RICARDO MOLINARI - ODA A UNA LARGA TRISTEZA

Publicado en

RICARDO MOLINARI (Bs.As.1898-1996)

 

 

c07[1]

 

ODA A UNA LARGA TRISTEZA

 

Quisiera cantar una larga tristeza que no olvido, una dura

lengua. ¡Cuántas veces!

 

En mi país el otoño nace de una flor seca,

de algunos pájaros; a veces creo que de mi nuca abandonada

o del vaho penetrante de ciertos ríos de la llanura,

cansados del sol, de la gente que a sus orillas

goza una vida sin majestad.

 

Cuando se llega para vivir con unos sacos de carbón y se

   siente que la piel

se enseñorea de hastío,

de repugnante soledad; que el ser es una isla sin un clavel,

se desea el otoño, el viento que come las hojas

como a las almas; el viento

que inclina sin pesadez las embriagadas hierbas,

para envolverlas en el consuelo de la muerte.

 

No; no quisiera volver jamás a la tierra;

me duele toda la carne y donde ha habido un beso me arde

  el aire.

En el verano florido he visto un caballo azulado y un toro

  transparente

beber en el pecho de los ríos, inocentes, su sangre;

los árboles de las venas, llenos, perdidos en los laberintos

  tibios del cuerpo,

en la ansiosa carne oprimida. En el verano.

Mis días bajaban por la sombra de mi cara

y me cubrían el vientre, la piel pura, rumorosa,

envueltos en la claridad, más dulce.

Como un demente, ensordecido, inagotable,

quebraba la rosa el junco, el agitado seno deslumbrante.

Mis días bajaban por la sombra de mi cara

y me cubrían el vientre, la piel pura, rumorosa,

envueltos en la claridad, más dulce.

Como un demente, ensordecido, inagotable,

quebraba la rosa el junco, el agitado seno deslumbrante.

sin velos, en el vacío descansa indiferente un día sin pen-

  samiento,

sin hombre, con un anochecer que llega con una espada.

 

Un sucio resplandor me quema las flores del cielo,

las grandes llanuras majestuosas.

Quisiera cantar esta larga tristeza desterrada,

pero, ay , siento llegar el mar hasta mi boca.

Etiquetado en POESIA

Comentar este post