MÁXIMO SIMPSON - Mohamed, Isaac -

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MÁXIMO SIMPSON (Bs.As.)

 
 

 

 

 

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 (*)

 

MOHAMED, ISAAC

  

…vuestro holocausto, nuestra catástrofe…

                                                                Emile Habibi   

    

“¡Yo soy la víctima!”  ¡”No, yo soy

la única víctima!” “Ellos no replicaron:

"Una víctima no mata a otra”

                                                      Mahmoud Darwish

 

 

Mohamed, Isaac, yo soy quien los convoca,

soy también el perdido entre nieblas de la tierra,

soy el gaucho judío, y soy el musulmán,

el afrentado,

el que viene de orillas colmadas de paciencia,

desde antiguas y nuevas sepulturas,

desde Egipto y la Meca,

desde Jerusalén, desde Cracovia.

Vengo desde Sefard,

 vengo desde la Rábida y la Alhambra,

vengo desde Treblinka,

vengo de Moisés Ville,

vengo desde aquel niño que aún espera

en un portal de Flores Sud,

temblando,

aquí cerquita de la pampa.

 

Soy ninguno y soy todos,

y yo les pido ahora

que vengan a mi mesa a conversar,

y les digo que Abraham,

como un hermoso tío nos aguarda.

Vengan a conversar con él, conmigo,

con la lumbre y la muerte para aclarar las cosas.

Y hablemos en familia, sin tapujos:

ya hace mucho que un joven poeta palestino,

judío de Belén,

en la flor de su edad nos dijo a todos,

 

“Amaos los unos a los otros”,

 

y aún otro poeta de este tiempo

clamó tal vez en el desierto,

“Cúrame de la herida que te hice”. (*)

 

Mohamed, Isaac,

acabo de poner un mantel blanco

bordado con desdichas,

con hebras de este mundo,

y vengo desde el alma del creyente,

también desde el  insomnio del incrédulo,

desde el sótano y la flor tomados por asalto,

y les ofrezco ahora este mate cordial,

esa tisana para curar, si eso es posible,

el incurable mal

del hábitat de todos que es ajeno,                

                  y rescatar el tú de cada yo,

                  el yo de cada tú,

                  oh Mohamed, Isaac,

                  cuñados, primos míos,

                  muertes mías,

                  cadáveres amados,

                  nietos míos que sueñan con Alá,

                  que escuchan a Yaveh o al arco iris:

                  siéntense aquí, la mesa está tendida,                  

                  y por el este asoma tal vez una guitarra,

                  asoman unas manos de esplendor,

                  un doloroso canto de alegría,

                  y el mate está servido, coterráneos,

                  parientes de este breve montoncito de polvo

                  que anhela, que pregunta,

                 

                  oh paisanos del agua,

                  vecinos de la dicha inalcanzable,                 

                  del paisaje sediento de justicia.

                                                           Máximo Simpson

 

(*) La Guerra, óleo de José Gutiérrez Solana , 1920

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Amalia 12/10/2012 00:37

Gracias, Jacinta por tu comentario sobre el poema de Máximo. Un abrazo.Amalia

Jacinta Lanusse 12/04/2012 20:30

Máximo Simpson, poeta, herido por su tiempo, su voz clama en el desierto. Pide amor, perdón, respeto. Lo veo con los brazos extendidos, las manos abiertas, dispuesto a abrazarnos, como su "poeta de
Belén"... Gracias Amalia por brindarnos sus palabras, Jacinta