Henri MATISSE - LA CONVERSACION -
El blog de Amalia Mercedes Abaria
ALBERTO GIRRI (Bs.As.1919-1991)
EN LA LETRA, AMBIGUA SELVA
1
El ritmo de lo escrito
es el ritmo del que escribe,
y el texto, el poema,
en parte mecanismo verbal,
en parte sistema de correspondencias,
es con el mundo una sola entidad.
2
La forma equivale
a convicción interna,
y la letra la emplea con vistas
a proveer al mundo de significados,
y aun para el Significado,
y aun para subyugarlo
con el prejuicio de que la palabra
traduce y vierte lo ideado.
3
Lenguaje y estilo
penosamente edifican jerarquías,
y al lograrlo
el mundo queda en suspenso, extático,
aunque luego el producto se descompone,
su linaje se vulgariza,
suena escarnecido y degradado
como fofa, mustia potencia,
y las líneas mejores, las ejemplares
y musicales tiradas, apenas si sobreviven
como detrás de un vidrio, burla y tedio,
¡oh pobre Olimpio!
4
¿Campos donde el que más despoja
es el que avanza?
¿Trampa y recompensa
para los que perseveran
enfermizamente atentos a apoderarse
de la utilidad atreviéndose
a lo banal absoluto de escribir
"Cierren esa puerta", o "Quisiera dormir"?
Cuanto trace la escritura
será interpretado, obtendrá respuesta,
como a los piadosos se les permite
orar según les plazca, convencidos
de que Dios escucha y lee
hasta las pisadas de una hormiga.
(de "En la letra, ambigua selva", 1972, publicado en "Poemas selectos",
Ediciones Corregidor, Bs.As.,2010)
ISABEL LLORCA BOSCO (Bs.As.)
JARDÍN IMPRESIONISTA
(mirando el “Jardín en Giverny” de Claude Monet)
el jardín es lo inútil
el arte ante lo tecnológico
la poesía entre las letras para los editores
el jardín es el cuadro tras el vidrio
que la estación ofrece
y en el cuadro está la estación y la mirada
y la mano y el todo del artista
que a veces burla el exterior
abrimos la hoja del ventanal visión fragancia tacto
y esa sábana bordada se eleva con la brisa
y se aspira la locura del amor que llega y la tristeza
de la pasión que terminó siendo pasión
campos peinados cortejo de las hojas
millones de flores como gotitas
manchas de color apenas perceptibles
tienen a la distancia
la forma de un río en movimiento
florecido de peces un caudal
que corre con la sangre trota
leve intensa impresión galopando entre trinos
viaja por los sutiles filamentos
por cada primavera
que aún llevamos viva
Isabel Llorca Bosco

Natalia LITVINOVA
(1986- Gómel, Bielorrusia.
Vive en Buenos Aires)
(*)
Extravío
Mis pies se liberan como cintas. Como peces
sin huesos o destellos del primer relámpago.
El camino es su profecía.
Su cicatriz sonriente.
(De "Grieta", inédito)
saco rejas de mis ojos
superar el espacio finito
juntar jaulas de amor
arrojarlas a la religión
de cosas libres
(de "Esteparia", Ediciones del Dock, 2010)
Sombra sola
toda esa gente inmóvil esperando el tren.
los perros y las sombras.
en la ventana parpadea la luz. una mujer se desviste.
el hombre duerme.
de pronto sale el sol. la noche se entrega.
el hombre se despierta y viste a la mujer.
toda esta sombra perra sola como la gente.
(De "Todo ajeno", inédito)
(*) Vassily Kandisky, Composición VI (1913)
LEDO IVO (1924,Maceió, Alagoas, Brasil)
(*)
EL SUEÑO DE LOS PECES
No puedo admitir que los sueños
sean privilegio de las criaturas humanas.
Los peces también sueñan
En el lago pantanoso, entre pestilencias
que aspiran a la densa dignidad de la vida,
sueñan con los ojos abiertos siempre.
Los peces sueñan inmóviles, la bienaventuranza
del agua fétida. No son como los hombres, que se agitan
en sus lechos estropeados. En verdad,
los peces difieren de nosotros, que todavía no aprendemos a soñar.
Y nos debatimos como ahogados en el agua turbia
entre imágenes hediondas y espinas de peces muertos.
Junto al lago que yo mandé cavar,
volviendo la realidad a un incómodo sueño de infancia
pregunto al agua oscura. Las tilapias se ocultan
de mi sospechoso mirar de propietario
y se resisten a enseñarme cómo debo soñar.
EL PORTÓN
El portón se abre el día entero
pero en la noche yo mismo lo cierro.
No espero ningún visitante nocturno
a no ser el ladrón que salta el muro de los sueños.
La noche es tan silenciosa que me hace escuchar
el nacimiento de los manantiales en los bosques.
Mi cama blanca como la vía láctea
es breve para mí en la noche negra.
Ocupo todo el espacio del mundo. Mi mano desatenta
derriba una estrella y ahuyenta un murciélago.
El latir de mi corazón intriga a las lechuzas
que, en las ramas de los cedros, rumian el enigma
del día y de la noche paridos por las aguas.
En mi sueño de piedra quedo inmóvil y viajo.
Soy el viento que palpa las alcachofas
y enmohece los arreos colgados en el establo.
Soy la hormiga que, guiada por las estaciones,
respira los perfumes de la tierra y el océano.
Un hombre que sueña es todo lo que no es:
el mar que deterioran los navíos,
el silbo negro del tren entre hogueras,
la mancha que oscurece el tambor de queroseno.
Si antes de dormir cierro mi portón
en el sueño se abre. Quien no vino de día
pisando las hojas secas de los eucaliptos
viene de noche y conoce el camino, igual que los muertos
que aunque jamás verán, saben dónde estoy
–cubierto por una mortaja, como todos los que sueñan
se agitan en la oscuridad, gritan palabras que huyeron del diccionario y respiran el aire de
la noche que huele a jazmín
y a dulce estiércol fermentado.
Los visitantes indeseables atraviesan las puertas atrancadas
y las persianas que filtran el paisaje de la brisa y me rodean.
¡Oh misterio del mundo!, ningún candado cierra el portón de la noche.
En vano fue que al anochecer pensara en dormir
solo
protegido por el alambre de púas que cerca mis tierras
y por mis perros que sueñan con los ojos abiertos.
En la noche, una simple brisa destruye los muros de los hombres.
Aunque mi portón amanece cerrado
sé que alguien lo abrió, en el silencio de la noche,
y asistió en lo oscuro a mi sueño inquieto.
(Publicado en POETICAS : www.poeticas.com.ar
Publicado inicialmente por la Universidad de Chile- Facultad de Ciencias Sociales-)
(*) The Goldfish- PAUL KLEE
ALEJANDRO NICOTRA (Sampacho, Córdoba, 1931)
(*)
Grita sus torres la ciudad
Grita sus torres la ciudad,
no para mí.
Yo muero a solas en un bar,
muero y resucito:
rodeo de palabras el silencio,
establezco un espacio
donde caben tus ojos y mi muerte.
Allí nos esperamos.
A orillas del silencio y las palabras,
entre los gritos altos de la ciudad,
mi vida se confirma y se deshace
en un cuerpo de humo.
(De "Lugar de reunión", 1981)
Mujer dormida o dunas
Apenas unas dunas
que sobrevuela un pájaro
y un caballo contempla desde su blando límite.
Alrededor, el cielo. Las distancias.
Un sol sin sol, un viento oculto,
mueven su cálida respiración, apenas.
Uno sueña las fuentes.
Despertarlas con crines y con furias.
Cavar con cascos hasta el grito.
Sólo es posible
enredarse las alas en espinas
y morir.
(De "Puertas apagadas", 1976)
Ambos poemas publicados por el Fondo Nacional de las Artes,
Antología Poética, Alejandro NICOTRA, 1996.
(*) Obra de ANTONIO SEGUI
JACINTA LANUSSE (Buenos Aires)
(*)
Acudí al llamado del silencio,
por no tocarlo
dejé de respirar.
Patagonia,
principio del principio,
consumación de la intemperie.
Tierra abrazada por el cielo.
mundo fuera del mundo.
Llama del viento.
...
Angosto el umbral,
Abismarse en el afuera,
fuego fatuo.
Abismarse en el adentro,
hielo seco.
Qué inaudible flujo y reflujo
nos tiene en vilo.
Qué nos deslumbra
y evita la caída.
(De "MORADAS", Buenos Aires, Vinciguerra, 2010)
(*) FOTO de Jorge BARAHONA