Martín ADAN - "ESCRITO A CIEGAS" -

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Martín ADAN (Rafael de la Fuente Benavides) (Lima. 1908-1985)

 

 

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  ESCRITO A CIEGAS (*)

 

Quieres tú saber de mi vida?

Yo sólo sé de mi paso,

De mi peso,

De mi tristeza y de mi zapato.

¿Por qué preguntas quién soy,

Adónde voy?… Porque sabes harto

Lo del Poeta, el duro

Y sensible volumen de ser mi humano,

Que es un cuerpo y vocación,

Sin embargo.

Si nací, lo recuerda el Año

Aquel de quien no me acuerdo,

Porque vivo, porque me mato.

Mi Ángel no el de la Guarda.

Mi Ángel es del Hartazgo y Retazo,

Que me lleva sin término,

Tropezando, siempre tropezando,

En esta sombra deslumbrante

Que es la Vida, y su engaño y su encanto.

Cuando lo sepas todo…

Cuando sepas no preguntar…

Cuando no sepas no saber nada

Sino roerte la uña de mortal,

Entonces te diré mi vida,

Que no es más que una palabra de más…

La toda tuya vida es como cada ola:

Saber matar,

Saber morir,

Y no saber retener su caudal,

Y no saber discurrir y volver a su principio,

Y no saber contenerse en su afán…

Si quieres saber de mi vida,

Vete a mirar al Mar.

¿Por qué me la pides, Literata?

¿Ignoras acaso que en el Mundo,

Todo de nadas acumuladas,

De desengrandar infinitudes,

No sino un trasgo

Eterno, sombra apenas de apetito de algo?

La cosa real, si la pretendes

No es aprehenderla sino imaginarla.

Lo real no se le coge: se le sigue,

Y para eso son el sueño y la palabra.

¡Cuídate de su atajo!

¡Cuídate de su distancia!

¡Cuídate de su despeñadero!

¡Cuídate de su cabaña!

¿Quién soy? Soy mi qué,

Inefable e innumerable

Figura y alma de la ira.

No, eso fue al fin… y era al principio,

Antes de donde el principio principia.

Soy un cuerpo de espíritu de furia

Asentada y de aceda ironía.

No, no soy el que busca

El poema, ni siquiera la vida…

Soy un animal acosado por su ser

Que es una verdad y una mentira.

¡Es tan simple mi ser, y tal ahogo,

Con punzada en nervio y carne!…

Yo buscaba otro ser,

Y ése ha sido mi buscarme.

Yo no quería ni quiero ya ser yo,

Sino otro que se salvara o que se salve,

No el del Instinto, que se pierde,

Ni el del Entendimiento, que se retrae.

Mi día es otro día,

Algún no sé dónde estarme,

A dónde no sé ir en mi selva

Entre mis reptiles y mis árboles,

Libros y cementos

Y estrellas de neón,

Y mujeres que se me juntan como la pared y como nadie… o como madre,

Y el recién nacido que sobre mí llora,

Y por la calle

Todas las ruedas

Reales y originales.

Así es mi día cabal,

Hasta la última tarde.

Y escribí libros para persuadirme

A que yo era alguien,

Uno según mi gana

O según mi nadie.

El Otro, el Prójimo, es un fantasma.

¿Existe el aire,

Donde te asfixias y recreas

Respirando, tu cuerpo inane?

¡No, nada es sino la sorpresa

Eterna de tu mismo reencontrarte

Siempre tú los mismos entre los mismos muros

De las distancias y las calles!

¡Y de los cielos estos techos

Que nunca me ultiman porque nunca caen!

(…)

¿Sabes de los puertos encallados

Del furor y del desembarcar,

Y del cetáceo con mojadísimo uniforme

Que no nada y cae ya?

¿Sabes de la ciudad tanta,

Que me parece ciudad,

Sino un cadáver disgregado,

Innumerable e infinitesimal?

Tú no sabes nada;

Tú no sabes sino preguntar.

Tú no sabes sino sabiduría.

Pero sabiduría no es estar

Sin noción de nada, sino proseguir o seguir

A pie hacia el ya.

 

  ESCRITO A CIEGAS,1961                   

 

 (*) Poema escrito luego de la solicitud que le hiciera Celia Peschero- argentina-quien le había pedido datos sobre su propia vida para realizar un trabajo sobre el poeta.

           

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