Overblog Seguir este blog
Administration Create my blog

626 posts con poesia

JORGE LUIS BORGES -LO NUESTRO - LLANEZA -

Publicado en

JORGE LUIS BORGES (Bs.As.1899-Ginebra, 1986)

imagesCA823B3D

 

 

LO NUESTRO

Amamos lo que no conocemos, lo ya perdido.
El barrio que fue las orillas.
Los antiguos, que ya no pueden defraudarnos, porque son mito y esplendor.
Los seis volúmenes de Schopenhauer, que no acabaremos de leer.
El recuerdo, no la lectura, de la segunda parte del Quijote.
El oriente, que sin duda no existe para el afghano, el persa o el tártaro.
Nuestros mayores, con los que no podríamos conversar durante un cuarto de hora.
Las cambiantes formas de la memoria, que está hecha de olvido.
Los idiomas que apenas desciframos.
Algún verso latino o sajón, que no es otra cosa que un hábito.
Los amigos que no pueden faltarnos, porque se han muerto.
El ilimitado nombre de Shakespeare.
La mujer que está a nuestro lado y que es tan distinta.
El ajedrez y el álgebra, que no sé.

 

LLANEZA (*)

                                             A Haydée Lange

Se abre la verja del jardín
con la docilidad de la página
que una frecuente devoción interroga
y adentro las miradas
no precisan fijarse en los objetos
que ya están cabalmente en la memoria.

Conozco las costumbres y las almas
y ese dialecto de alusiones
que toda agrupación humana va urdiendo.
No necesito hablar
ni mentir privilegios;
bien me conocen quienes aquí me rodean,
bien saben mis congojas y mi flaqueza.
Eso es alcanzar lo más alto,
lo que tal vez nos dará el Cielo:
no admiraciones ni victorias
sino sencillamente ser admitidos
como parte de una Realidad innegable,
como las piedras y los árboles.

 

(*) Borges se inspiró en la casa de los Lange, para escribir este poema. Estaba ubicada en ese momento, en la calle Tronador 1746, entre La Pampa y Virrey del Pino.  

Etiquetado en POESIA

Compartir este post

Repost 0

EDUARDO JORGE BOSCO -ARTE POETICA -

Publicado en

EDUARDO J. BOSCO ( BS.AS. 1913-1943)

  

  

 

ARTE POETICA

Lentamente apresúrate,
recogiendo en silencio
tu dispersa riqueza.


Deja que lento el mundo

 se contemple en tu alma.


Afírmate en la rienda

sin derramar ni un soplo

 de fuerza,
concentrándose

 para el único acto.


Lo demás es, se sabe,

disolución y muerte:
medir la vida, el tiempo,
en perdidas palabras,

en gestos derruidos.


Con una palabra, con un acto solo,
alumbrar

¡es lo imposible! al mundo.

 

 

  (Gentileza de Isabel Llorca Bosco)

Etiquetado en POESIA

Compartir este post

Repost 0

RICARDO MOLINARI - ODA A UNA LARGA TRISTEZA

Publicado en

RICARDO MOLINARI (Bs.As.1898-1996)

 

 

c07[1]

 

ODA A UNA LARGA TRISTEZA

 

Quisiera cantar una larga tristeza que no olvido, una dura

lengua. ¡Cuántas veces!

 

En mi país el otoño nace de una flor seca,

de algunos pájaros; a veces creo que de mi nuca abandonada

o del vaho penetrante de ciertos ríos de la llanura,

cansados del sol, de la gente que a sus orillas

goza una vida sin majestad.

 

Cuando se llega para vivir con unos sacos de carbón y se

   siente que la piel

se enseñorea de hastío,

de repugnante soledad; que el ser es una isla sin un clavel,

se desea el otoño, el viento que come las hojas

como a las almas; el viento

que inclina sin pesadez las embriagadas hierbas,

para envolverlas en el consuelo de la muerte.

 

No; no quisiera volver jamás a la tierra;

me duele toda la carne y donde ha habido un beso me arde

  el aire.

En el verano florido he visto un caballo azulado y un toro

  transparente

beber en el pecho de los ríos, inocentes, su sangre;

los árboles de las venas, llenos, perdidos en los laberintos

  tibios del cuerpo,

en la ansiosa carne oprimida. En el verano.

Mis días bajaban por la sombra de mi cara

y me cubrían el vientre, la piel pura, rumorosa,

envueltos en la claridad, más dulce.

Como un demente, ensordecido, inagotable,

quebraba la rosa el junco, el agitado seno deslumbrante.

Mis días bajaban por la sombra de mi cara

y me cubrían el vientre, la piel pura, rumorosa,

envueltos en la claridad, más dulce.

Como un demente, ensordecido, inagotable,

quebraba la rosa el junco, el agitado seno deslumbrante.

sin velos, en el vacío descansa indiferente un día sin pen-

  samiento,

sin hombre, con un anochecer que llega con una espada.

 

Un sucio resplandor me quema las flores del cielo,

las grandes llanuras majestuosas.

Quisiera cantar esta larga tristeza desterrada,

pero, ay , siento llegar el mar hasta mi boca.

Etiquetado en POESIA

Compartir este post

Repost 0

OLGA OROZCO - Cuando alguien se nos muere-

Publicado en

OLGA OROZCO (La Pampa,1920-Bs.As. 1999)

 

images[11]

 

CUANDO ALGUIEN SE NOS MUERE

                              Poema a Eduardo Bosco (*)

Fue necesario el grave, solitario lamento del viento entre los árboles,
para que tú supieras más que nadie ese desesperado resonar,
ese rumor sombrío con que pueden decirse las palabras
cuando de nada vale su fugaz melodía,
cuando en la soledad -la única apariencia verdadera -,
contemplamos, callando, los seres y los tiempos que fueron en nosotros
irrevocables muertes cuyos nombres no sabremos jamás.

Fue necesario el ocio de aquellas largas noches
que minuciosamente ordenaste en recuerdos, memorioso,
para que tú pasaras sosteniendo la sombra con tu sombra,
apenas presentida por los días,
con tu misma pausada palidez demorándose aún después de haberte ido,
porque era tu adiós la despedida última,
la última señal que acercaba los sueños desde el incontenible amanecer.

Fue necesario el lento trabajo de los años,
su rápido fulgor, su mustio decaer entre pesados muros
que sólo levantaron respuestas de ceniza a tu llamado
para que tú miraras largamente tus despojadas manos
como una llanura donde los vientos dejan polvaredas mortales,
mientras disponen, lejos,
la tempestad que arrase desmedida su sediento destino.

Fue necesario todo lo que fuimos contigo,
lo que somos contigo del lado de los llantos,
para saber, viviendo, cuánta sorda tiniebla te asediaba
y encontrarnos, después,
Con el transido resplandor del aire que dejaste muriendo.

Porque todo este tiempo
es el innumerable testigo que nos trae las mismas evidencias,
aquello en lo que fuiste cuanto eras, de una vez para siempre:
acostumbrados gestos,
ciertos ritos que cumpliera tu sangre sumisa a la memoria,
esos nocturnos pasos acercando los campos
donde la luz es sólo un repetido comienzo de penumbras,
las remotas paredes, las efímeras cosas a las que retornabas
con la triste paciencia de quien guarda afanoso, en la mirada,
paisajes habituales que más tarde
aliviarán el peso de las horas en sabido destierro.

Tú pedías tan poco.
Apenas si anhelas un tranquilo vivir que prolongara la duración de tu alma
en idéntico amor,
en radiante amistad, en devoción sagrada
por gentes que existieron con la simple nobleza de la tierra,
sin glorias ni ambiciones.
Tú amabas lo inmortal, lo grandioso terrestre.

Mas no pudo el débil llamado de tu vida contra pesadas puertas
aposentos malditos, épocas miserables
donde la dicha duerme sordamente su legendario olvido-,
nada tu lejanía contra las invencibles mareas de lo inútil,
nada tu juventud contra ese rostro
que entre desalentadas rebeldías, nostalgias y furiosas pesadumbres,
infatigablemente se asomó a tus desvelos;
y unas noche sentimos dentro del corazón un ronco oleaje,
amargamente vivo,
en el preciso sitio donde ardía en nosotros,
como nosotros mismos duradera,
tu callada grandeza.

Ahora estamos más solos por imperio de muerte,
por un cuerpo ganado como un palmo de tierra por la tierra baldía,
recobrando al conjuro del más lejano soplo
realidades perdidas en lo más olvidado de los antiguos días,
imágenes que juntos traspasamos, que juntos nos esperan;
porque no es el recuerdo del pasado dispersos ademanes
-hojarascas y ramas que encendemos
para llorar al humo de una lánguida hoguera-,
sino fieles señales de una región dormida que aguarda nuestro paso
con las huellas de antaño suspendidas como eternos ropajes.

No es por decir, Eduardo, cuando alguien se nos muere,
no hay un lugar vacío, no hay un tiempo vacío,
hay ráfagas inmensas que se buscan a solas, sin consuelo,
pues aquí, y más allá,
tanto de lo que él fue respira con nosotros la fatiga del polvo pasajero,
tanto de lo que somos reposa irrecobrable entre su muerte
que así sobrevivimos
llevando cada uno una sombra del otro por los distantes cielos.
Alguna vez se acercarán,
Entonces, cuando estemos contigo para siempre,

Últimos como tú, como tú verdaderos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(*) EDUARDO BOSCO: Poeta de la Generación del 40. Nació en 1913 y se suicida en el río de La Plata en 1943-

Etiquetado en POESIA

Compartir este post

Repost 0

Tomas Tranströmer- JAICUS - HOJA DE LIBRO NOCTURNO -

Publicado en

Tomas TRANSTRÖMER (Estocolmo, 1931)

 

 TMYADB59wPcJ[1]

29 JAICUS Y OTROS POEMAS

29 HAIKU OCH ANDRA DIKTER 

(de próxima aparición en edición bilingüe  por 

Ediciones Imaginarias, Montevideo,

versión castellana y prólogo de Roberto Mascaró)

I                

  

1

 

Pared de pena...

Palomas van y vienen:

no tienen rostros.

 

1

 

Höpplöshetens vägg…

Duvorna kommer och går

utan ansikten.

 

 

2

 

Los pensamientos

en calma de mosaicos

en el palacio.

 

2

 

Tankar står stilla

som mosaikplattorna

i palatsgården

 

 

3

 

De pie en el balcón,

esa jaula de sol:

como un arcoiris.

 

3

 

Står på balkongen

i en bur av solstrålar –

som en regnbåge.

 

  

III

 

 7

 

Un soplo duro

atraviesa la casa:

son los demonios.

 

7

 

En pinande blåst

drar genom huset i natt-

demonernas namn.

 

 

8

 

Pinos rajados

en el mismo pantano.

Siempre y siempre.

 

8

 

Ruggiga tallar

på samma tragiska myr.

Alltid och alltid.

 

  

VI

 

 

16

 

Bosque asombroso:

Dios sin dinero vive.

Claras murallas.

 

 

 

16

 

Förbryllande skog

där Gud bor utan pengar.

Murarna lyste.

 

 

17

 

Blanca y negra,

terca urraca, en zigzag

va por el campo.

 

17

 

En svartvit skata

springer envist i sick-sack

tvärs över fälten.

 



 

   (Textos extraídos de :http://www.zapatosrojos.com.ar/main.htm)

  

 

HOJA DE LIBRO NOCTURNO

 

 

Una noche de mayo aterricé

en un frío claro de luna

en que la hierba y las flores eran grises

pero el aroma, verde.

 

Resbalé cuesta arriba

en la noche daltónica

mientras las piedras blancas

señalaban la luna.

 

Un espaciotiempo

de algunos minutos

cincuenta y ocho años de ancho.

 

Y tras de mí

más allá de las aguas relucientes cual plomo

estaba la otra costa

y los poderosos.

 

Gentes con futuro

en vez de rostro.

  

 

  (de "Gondola Fúnebre")
 

 

 Original sueco: Sorgegondolen, Ed. Bonniers, Estocolmo, 1996

 

Poema tomado de la primera edición castellana:: LAR, Chile, 1999, versión  de Roberto Mascaró)

Textos extraídos de:http://www.zapatosrojos.com.ar/

 

 

 

 

 

 

 

Etiquetado en POESIA

Compartir este post

Repost 0

ALEJANDRO DREWES -KLEINER MANN, WAS NUN?

Publicado en

ALEJANDRO DREWES (Bs.As., 1963)

 

normal Turner-Joseph-Mallord-William-The-Battle-of-Fort-Roc

 (*)

  

KLEINER MANN, WAS NUN?

Hombrecito: ¿Y ahora qué?

 
    Del título de una obra de Heinrich Böll

 

 

Ya sabes ahora –pero es tarde-
que eres parte del largo sueño de Dios
y alzas y hundes las manos
asidas al último frágil madero:

 

Te espera un certero naufragio
bajo las olas de la realidad,
aunque intentarás ahora
-pero ya tarde, muy tarde-
matar al viejo ciego que grita
en la carne áspera, nocturna.
Y SIN EMBARGO....

 

Un árbol
ciego y mudo en la noche de marzo
deja caer
una joya palpitante
y calla
sagradas plumas muertas
sobre el límite tenso
entre la sombra y el día,
como plegarias para huir del vacío.

Dolor:
cuando la blanca jauría
de colmillos dorados
persigue a la luna en lo oscuro
y el destino, nuevo Bruto,
me observa desde el fondo
más profundo de tus ojos:
pues cada mañana tu imagen se va
y el alba nunca amanece contigo.
Nunca amanece.

 

((*) J. TURNER , THE BATTLE OF FORT ROCK VAL D AOESTE PIEDMONT)

 

 

 

 

 

Etiquetado en POESIA

Compartir este post

Repost 0

ALFONSO SOLA GONZÁLEZ -FABULA -

Publicado en

ALFONSO SOLA GONZALEZ (1917, Paraná, Entre Rios- 1975, Mendoza)

 

FABULA

 

¿Dónde queda la dicha?

preguntaban

los ángeles más jóvenes.

 

Nadie decía nada.

 

Posados en la luz

del rosal, preguntaban

los ángeles tenaces.

 

Los más viejos, callaban.

 

Iban y venían

de la nube a la rama

y siempre, ángeles tercos,

preguntaban.

 

Esta tarde el otoño

entró en la casa.

Cerró la puerta. Afuera

quedó sola esperanza.

Desde el alto balcón

los ángeles miraban

el ir y venir de las

 hojas martirizadas.

 

Los más pequeños, serios,

ya no preguntan nada.

 

  (De "La casa muerta"-1940-, publicado en "LA GENERACION POETICA DEL 40, Tomo II, Luis SOLER CAÑAS, 1981)

Etiquetado en POESIA

Compartir este post

Repost 0

PABLO ANADON - Niña del Unicornio de cristal -

Publicado en

PABLO ANADON (Villa Dolores, Córdoba, 1963)


NINA DE UNICORNIO DE CRISTAL

  (Al pie de una página

   de Tennessee Williams)

 

Lo que daría por soñar tu sueño,

niña del unicornio de cristal,

porque también a mí me acompañara

la luz, tu luz, imaginaría, sola

verdad que nos asiste en este mundo,

lo que daría por mirar tus ojos

a través de la astilla

translúcida, quebrada de la frente,

niña dueña del sueño,

más real que mi vida.

 

INTERIOR

 

No deja de llover desde hace días.

De este lado empañado

de los vidrios, la vida se aletarga.

La gota que al bajar

abre una estría transparente

por donde se vislumbra la mañana 

es igual a la muerte que deseo.


  (de "El trabajo de las horas", Ediciones de Copista, Córdoba, 2006)

Etiquetado en POESIA

Compartir este post

Repost 0

FERNANDO SANCHEZ ZINNY - Señales -

Publicado en

ADDENDA

 

SEÑALES

    (de "LIBRO DE EPITAFIOS")

 

Buscar la sombra

para que el extranjero

tarde en hallarnos.

 

Un campanario

hacia el fin del camino:

es el regreso.

 

Se han ido todos.

Los ojos que lo miran

son los de nadie.

 

Voces perdidas

y en ellas el camino

se hace de niebla.

 

Toda la luz

son los ojos del búho

todo el silencio.

 

La lluvia lava

el tiempo detenido

y no lo sabe.

 

  (De, "Libro de epitafios", Editorial de La Luna Que, Colección MicroOmegaS, Bs.As., 2010)



Etiquetado en POESIA

Compartir este post

Repost 0

JOHN KEATS - ODA A UNA URNA GRIEGA -

Publicado en

imagesCA7Q76UI

Tú, todavía virgen esposa de la calma,
Criatura nutrida de silencio y de tiempo,
Narradora del bosque que nos cuentas
Una florida historia más suave que estos versos.
En el foliado friso, ¿qué leyenda te ronda
De dioses o mortales, o de ambos quizá,
Que en el Tempe se ven o en los valles de Arcadia?
¿Qué deidades son esas, o qué hombres? ¿Qué doncellas rebeldes?
¿Qué rapto delirante? ¿Y esa loca carrera?
¿Quién lucha por huir?
¿Qué son esas zampoñas, qué esos tamboriles, ese salvaje frenesí?

Si oídas melodías son dulces, más lo son las no oídas;
Sonad por eso tiernas zampoñas,
No para los sentidos, sino más exquisitas,
Tocad para el espíritu canciones silenciosas.
Bello doncel, debajo de los árboles tu canto
Ya no puedes cesar, como no pueden ellos deshojarse.
Osado amante, nunca, nunca podrás besarla
Aunque casi la alcances, mas no te desesperes:
Marchitarse no puede aunque no calmes tu ansia,
¡Serás su amante siempre, y ella por siempre bella!

¡Dichosas, ah, dichosas ramas de hojas perennes
que no despedirán jamás la primavera!
Y tú, dichoso músico, que infatigable
Modulas incesantes tus cantos siempre nuevos.
¡Dichoso amor, aún más dichoso!
Por siempre ardiente y jamás saciado,
Anhelante por siempre y para siempre joven;
Cuán superior a la pasión del hombre
Que en pena deja el corazón hastiado,
La garganta y la frente abrasadas de ardores.

Éstos, ¿quiénes serán que al sacrificio acuden?
¿Hasta qué verde altar, misterioso oficiante,
llevas esa ternera que hacia los cielos muge,
los suaves flancos cubiertos de guirnaldas?
¿Qué pequeña ciudad a la vera del río o de la mar,
alzada en la montaña su calma ciudadela
vacía está de gentes esta sacra mañana?
Oh diminuto pueblo, por siempre silenciosas
Tus calles quedarán, y ni un alma que sepa
Por qué estás desolado, podrá nunca volver.

¡Ática imagen! ¡Bella acritud, marmórea estirpe
de hombres y de doncellas cinceladas,
con ramas de floresta y pisoteadas hierbas!
¡Tú, silenciosa forma, tu enigma nuestro pensar excede
como la Eternidad! ¡Oh fría pastoral!
Cuando a nuestra generación destruya el tiempo
Tú permanecerás, entre penas distintas
De las nuestras, amiga de los hombres, diciendo:

“La belleza es verdad y la verdad belleza”... Nada más
Se sabe en esta tierra, y no más hace falta.

 

 (Traducción: Julio Cortázar)

 

 

Who are these coming to the sacrifice?
To what green altar, O mysterious priest,
Lead'st thou that heifer lowing at the skies,
And all her silken flanks with garlands drest?
What little town by river or sea-shore,
Or mountain-built with peaceful citadel,
Is emptied of its folk, this pious morn?
And, little town, thy streets for evermore
Will silent be; and not a soul, to tell
Why thou art desolate, can e'er return.




O Attic shape! fair attitude! with brede
Of marble men and maidens overwrought,
With forest branches and the trodden weed;
Thou, silent form! dost tease us out of thought
As doth eternity: Cold Pastoral!
When old age shall this generation waste,
Thou shalt remain, in midst of other woe
Than ours, a friend to man, to whom thou say'st,
'Beauty is truth, truth beauty,—that is all
Ye know on earth, and all ye need to know.

 

John Keats (Inglaterra, 1795-Roma,1821) 

 

ODA A UNA URNA GRIEGA



 


 

 

 

Ode on a Grecian Urn

 

Thou still unravish'd bride of quietness,
Thou foster-child of Silence and slow Time,
Sylvan historian, who canst thus express
A flowery tale more sweetly than our rhyme:
What leaf-fringed legend haunts about thy shape
Of deities or mortals, or of both,
In Tempe or the dales of Arcady?
What men or gods are these? What maidens loth?
What mad pursuit? What struggle to escape?
What pipes and timbrels? What wild ecstasy?


Heard melodies are sweet, but those unheard
Are sweeter; therefore, ye soft pipes, play on;
Not to the sensual ear, but, more endear'd,
Pipe to the spirit ditties of no tone:
Fair youth, beneath the trees, thou canst not leave
Thy song, nor ever can those trees be bare;
Bold Lover, never, never canst thou kiss,
Though winning near the goal—yet, do not grieve;
She cannot fade, though thou hast not thy bliss,
For ever wilt thou love, and she be fair!


Ah, happy, happy boughs! that cannot shed
Your leaves, nor ever bid the Spring adieu;
And, happy melodist, unwearièd,
For ever piping songs for ever new;
More happy love! more happy, happy love!
For ever warm and still to be enjoy'd,
For ever panting, and for ever young;
All breathing human passion far above,
That leaves a heart high-sorrowful and cloy'd,
A burning forehead, and a parching tongue.

 

Etiquetado en POESIA

Compartir este post

Repost 0