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WILLY G. BOUILLON -Todo y todas las cosas -

Publicado en

 

Willy G. Bouillon (Argentina, 1930)

 

 

Todo y todas las cosas


Camino en una noche
Húmeda y salvaje hacia
Un día húmedo y salvaje.
Pero todo está bien
Si alguien canta
su canción
y si alguien come uvas
bajo la lluvia, y ríe.
Hablaremos de esto.
Y años después
Bastará con recordarlo.



El desierto


Te vi avanzar, desde el horizonte.
Eras un punto oscuro, apenas, porque
entre tú y yo estaba el desierto. Cuando
Vemos que alguien avanza hacia nosotros,
en el desierto, su figura se deforma a cada instante.
Se alarga, se desvanece y su cabeza parece
no estar donde debería estar.
Como era mediodía, no tenías sombra,
Y si la hubieras tenido habría sido sólo
La delgada hoja de un puñal en la arena,
de breves y cegadores relámpagos.
Pero podía imaginar tus cabellos negros,
Agitados por el viento ardoroso
Y tu brazalete, con la serpiente enroscada
en la rama del muérdago.
Quizás llegarías al atardecer, o más tarde,
tal vez en la madrugada, de modo que tuve
mucho tiempo para pensar. ¿Esta era la hora
más peligrosa que había vivido?
¿O fue ayer o hace cien años,
cuando desperté después de apagarse
el fuego, en medio de la mortandad,
y sentí la soledad y el silencio atravesándome
de lado a lado?
Podrías llegar en la madrugada, y así sería
preferible. Valoro ahora más los albores,
en los que ya nada humea y
las torres están rodeadas del silencio propio
de fantasmas que se alejan.
Sabría lo he sabido desde hace mucho- qué
te diría, después de mirarte, callado, un largo momento:
-Nada ha cambiado, te diría. Puedes beber
del cántaro, en el que hay agua de la última lluvia.
Cuéntame una historia.


 

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HORACIO ARMANI - De la certeza de Dios -

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HORACIO ARMANI (Bs.As.)

  

 

 

De la certeza de Dios

  

  

Había como un adormecimiento

de la luz que mojaba con dureza

el horizonte entero. La belleza

 en quietud dentro  del movimiento

de las hojas que abrían entre el viento

 su verde curvatura era la ilesa

cumbre del ala, un halo, una tristeza

 de estar desguarnecido en el sangriento

 crepúsculo sin voz. Vertiginosa

rosa en calma, la muerte era mentira

derrotada en la edad de toda cosa

móvil o inerte, denigrada o pura.

 

Vivir era saber que Dios respira

en cada espora de su arquitectura.

 

(De "En la sangre del día",Ed.Sudamericana,

Bs.As.,1988)

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JORGE E. RAMPONI - "PIEDRA INFINITA"

Publicado en

JORGE E. RAMPONI (Mendoza, 1907-1977)

 

ramponi

 

PIEDRA INFINITA (Primera parte)

 Porque compacta sombra,

o soledad,

perpetua soledad a plomo,

témpano de silencio,

rígido limbo y piedra,

tienen la misma réplica, oh cóncavo nefasto igual

            ecuación fría,

responden con un eco de amargo símbolo en la

            sangre.

 

Tembloroso, sonámbulo, tornasol, taciturno,

aguzo el corazón, palpo la piedra:

frío gesto unitario,

fruto cumplido en ámbito ya duro,

tiempo cerrado, autónomo, infinito.

Secreto mar prende en su acantilado –laurel de he-

            rrumbe- un alga cárdena.

La luz del mundo vela de tacto y ojos, ciñe de aureola

            su proeza,

oh graduada de quilate inmóvil

y cetro lívido de esfinge.

 

Déjame que afronte su oráculo,

que escuche su vertiginoso silencio,

que libe su fatídico polen, su planetario acíbar,

negra abaje de lápidas en redes de tinieblas.

 

En el viento frontal que inunda lampos de páramo

            y olvido,

la carne siente su bisel de hueso,

esta premura misma de la sangre

es sólo fuga que se alcanza pronto.

 

Ampárame a revebero, corazón, que arrostro el témpa-

            no infinito.

 

Los siglos le zumban en el núcleo a modo de un enjam-

            bre eterno.

No hay laberinto de más vértigo que el de su isla fría.

 

PIEDRA es piedra:

aleación de soledad, espacio y tiempo,

ya magnitud, inmemorial olvido.

 

El hombre quiere amar la piedra, su estruendo de piel

            áspera: lo rebate su sangre.

Pero algo suyo adora la perfección inerte.

 

Hay durezas, caparazones, formas tristes, con agua o

            grumo vivo adentro,

Ella, sin brizna de entraña, mármol lleno de mármol.

 

Acaso algo terrible habitó su corazón profundo;

de esperar, siglo a siglo, la valva cerró por intemperie.

Caída al fondo de ese abismo palpable en sus márgenes

            de espanto,

árida espalda yerta, féretro de lo estéril,

ecuador de lo triste,

no es ni desdén: ignora redonda en su materia sorda,

íntegra nada nunca.

  (De “LA PIEDRA INFINITA”. Jorge Enrique RAMPONI

Ediciones Botella al Mar, Bs.As.,1948)

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THOMAS ELIOT - MIERCOLES DE CENIZA -

Publicado en


 


Thomas S. Eliot (St.Louis, 1888-Londres, 1965)


                       


 


 


         Traducción de Ezequiel Zaidenwerg


 


 





 


 


 


MIÉRCOLES DE CENIZA   


 


                                           
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg 


 


 I


 


Porque no espero retornar jamás


Porque no espero
Porque no espero retornar
Deseoso del don de éste y de la visión de aquél
Ya no me esfuerzo más por esforzarme por cosas semejantes
(¿Por qué debiera desplegar las alas el águila ya vieja?)
¿Por qué debiera lamentarme yo
Por el poder perdido del reino acostumbrado?

Porque no espero conocer jamás
La endeble gloria de la hora positiva,
Porque pienso que no
Porque conozco que no he de conocer
El único real de los poderes transitorios
Porque no he de beber
Allí, donde los árboles florecen, y los manantiales fluyen, pues –de nuevo– no hay nada

Porque yo sé que el tiempo es siempre tiempo
Y que el espacio es siempre sólo espacio
Y que es actual lo actual sólo en un tiempo
Y sólo en un espacio
Me alegra que las cosas sean tal como son y
Renuncio al rostro bienaventurado
Y renuncio a la voz
Porque no he de esperar ya retornar jamás
Me alegro en consecuencia, al tener que construir algo
De qué alegrarme.

Y ruego a Dios se apiade de nosotros
Y le ruego que yo pueda olvidarme
De aquellas cosas que conmigo mismo discuto demasiado
Explico demasiado
Porque no espero retornar jamás
Deja que estas palabras respondan
Por lo que se ha hecho, para no volver a hacerse
Que el juicio no nos sea demasiado gravoso

Porque estas alas ya no son alas para volar
Sino sólo abanicos que baten en el aire
El aire que ahora es terriblemente angosto y seco
Más angosto y más seco que la voluntad
Enséñanos a preocuparnos y no preocuparnos
Enséñanos a quedarnos sentados quietos.

Ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte
Ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.


II

Señora, tres leopardos blancos estaban recostados bajo un árbol de enebro
A la fresca del día, tras haberse saciado hasta el hartazgo
De mis piernas mi corazón mi hígado y aquello que había sido el contenido
De la esfera ahuecada de mi cráneo. Y dijo Dios
¿Vivirán estos huesos? ¿Vivirán
Estos huesos? Y aquello que había sido el contenido
De los huesos (que ya se habían secado) dijo con un gorjeo:
Gracias a la bondad de esta Señora,
por su belleza, y porque
honra a la Virgen meditando
brillamos relucientes. Y yo, que estoy aquí disimulado,
ofrezco mis acciones al olvido, y mi amor
a la posteridad del desierto y al fruto de la calabaza.
Esto es lo que rescata
Mis entrañas, los nervios de mis ojos y las partes indigeribles
Que rechazan los leopardos. La señora se retira
Con un vestido blanco, a contemplar, con un vestido blanco.
Que la blancura de los huesos sirva de expiación para el olvido.
No hay vida en ellos. Como estoy olvidado
y he de estar olvidado, así me olvidaría
Al consagrarme, concentrado en un propósito. Y dijo Dios
Su profecía al viento, al viento solamente porque sólo
Sabe escuchar el viento. Y los huesos gorjeaban en un canto,
Acompañados por los saltamontes. Y decían:

Señora del silencio
Calmada y afligida
Desgarrada e intacta
Rosa de la memoria
Rosa de los olvidos
Agotada y nutricia
Preocupada y tranquila
La Rosa singular
Es ahora el Jardín
Donde el amor termina
Da fin a los tormentos
De amor insatisfecho
El tormento mayor
Del amor satisfecho
Final de lo infinito
Viaje a ninguna parte
La conclusión de aquello
Que es inconclusible
Discurso sin palabra y
Palabra sin discurso
Las gracias sean dadas a la Madre
Por el Jardín
Donde el amor termina.

Bajo un árbol de enebro, cantaban esparcidos los huesos relucientes
Estamos satisfechos de estar desperdigados, no hicimos nada bueno los unos por los otros
A la fresca del día, bajo un árbol, con la anuencia de la arena,
En olvido de sí mismos y de los otros, juntos
en el silencio del desierto. Esta es la tierra que
dividiréis por lotes. Y ni la división ni la unidad
importan. Es la tierra. Tenemos nuestra herencia.




III

Al doblar la segunda escalinata por primera vez
Me di vuelta y miré lo que había abajo,
La misma forma serpenteante sobre el pasamanos
Tras los vapores en el aire fétido,
En pugna contra el diablo de las escaleras,
Con su engañoso rostro de esperanza y desesperación.

Al doblar la segunda escalinata por segunda vez
Las dejé serpenteando y enrollándose ahí abajo;
Ya no había más rostros, la escalera estaba oscura,
Húmeda y escarpada, como la boca de algún viejo que babea sin remedio,
O las fauces dentadas de un tiburón ya viejo.

Al doblar la tercera escalinata por primera vez
Había una ventana panzona como el fruto de la higuera
Y detrás del espino florecido y de la escena pastoril
Una figura de anchas espaldas ataviada en verde y en azul
Hechizaba con una flauta antigua el mes de mayo.
Son dulces los cabellos que se agitan, los cabellos castaños que ondean sobre la boca,
Los cabellos violetas y castaños;
La distracción, la música de la flauta, las pausas y los pasos de la mente en la tercera escalinata,
Cada vez más se apagan; una fuerza mayor a la esperanza y a la desesperación
Sube por la tercera escalinata.

Señor, yo no soy digno
Señor, yo no soy digno

pero una palabra Tuya bastará.




IV

Quien caminaba entre el violeta y el violeta
Quien caminaba entre
Las varias gamas de variados verdes,
De azul y blanco, con el color de María,
Mientras hablaba de cosas triviales
Sin saber y sabiendo sobre el dolor eterno
Quien caminaba entre los otros mientras caminaban,
Quien hizo que las fuentes brotaran vigorosas e hizo frescas las aguas de los manantiales

Enfrió la piedra seca e hizo firme la arena
Con el azul de los delfinios, el azul del color de María,
Sovegna vos

He aquí los años que andan entre medio, haciendo a un lado
Los violines y las flautas, reinstaurando
a una que se mueve en el tiempo entre el sueño y el despertar, vestida

Con un manto de luz blanca, envuelto en la cabeza.
Los años nuevos van, reinstaurando
A través de una nube de lágrimas brillante, los años, reinstaurando
Con versos nuevos una rima antigua. Redime
El tiempo. Redime
La visión no leída en el sueño más alto
Mientras los unicornios enjoyados arrastran la carroza fúnebre dorada.

La hermana silenciosa con su velo azul y blanco
Entre los tejos, tras el dios del jardín,
La de la flauta sin aliento, agachó la cabeza e hizo un gesto, pero no dijo nada

Pero brotó la fuente y cantó el pájaro
Redime el tiempo, redime el sueño,
Muestra de la palabra nunca oída, nunca dicha,
Hasta que el viento arranque mil murmullos del tejo

Y después de este destierro.


V

Si se perdiera acaso la palabra perdida, si se gastara acaso la palabra gastada
Si se escuchara acaso y se dijera
La palabra no dicha ni escuchada;
Aún seguiría siendo la palabra no dicha, la Palabra no escuchada,
La Palabra sin palabra, la Palabra dentro
Del mundo y para el mundo;
Brilló la luz en las tinieblas y
Contra la palabra el mundo inquieto seguía dando vueltas
Alrededor de la Palabra silenciosa


Oh pueblo mío, ¿qué te he hecho?

¿Dónde habrá de encontrarse la palabra, dónde
resonará? Aquí no, porque aquí no hay silencio suficiente,
ni en el mar ni en las islas, ni
en el continente, tampoco en el desierto o en las praderas húmedas,
para quienes caminan en lo oscuro
durante el día y durante la noche
el lugar apropiado y el momento justo no son éste
no hay un lugar de gracia para aquellos que rehuyen el rostro
ni tiempo de alegrarse por aquellos que caminan entre el ruido pero niegan la voz

¿Ha de rezar la hermana del velo
por los que andan en lo oscuro, los que Te han elegido y enfrentado,
los que están desgarrados sobre el cuerno entre estación y estación, entre un tiempo y otro, entre
una hora y otra, una palabra y otra, entre un poder y el otro, los que esperan
en medio de lo oscuro? ¿Ha de rezar la hermana
por los niños que esperan en la puerta
que no se irán de allí, y que son incapaces de rezar?
Reza por los que eligen y por los que se oponen

Oh pueblo mío, qué te he hecho.

¿Ha de rezar la hermana entre los árboles de tejo esbeltos
por quienes la ofendieron y ahora tienen miedo
y no pueden rendirse y afirmar ante el mundo y negar entre las rocas
en el último desierto entre las últimas rocas
azules el desierto en el jardín el jardín en el desierto
de la sequía, y escupir de la manzana la semilla seca?

Oh pueblo mío.


VI

Porque no espero retornar jamás
Porque no espero
Porque no espero retornar
A debatirme entre la ganancia y la pérdida
En este breve tránsito donde se cruzan sueños
El crepúsculo por el que cruzan sueños entre el momento de nacer y el de morir
(Padre, bendíceme) aunque no quiero desear estas cosas,
Desde el gran ventanal hasta la costa de granito
Las velas blancas siguen volando rumbo al mar, volando al mar
Velas intactas

Y el corazón perdido se endurece y se alegra
Por la lila perdida y por las voces que el mar perdió
Y el espíritu débil se apura en rebelarse
Por el cetro de oro torcido y el aroma que el mar perdió
Se apura en recobrar el grito de la codorniz y el del chorlito que vuela en círculos
Y el ojo ciego crea las formas en las puertas de marfil
Y renueva el olor el gusto de salitre de la tierra arenosa.

Es el momento de tensión entre morir y el nacimiento
El lugar solitario donde tres sueños cruzan
Entre rocas azules
Pero cuando las voces arrancadas al tejo comiencen a perderse
Que se agite en respuesta el otro tejo

Bendita hermana, santa madre, espíritu del jardín y la fuente,
No permitas que el uno al otro nos burlemos mediante falsedades
Enséñanos a preocuparnos y a no preocuparnos
Enséñanos a quedarnos sentados quietos
Incluso entre estas rocas,
Con nuestra paz entre Su voluntad,
Hermana, madre
Y espíritu del río, espíritu del mar,
No permitas que me aparte

Y llegue a Ti mi clamor.


 


 


     


Traducción de Ezequiel Zaidenwerg


 


http://zaidenwerg.blogspot.com.ar/2009/04/miercoles-de-ceniza-ts-eliot.html


 


 

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JULIO CORTAZAR - HOMENAJE -

Publicado en

 

 200px-Cortázar[1]

(*)

Homenaje a Julio CORTAZAR del Centro de Estudios Poéticos "Alétheia",

Directora: Graciela Maturo

Co-director: Alejandro Drewes

 

Graciela Maturo

Julio Cortázar: de los juegos del arte al Gran Juego”.

 

                                               El artista es el anunciador de una época nueva.

 

Juegos, infinidad de modalidades del juego, inundan la creación de Julio Cortázar.   Palindromas, acrósticos, juegos visuales;  juegos  por inversión o sustitución de letras; juegos de alternancia de líneas en el discurso escrito; juegos  lingüísticos, fonéticos, semánticos, literarios. Juegos infantiles. Juegos de azar. Juegos de riesgo. Juegos  de personajes dobles, que bucean en la naturaleza humana. Juegos de máscaras, que ponen sobre el tapete el tema de la identidad. La literatura misma es vista como juego.  Julio Cortázar se inscribe en la doble  modalidad del  genio  intuitivo, que se nutre de su propia experiencia, y a la vez del artista cultivado en la frecuentación de las tradiciones filosóficas, espirituales  y literarias, no sólo de Occidente sino también del Oriente. Entre esos múltiples campos a los que presta atención es preciso considerar el de la ciencia.   En distintos lugares de su obra, medularmente autobiográfica, hace referencia a sus  inclinaciones juveniles, que parecían llevarlo hacia la música y la plástica, hasta que finalmente optó  por la escritura literaria: la poesía, el cuento y la novela se le presentaron  nítidamente como juego   exploratorio de su  tensión   existencial, y como vía de una indeclinable búsqueda de absoluto.

Defiende y aconseja una percepción ampliada  y un cambio de conciencia que permita al hombre la iniciación de una nueva etapa, sin descartar en ella, audazmente,  una  mutación biológica. A esa etapa  apuntaban  expresiones que han sido mal repetidas y aprovechadas como l’ archibras  -que designa un brazo suplementario-  o  tercer ojo , el ojo del cíclope  capaz de la videncia:  alusión al artista-vidente que protagonizó y proclamó.  Son los  dones de un hombre nuevo que no es el sujeto  socialista –aunque pueda incluirlo- sino un hombre en posesión de sus potencialidades, integrado en un Universo inteligente.  El sujeto de la Modernidad, que para Heidegger culmina en el marxismo, ha de ser sustituido – luego de su paso por el Laberinto de la Historia-  por el hombre a las puertas del Reino, que ha logrado la salvación. La propia palabra salvación pertenece a las escuelas espirituales, de lo contrario no tiene significación alguna.  

Cortázar visualiza a los hombres como cronopios y famas, y esto no es un divertimiento. El cronopio, que practica los juegos del tiempo y la eternidad, se rige por las hojas del alcaucil, un  mandala circular para llegar al centro, y no por el mero tiempo cronológico.  Tiene plena conciencia de la insularidad del artista, cronopio irremediable, aunque otorga sinificación especial a los grupos, los conjuntos, los egrégores. Su obra, que restaura fenomenológicamente la correlación hombre-mundo,  gira alrededor de la transformación personal, afirmando en forma implícita y explícita la esencialidad espiritual del hombre,  su potencial no desarrollado, las vías de conocimiento no-racionales, la significación de lo aparentemente trivial o mínimo, la irrupción de la eternidad en la dimensión cotidiana del tiempo.  El diversificado  interés de Cortázar por las ciencias, y a la vez por el mito, el pensamiento complejo,  las mancias y herencias de la Antigüedad,  lo separa de la filosofía llamada pos-moderna.  Entraría en la categoría de Transmodernidad que por nuestra parte hemos atribuido a los latinoamericanos. En él se despliega una  antropología,  una  teoría del conocimiento,  y la  apuesta a una etapa nueva en la historia de la humanidad. Sin alcanzar el nivel profético al modo de Marechal o Juan Larrea,  se halla situado en el mismo camino, el de la poesía videncial.

El autor de Rayuela desarrolla además,  en la novela y en sus notables ensayos,  un plano teórico destacable.  La teoría cortazariana   - que algunos nos atrevimos a tomar en la cátedra como teoría literaria sin más y no como una mera curiosidad en el estudio del escritor - no puede ser avalada desde la teoría del signo, ni prolongada en la semiótica o en  la noción de texto como caja cerrada y dispuesta al análisis.   Cortázar reclama  una nueva epistemología y  un nuevo estatuto de las ciencias del hombre.   

Los maestros que Julio recordaba del secundario eran Arturo Marasso,  instructor en mitos y orfismo, y Vicente Fatone, fundador de los estudios religiosos en la Argentina. Evidentemente, esto dejó una marca en el joven Cortázar cuya obra merodeó siempre la tradición poético-metafísica del humanismo.  Formó parte de aquella famosa generación del 40,  que trae grupalmente a la literatura argentina una posición humanista ya abonada por poetas como Lugones, Banchs,  Marechal, Borges y Molinari.  Eran discípulos de los metafísicos ingleses, de los románticos, de Rilke.  Daniel Devoto,  que también murió en Francia, editó los primeros libros de su amigo Julio Cortázar. Compartían esa orientación órfica que luego se diversificó en Cortázar sin traicionar su raíz originaria, aquella que le hizo repetir con su maestro Arturo Marasso: El mundo era tan solo una música viva...  

Cortázar se volcaría a nuevos lenguajes, pero distante de la   obstinada negación metafísica de Breton y sus discípulos, negación que alcanza algunas excepciones como la final aproximación  de  Breton a la gnosis (Entretiens). Pero Cortázar se halla más cerca de Keats que de Breton, como lo muestra el libro que lo acompañó de por vida y se publicó después de su muerte: Imagen de John Keats.  Contaba en profundidad la densidad espiritual de todo mito,  encubierta  por una imaginería de intención didáctica;  supo que el mito, enraizado en antiguos ritos iniciáticos, remite a la inmortalidad del alma, a la metamorfosis  o metánoia  que se produce en la interioridad del hombre,  a la transformación. Es  Dafne convertida en laurel bajo el rayo de Apolo, es el despedazamiento simbólico del dios entre los acólitos.  A través de figuras míticas, la  eternidad emerge en el tiempo,  y esta epifanía se halla presente en cuentos como  La isla a mediodía, El ídolo de las Cícladas, Las ménades, El otro cielo.   No es extraño que nuestro autor haya tomado contacto con escuelas místicas, esotéricas, ocultistas, que se haya interesado por Gurdjeff o explorado  el budismo zen.  Sus enemigos filosóficos son  la lógica aristotélica, el racionalismo y el positivismo que sostienen  la suficiencia del burgués, la conformidad de algunos artistas más famas que cronopios, y la cartilla de algunos presuntos revolucionarios.  

.  El sujeto-artista es omnipresente en la creación cortazariana. Me detendré  en algunos ejemplos, a fin de ofrecer en síntesis cierto panorama demostrativo de su poética lúdico-metafísica. En su extraordinario cuento o nouvelle El Perseguidor,  el sujeto creador encarna en la figura de un artista miserable, drogadicto y solo en un altillo de París, que sin embargo es dueño de los juegos del tiempo, el recambio de lo efímero por lo permanente. Otro personaje, ya directamente autobiográfico, es Lucas, uno de los tantos personajes en que el autor se retrata (Un tal Lucas).  Lucas-Cortázar es  el cronopio,  el que juega con el azar, navega contra la corriente y lucha contra la hidra.  Es Johnny, Oliveira, Traveler, el steward Marini, Lucas, Persio, el Citarista...también Morelli y Emanuel.

 “La isla a mediodía” pertenece al libro Todos los fuegos el fuego. Es uno de los cuentos de Cortázar que objetivan el desdoblamiento interior y la unificación de los contrarios, desplegada en distintos momentos de su obra. Con una textura nítidamente simbólica y hasta alegórica, remite a la especulación metafísica e incluso a la práctica poética del autor. La felicidad sólo proviene de la salida del tiempo, de la verticalidad con que Marini mira al sol desde una isla griega entrevista en sus viajes sobre el archipiélago; sólo en el momento de la caída del avión se produce la reunificación de dos mitades de su ser que  logra la plenitud, la esencialidad. Otros cuentos,  como “Alina Reyes”  desarrollan igual tema.  El mismo libro contiene otro cuento extraordinario que incluye el símbolo de los dobles: “El otro cielo”. Allí el “sudamericano” alude abiertamente a Lautréamont pero también a Cortázar, cuyos ejercicios supratemporales van desde el Pasaje Güemes, en Buenos Aires, a la Galérie Sainte Foy y el Passage  du Caire, de nombres alegóricos.  El recorredor de galerías se refugia finalmente en la Galérie Vivienne, en la poesía, camino místico-poético de encuentro con la Realidad profunda, esa realidad donde reside el sentido. Podría esto interpretarse como una opción heideggeriana, atendiendo a lo dicho por el  filósofo: El Ser se patentiza en el lenguaje, en referencia, ciertamente, al lenguaje poético y no a cualquier tipo de lenguaje.

Una obra poco  conocida de Cortázar es  Prosa del observatorio.  Se trata de un relato  - disparado como otros por una coincidencia significativa,  diría Jung – que aproxima las fotografías tomadas por el autor en un lugar de la India,  y la noticia periodística de una migración de anguilas alrededor del globo. El sultán Jai Singh,  dueño del palacio que Cortázar visita y fotografía,  ya se había interesado dos siglos atrás por la periodicidad de las mareas,  y trató de propiciar su estudio mediante marcas y señalamientos;  la noticia leída en los diarios venía a rubricar la periodicidad de acontecimientos que apuntan a un orden secreto de la naturaleza a la que llama Cortázar  la “red cifrada”, el “alfabeto sideral”  Este trasfondo permanentemente percibido fascina al poeta,  lo induce a un modo de Super-realismo que comporta un   deslizamiento hacia el Super-racionalismo. Es en razón de esta actitud que lo hemos considerado, desde 1963, como un lúcido representante de  la Razón Poética, proclamada porMaría Zambrano,  la pensadora española a la que visitó en su retiro de Suiza.

 

Para Cortázar el juego es acto de entrega y riesgo,  compromete la vida, es un ejercicio de la palabra en busca de lo absoluto.  Escribir es andar por la cornisa, recorrer un tablón entre dos ventanas; tentar el azar, provocar acaso a un desconocido  interlocutor,  el que dispone  los hilos de la trama. Es rozar  el misterio, alcanzar el Cielo de la rayuela que estamos obligados a recorrer.  Un "otro" aparece desafiado o cuestionado desde una dinámica que supone el movimiento hacia la unidad y su contrario: el doble compás de analogía y criticismo -empatía y extraposición, diría Bajtín- es característico de la actitud cortazariana. La unidad de que hablo se halla desde luego distante del universo laplaciano o de la metafísica clásica; es la unidad de un universo móvil, que parece caótico pero nos conmueve con el roce de un orden secreto y escondido: orden que pauta la migración exactamente repetida de las anguilas; orden que preside  la música, y la hace por ello más próxima al número de la realidad; un orden que el artista tiende a imitar sin que ello suponga egoísmo ni insensibilidad a los procesos históricos. Ese orden secreto prescribe los encuentros de Oliveira y la Maga , a despecho de la causalidad cotidiana. Son los intersticios, los instantes privilegiados de vivencia y comprensión,  incentivos para la reflexión  iluminadora.

 

Frecuentaba Cortázar la “zona” de Tarkovski, ese territorio de nadie, apenas divisado o experimentado en las epifanías.  Y se propuso, además de presentarla en narraciones ejemplares,  ahondarla a través de un trabajo teórico y crítico de rigor poco frecuente. .

 

Su obra entera   gira alrededor de la  figura del poeta-visionario que es su proyección más íntima, y que contiene la imagen del hombre total.  En ese sentido es generadora de un doble, contrapartida inexcusable de la conciencia escindida que, en momentos privilegiados,  alcanza la unificación plena en el sentido junguiano. El dialogismo de esos polos engendra la permanente movilidad de su discurso. Dobles son sus lenguajes, sus personajes, sus niveles de realidad y sus marcos de referencia filosófica; doble es también su ubicación histórica, desgarrada entre Europa y América, siendo Europa el lugar en que le tocó nacer y morir, y también el que eligió en la mitad de su vida, y América innegablemente su patria, a la que ofreció  su permanente compromiso y su más entrañable sentimiento. Acaso ese  rol de nexo entre dos polos sea una de las significaciones últimas de su obra..

 

Cortázar vivió en permanente acecho de la revelación, atento al sueño y al mito pero simultáneamente a los avances de las ciencias.  Su  objetivo era alcanzar la  conciencia cósmica,  el satori.   Es uno de esos pensadores de la aurora a los que María Zambrano llamó  futuros;  un  indagador del hiperespacio, ese territorio  metafísico  nombrado  metafóricamente como cielo.      Tal el sentido último de la aventura mítica, narrada en mil formas por la humanidad, que Cortázar supo comprender:   el cruce del umbral es la objetivación de un pasaje, el acceso al cielo de la rayuela. 

  

(*) Foto de Sara FACIO- 1967 -

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GRACIELA MATURO - Poemas de "Memoria del trasmundo"

Publicado en

GRACIELA MATURO (Bs.As.)

 De su libro Memoria del trasmundo, dedicado a Eduardo Antonio Azcuy (1926-1992)

 angel azul

 

I

 

Te llamo

te llamo en la niebla de la ciudad

entre las máquinas que giran

y papeles que vuelan en la blancas madrugadas.

Te llamo en el laberinto en la violencia

en el desierto de las voces mecánicas

en el páramo del simulacro cotidiano.

No conozco el idioma del paisaje celeste

ni la llave que alcance tu morada de aire.

Sólo puedo ofrecerte esta palabra

un alimento triste y el vino solitario

que arrastra recuerdos de  papeles bienamados

de calles que te pertenecen

de libros donde juntos morábamos.

Todo me dice mi orfandad

cuando llega la lluvia con sus pies diminutos

sobre mi corazón sin abrigo.

Te llamo y te llamaré con el latido

Último de mi cuerpo

cuando ella venga a mí

como una madre compasiva y pálida.

 

IV

 

Palabras

solamente palabras,

consumiéndose bellamente en la noche.

Cenizas de palabras que resplandecen

en la soledad del aire.

Palabras para morir

para esperar

palabras para ti, para el ángel

que a veces acaricia mis cabellos

(Otra palabra,

la no dicha, la apenas sollozada

en el silencio de vidrio del alba

la que quiere decirse y muere

sola

sin hallar un regazo , una mirada.)

 

  ( Publicados en  “Bosque de alondras” Antología poética 1958-2008.

Serie El Aleph, Universidad Católica Cecilio Acosta, 2009

Ediciones Astro Data,Venezuela)

 

(*) “ Ángel Azul , CHAGALL

 

 

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HECTOR MURENA - Azares nocturnos - Unico libro -

Publicado en

HECTOR MURENA (Bs.As. 1923-1975)

 

 

AZARES NOCTURNOS

 

¿ qué sería

la circunferencia

sin centro?

 

En este cuarto

lunar

acaso

hable

a solas.

Pero

no hablo

a solas.

 

La palabra

única

realidad

que poseo

y la realidad

real

arroyo púrpura

que corre

bajo la palabra.

 

 

UNICO LIBRO

 

Mientras

estés

en

tu cuerpo

ten trato

con

la luna

llena,

elixir

de sol.

 

En

la noche

aprende:

oh muerte,

tu muerte

seré

yo.

 

(De "El águila que desaparece", 1975, publicado en Antología de la

Poesía Argentina, Raúl G. Aguirre, Ed.Librerías Fausto,Bs.As.,1979)

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STELIOS FAITAKIS

Publicado en

 

STELIOS FAITAKIS (Artista plástico griego contemporáneo)

 

 

 

SteliosFaitakis04

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EUGENIO MONTEJO -Adiós al siglo XX- Dura menos un hombre...

Publicado en

Eugenio Montejo (Venezuela, 1938-2008)


 

 

Adiós al siglo XX



                                                                 a Álvaro Mutis


Cruzo la calle Marx, la calle Freud;
ando por una orilla de este siglo,
despacio, insomne, caviloso,
espía ad honorem de algún reino gótico,
recogiendo vocales caídas, pequeños guijarros
tatuados de rumor infinito.
La línea de Mondrian frente a mis ojos
va cortando la noche en sombras rectas
ahora que ya no cabe más soledad
en las paredes de vidrio.
Cruzo la calle Mao, la calle Stalin;
miro el instante donde muere un milenio
y otro despunta su terrestre dominio.
Mi siglo vertical y lleno de teorías...
Mi siglo con sus guerras, sus posguerras
y su tambor de Hitler allá lejos,
entre sangre y abismo.
Prosigo entre las piedras de los viejos suburbios
por un trago, por un poco de jazz,
contemplando los dioses que duermen disueltos
en el serrín de los bares,
mientras descifro sus nombres al paso
y sigo mi camino.




Dura menos un hombre que una vela...

 


 

 

( Publicado por Centro de Estudios Poéticos ALETHEIA , Alejandro Drewes))

(

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MARINA C. KOHON - Poemas-

Publicado en

Marina C. Kohon (Bahía Blanca, Argentina)

 

Odile redon

 (*)

 

Ser libre quizás sea
prolongarse
hasta ascender en el sueño
ser desnudez de la palabra
bajo la sisa del mundo
y dibujarse en los huecos
que los sonidos no tocan.

       ---------------------------------------------------

 

Hablo del hastío
que atraviesan las palabras
cuando agotan su peso
ese lugar
entre mi silencio
y el piso de tus ojos.

 

---------------------------------

acá estoy
sin brújula
esperando

 

la llaga encadenada
al árbol seco

 

esperando

 

que el ave se despoje
de su garganta muda
que una nota cruce
los vacíos
de la vida
y de la muerte

 

que en algún lugar del universo
me dejes unir
tu sombra con la mía.

 --------------------------------

 

quizá la intensidad sea
una combustión en la línea del horizonte
en los naranjas que se cruzan como espadas
o simplemente derramarse
hasta las últimas consecuencias
sobre un suelo sediento

 

 

            (De” La Ruta del Marfil”  Editorial Alción, 2012.)

   (*) Retrato de Violette Heymann .ODILE REDON

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