,
lo pula, lo acaricie, lo exalte.
Cuerpos humanos, rocas cansadas, grises bultos
que a la orilla del mar conciencia siempre
tenéis de que la vida no acaba , no heredándose.
Cuerpos que mañana repetidos, infinitos, rodáis
como una espuma lenta, desengañada, siempre.
¡Siempre carne del hombre, sin luz! siempre rodados
desde allá, de un océano sin origen que envía
ondas, ondas, espumas, cuerpos cansados, bordes
de un mar que no se acaba y que siempre jadea en sus
orillas.
Todos, multiplicados, repetidos, sucesivos, amontonáis
la carne,
la vida, sin esperanza, monótonamente iguales bajo los
cielos hoscos que impasibles se heredan.
Sobre ese mar de cuerpos que aquí vierten sin tregua,
que aquí rompen
redondamente y quedan mortales en las playas,
no se ve, no, ese rápido esquife, ágil velero
que con quilla de acero, rasgue, sesgue,
abra sangre de luz y raudo escape
hacia el hondo horizonte, hacia el origen
último de la vida, al confín del océano eterno
que humanos desparrama
sus grises cuerpos. Hacia la luz, hacia esa escala
ascendente de brillos
que de un pecho benigno hacia una boca sube,
hacia unos ojos grandes, totales que contemplan
hacia unas manos mudas, finitas, que aprisionan,
donde cansados siempre, vitales, aún nacemos.
POR QUE AMO ESTE PINO
(Caminos, 2009, Botella al Mar)
Por qué amo este pino….y aquel otro
sino por la espera perfecta de sus ramas de ángel.
De abajo suben abiertos hacia el cielo
y luego caen
sus extremos, sus tramas vegetales, vencidas como flechas
hacia el suelo.
Paraíso desplegado en plumas o terciopelos verdes
que allá, se enciende,
en el fondo de su corazón
el susurro lento de su savia espesa.
En la tensión secreta de su rugosa piel
está su herida,
huella de una luz cerrada por el mundo,
solo, el pino,
como el hombre herido,
clava su mirada en el arpa infinita de la noche
y no puede escapar ni de la lluvia
ni del viento.
Y se queda callado.
Pero el pino, perfecto, anónimo,
solo como el hombre que sufre,
abre sus manos de remanso
y toca, besa, ama, vive.
Hay silencio.
A Alejandra Pizarnik
("Semblanzas Recobradas" Ediciones AqL)
Breve
en el silencio profundo
que se quiebra
en las hojas marchitas
en la soledad
de los horizontes perdidos
en el mensaje sublime
de su excelso lirismo
en las hierbas frescas
en el lenguaje inconfundible
de sus sueños y versos
y las espinas que se clavan
en su espíritu indefenso
de mujer poeta
inmensa en su tristeza
recluida en el último rincón
de las almas que se lloran
en la ceremonia del adiós
FATIGAS ("Los años anteriores" ,Botella al Mar)
La bruma
de un sedoso pasatiempo
se disuelve entre fatigas.
Nadie puede pensar
modestamente
en armar su descanso
en otro sitio.
Esa vaga sensación
que filtraba nuestras voces
es ahora un oscuro sedimento,
un recuerdo vidrioso
en cada noche
apretando
nuestros párpados cansados.
ODA A MI VOZ MELANCOLICA EN EL SUR
(Odas a orillas de un viejo río,1940
Mundos de la madrugada, 1943)
Siento que nunca mi voz podrá llevar mi
aliento lejos;
que cantar es la desdicha, igual que volver el rostro
pasajero a un remoto río sin pájaros.
Cantar lo que viví ausente de dulces árboles,
cubierto únicamente por los cielos movedizos del Sur.
(En América, donde el espacio bate el agua y la
llanuera seca la boca;
donde el sol cae como una rosa desierta, en otro océano)
En el Sur canta mi voz melancólica,
que quiero callar.
No; no trataré nunca ya de quererte, vida mía.
¡Nunca! Se me pierde la lengua cuando te nombro.
Quédate abandonada entre muchas arenas,
con tu sabor amargo que me hiela el gusto de la muerte.
Sí, te envolveré de asco, de pasado abandono;
así, interior, enloquecida, te volverás por mi cuello,
igual que una mano rajada. Quizás, entonces sea feliz,
en otra luz difundido
Donde el aire quema la piel deshecha de la tierra
y arrastra algunas hojas espesas, al atardecer.
Donde a veces llega mi inquieta sombra, penetrada,
abierta, sorda como una inmensa
flor que se ahoga, dura
de haber tenido el alma a la intemperie.
No te querré más; vuelve a tu imperio,
a tu noche sobre secas escamas, a tu día sin un ojo.
Quiero que te olviden, que ven ajeno de ti,
y yo quede, por muchos siglos, fresco
como un río que no lleva humores ni seres en sus aguas.
En el Sur meláncolico se abre tu muerte-El Sur
es un largo destino,
con sus viejos cielos silenciosos de concha de caracol,
con sus nubes, con su mar que desde Dios golpea
la tierra con su espantosa lengua;
con su espejo donde alguna vez se hallaron, aturdidos,
inmensas manadas de caballos; donde la espuma se
tiñe con la arena, sin saciar su ternura.
Qué honda te oigo a veces. De dónde llegas,
cubierta de copioso rocío, sin sed; húmeda
de hurañas flores que me aprietan los labios
y me encierran como una llama.
Quién te habrá sorprendido, quién; qué viento te
marea; adónde viajas sin detenerte.
Qué noche rebelde de la tierra te sigue con su boca desaparecida,
con una pradera de polvo, con el adiós; con una flor morada,
desnuda de haber estado ardiendo en el horizonte.
"lo irreparable roe con su diente maldito nuestra alma…”
Charles Baudelaire
Detenida en la noche que me enlaza con su canto de muerte irremediable
soy indicio de fuga en el silencio,
páramo de lágrima en la bruma donde el grito inasible me sonríe
desde alguna impiedad voraz en desamparo.
Ebria de vacío y de naufragios, asediada por rostros que han dejado de nombrarse
regreso a mi pan de soledad.
A mi lluvia de sangre adormecida sobre el junco que no fui
donde acaso se cumple el rito de fuego visceral en la memoria.
Y soy la que regresa de su muerte cada día, desgarrada en flor
tejida en lentas invasiones hasta partir la humanidad de mi latido.
Ya nada en mí es gesto desvelado.
La luz no se despide y sin embargo la sombra echa raíces sobre mi raza.
Deserté del amor
tracé la geografía inerte de todos mis paisajes
y amanecí en estallido de palabra en la demencia de su jaula.
Me han arrojado aquí. En el límite de un universo donde no soy posible.
Y hurgan en esta piel que aún no comprendo
y hay una llaga más
un olor inocente que remonta en lo invisible mi existencia.
Soy mi último templo debajo de la lengua
un guardián prohibido
y un salmo de sed sobre la piedra
que mañana tendré por alimento.
ADIOS (Traducción Jorge L. Borges)
Camarada esto no es un libro,
el que toca, toca a un hombre,
¿es de noche? ¿estamos solos los dos?
me tienes a mí y yo te tengo, me sujetas y te sujeto,
salto desde las paginas a tus brazos, la muerte me llama.
Oh, como me adormecen tus dedos,
tu aliento me llega como un rocío,
tu pulso arrulla el tímpano de mi oído,
me inunda de pies a cabeza,
es delicioso; basta.
Basta, oh, acto imprevisto y secreto,
basta, oh, presente que me dejas, basta, oh, tiempo rescatado.
Querido amigo, quienquiera que seas acepta este beso,
especialmente te lo doy. No me olvides,
me siento como aquel que ha terminado la tarea del día y se retira a descansar,
vuelvo a recibir uno de mis innumerables tránsitos,
asciendo de mis avatares; mas otros indudablemente me esperan,
otros esperan por mí.
Una esfera desconocida y más real que la que soñé, más directa,
arroja sobre mí dardos que me despiertan.
¡ Hasta luego ¡
recuerda mis palabras, tal vez yo vuelva,
te amo, abandono lo material,
soy como algo incorpóreo, triunfante, muerto.
Responso
Hay un silencio necesario
para iniciar la partida.
Comenzamos en el vacío
como un círculo borrado en el agua.
En el fondo te espera el tordillo
caídas las riendas.
Yaces en el suelo,
sangra tu infantil nariz.
Te levantas.
Los niños del ayer
te miramos,
te aupas al tordillo,
llevas los estribos calzados
y vibramos con tu agudo silbido.
Los dos se alejan entre la garúa
Vas hacia el fuego
Crujen los engranajes
Abrimos el portón de hierro.
Te amortajas con el galopar
y las crines de la nada.
Hacia qué abierto espacio,
hacia qué aleteo de presencias,
hacia qué remolino de ausencias
te encaminas ?
Sólo es digno este silencio.
La mujer con su hondura
Entró en tu desnudez hasta tus íntimas raíces.
Naciste y moriste en la crueldad.
Hembras siempre junto a tu oleaje.
24 de junio. San Juan
Zoraida González Arrili