Leopoldo Teuco Castilla- El desierto - Suplantaciones -

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LEOPOLDO TEUCO CASTILLA (Salta, Argentina)

EL DESIERTO

A Arturo y Clara Botella

En el desierto
uno es la sombra
la hendidura
por donde pasa la muerte
o el día siguiente

uno vive su tumba
a oscuras
dentro de su carne,
oyendo cómo el viento se lleva el día
y el polvoriento mar,
que golpea sin aire
contra el aire
su mariposa negra.

Aquí
las constelaciones cargan
al escorpión
y el hombre se envenena
si pronuncia, a solas, su propio nombre en la noche.

Sólo cuando el médano rojo
espanta a la luna,
después que el espacio se ha devorado,
recién entonces
lo que queda de uno
cicatriza.



SUPLANTACIONES


El firmamento para esa mujer es el oro,

el oro para ese niño

un fueguito en el baldío,

el baldío para una anciana

su juventud en esa fotografía.



Las cosas están soldadas por la desesperación.

Entre ellas, el hombre que las junta,

mientras nada, sonámbulo, en el cardumen de sus antepasados,

y va, tenue de pensamiento,

a ese otro pensamiento

que es la muerte.



Entonces, le unen las manos

para que se toque y se recuerde.

Pero él ya no está,

ni puede reunir sus islas.

La anciana, la mujer, el niño

lo miran irse de la fotografía

hacia el firmamento baldío.


Alguien dice: “son cosas del destino”.



Y lejos, el destino gira,

fuera de sí,

sin porvenir,

como un loco atado

al árbol del fondo de la casa.

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