Héctor Viel Temperley - El polvorín-Hay unos sauces quietos-Mi caballo es oscuro

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HECTOR VIEL TEMPERLEY

 (Bs.As.,1933-Bs-As.,1987)  

 

EL POLVORIN 

Debe saltar mi cuerpo hacia los cielos

y estallar hasta ser, multiplicado,

cada gota, cada hoja, cada arena;

mi piel por todo el cielo y todo el campo.

Después de absorber aire absorbo tierra

con el pecho invertido y enterrado.

Y ahora en el mar, con mi cintura en medio

de un metro azul de ángel casi ahogado

como un niño de su alto, aspiro el agua.

Y unidos aire y tierra y agua, estallo.

 

    (De “Poemas con caballos”, 1956)

 

HAY UNOS SAUCES QUIETOS

Hay unos sauces  quietos
como yo,
desde hace horas.

Pero las hojas de un olmo
-como por un hilo
unidas al olmo
y, sin embargo,
toda la luz del olmo-
se conmueven y brillan
en cuanto sopla el aire.

Sin tocar con sus hojas
ni molestar a nadie,
un único olmo se estremece y baila
por el hombre y los sauces,
quietos desde hace horas.

    (De “ Humanae Vitae Mia”, 1969)

MI CABALLO ES OSCURO

Voy, ángel de mi tiempo, a más de ciento treinta,
camino a un monasterio o a un lugar en la tierra.
para ir hacia la muerte, derecho y detonante,
mi caballo es oscuro como buque de guerra.

Su gris es más hermoso cuando viene tormenta.
De vuelta de nadar, más oscuro que el cielo
lo he visto entre los pastos, con resplandor de espada,
lavado por la luz o por mil marineros.

Si muriera esta tarde en la mitad del campo,
si hubiera que venderlo, me dolería el alma.
Yo, en cambio, si muriera, recibiría todo
lo mejor de esta tierra, oraciones y lágrimas.

Como hombre de mi tiempo yo le canto a esta máquina.
De vuelta de nadar, ya encima la tormenta,
la he visto en lo más alto de mis días felices.
Tiene ese gris oscuro de los buques de guerra.

  

    (De “El nadador”, 1964)

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