Graciela MATURO habla sobre el poeta JUAN LARREA

Publicado en

Continúa

 

7- La misión del poeta en la crisis terminal de la Historia.

Para finalizar,  puede decirse que la Poesía es el núcleo central del pensamiento de Larrea, pero también que ese núcleo es inseparable de la vida del Espíritu, y que esa vida para Larrea no es abstracta sino permanentemente encarnada en la historia de los hombres. La Poesía-Espíritu , en el tiempo actual, se habría encarnado en América (Andrés Bello lo había pedido y anunciado en sus Odas)  como concreción de una etapa totalmente nueva, consistente en la llegada  final de los hombres a su origen y destino de trascendencia.  En este pensamiento augural confluyen la palabra poética, la Historia y la Religión, sin distinción de fronteras.

 Larrea es el anunciador de un tiempo absolutamente nuevo para la humanidad, y ese tiempo tiene su centro en América, justificándose así plenamente su denominación de Nuevo Mundo. No está solo en esta profecía, lo acompañan grandes poetas como Darío, Lugones, Huidobro, Marechal, Lezama Lima a los que cabe agregar a los grandes novelistas que he mencionado, y también algunos ensayistas, entendiendo que la poesía  no es cuestión de género poemático. 

A cada paso Larrea reafirmaba su fe en el ya iniciado  advenimiento de la Era del Espíritu, que anunciara Joaquín de Fiore.  Y a la  vez su fe inquebrantable  en el lenguaje poético como revelación de esa nueva etapa. 

En la anunciación, concreción y comprensión de esta última  instancia del destino humano adquiere una significación misional el poeta, que vuelve a ser el profeta  de la tradición bíblica.  Al referirse a su compatriota y amigo  León Felipe, en el artículo recogido por la compilación Torres de Dios, poetas (1982) Larrea dice algunas palabras que pueden ser aplicadas a él mismo. No es en la filosofía ni en las obras literarias modernas donde ha de hallarse la fuente de la poesía augural de León Felipe, sino en los profetas bíblicos: Elías, Jeremías, Isaías, Job,...León Felipe no representa al Antiguo ni al Nuevo Testamento, sino al Testamento del Espíritu transmitido por España al Nuevo Mundo. Hoy- sigue Larrea -  se está viviendo ese tiempo predestinado para establecer la comunicación definitiva del Creador y las  criaturas en el espacio del Ser Absoluto. Es la hora de revelar ante una humanidad materialmente mecánica y corpuscularizada al infinito,  peculiar del homo  faber y sin Esencia común, el otro Orden hoy marginado y soberanamente superior de Realidad, que en su entendimiento sapiencial  incluya a todos cuantos hablan.”

El poeta español  no renegó de Occidente, el país de la tarde;  es más, consideró a España- cruza de Oriente y Occidente- como el pueblo  destinado a ejercer una importante conexión de índole óntica y suprahistórica:   traspasar al Nuevo Mundo nada menos que el Espíritu,  -representado por  el idioma español y por  la  simbólica religiosa,  en particular por la figura de María como representación del Espíritu.  El Surrealismo, a su turno, como movimiento visionario,  era valorizado como nexo entre mundos, pero lo era especialmente, como hemos dicho, en su fase de Surrealismo español, del cual él mismo  se sentía integrante.   

Se hace  evidente en su pensamiento la importancia misional del poeta para una etapa  espiritual, y salvífica que ya daba por comenzada, aunque los  signos de renovación no fuesen  todavía plenamente reconocibles  en medio de la dispersión de la cultura.

Ellos, los poetas,  seguirían siendo los heraldos de la Luz.  

 

Etiquetado en POESIA

Comentar este post