Graciela MATURO habla sobre el poeta JUAN LARREA

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Conferencia dictada por la Dra. Graciela Maturo en Códoba, Argentina, el 30 de marzo de 2012:

 

1 PARTE

 

El destino de América en la mirada profética de Juan Larrea.

Conferencia de Graciela Maturo en el Centro Cultural de España.

 Córdoba, 30 de marzo de 2012.

Agradezco la invitación de Eugenia Cabral quien,  con el auspicio del Centro Cultural de España y de la Universidad Nacional de Córdoba,  ha organizado este justo e impostergable Homenaje a Juan Larrea; según creo,   el primero que se le hace en el país.  Por tal razón, y por el respeto que siempre he guardado por el  poeta español  que vivió y murió en esta ciudad,  no podía excusarme de venir a traerles modestamente  mi palabra, en  la que intentaré volcar mi conocimiento personal del amigo,  y las motivaciones que me hacen impulsar el homenaje.  Luego  de evocar mi encuentro personal con el poeta,  intentaré desplegar algunos aspectos de su vida,  su  trayectoria poética,  su  labor hermenéutica y profética – poco comprendida en ciertos momentos y aún hoy en los ámbitos universitarios -  antes de centrarme en su visión de  América y su decisiva valoración de la misión del poeta.

1.- Mi encuentro personal con el poeta Larrea. . Ante todo diré que descubrí la existencia de Juan Larrea a través de su obra Rendición de Espíritu, en el Instituto de Lenguas  y Literaturas Modernas de la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, donde trabajé  a partir de 1958, como  Ayudante Diplomada de Investigación.   Leí esos dos volúmenes  - que me esperaban intonsos -  con deslumbramiento y pasión,  descubriendo a la par a un poeta-vidente  de excepcionales condiciones, y a un hermeneuta que aplicaba a la Historia misma su capacidad revelatoria.  Debo decir que ambos  mensajes  - el sentido de la poesía y  el destino de América-  entrelazados por   una mirada profética,  me marcaron para siempre, tiñendo todo mi quehacer,  ya iniciado entonces  como poeta, americanista y estudiosa de las letras. Pido perdón por esta referencia personal pero es imposible obviarla si quiero explicarles  mi inmediata visita a  Larrea,  a la que siguieron otras hasta el año de su muerte, a la par que mi correspondencia con él acerca de temas que otros consideran delirantes,  y en fin, mi pretensión de continuar de algún modo al  Instituto del Nuevo Mundo a través del Centro de Estudios Latinoamericanos que fundé en Buenos Aires en  1970.  En la actualidad, el Centro de Estudios Poéticos “Alétheia”, y el  Aula “María Zambrano” en la Universidad de La Plata, prolongan  esa fe en la poesía y en la figura misional  del poeta. Hasta aquí la ineludible referencia a mi condición amical y discipular con relación al maestro, lo cual no significa negar  algunos matices que me diferencian de él.  

2.- Noticia sucinta sobre vida y obra de Juan Larrea.  

Será preciso recordar algunos datos de la biografía del poeta. Juan Larrea nació en Bilbao el 13 de marzo de 1895, en un hogar de perfil católico y conservador.  Su madre era navarra, y según Larrea los navarros eran los más católicos de España. El padre era librepensador, y  un  típico conservador, rentista, cuya herencia le venía de  un  abuelo que había hecho fortuna en América.  Dos hermanas de Juan se hicieron monjas, y otro hermano jesuita;  la madre quiso inclinar a su hijo Juan  al sacerdocio, y él estaba “du côté de sa mère” según lo dice  en carta a Robert Gurney.

Hay un episodio de su infancia  sobre el cual el propio Larrea llama la atención en esas cartas.   Entre los 4 y los 7 años fue enviado por sus padres a Madrid a casa de  su tía Micaela, hermana de su padre. Este hecho  tuvo gran importancia en la formación afectiva del niño, que guardó un vínculo muy fuerte  con  Micaela Larrea; ella  vino a encarnar a la Amada, sublimando la idea de la Poesía y convirtiéndose en símbolo de su  vida espiritual.

Finalizados los  estudios de bachillerato,  Larrea cursó la carrera de Letras en la Universidad de Deusto – donde conoció a su amigo Gerardo Diego-  y luego perfeccionó sus estudios en Salamanca. En Madrid hizo la especialidad de  bibliotecario y archivero, que le permitió ingresar en 1921 en el Archivo Nacional, donde fue jefe de la sección de Órdenes Militares.   Debajo de estas funciones  tan alejadas de la poesía latía sin embargo  la inquietud del creador, que lo llevó a pedir la “excedencia” en el cargo para establecerse en Paris. El encuentro con César Vallejo fue decisivo en la publicación de una pequeña revista titulada Favorables Paris Poema. (1921)

En 1926, ya casado con mujer francesa,  viajó  al Perú  iniciando una relación con América que tendría más tarde consecuencias  de peso en su vida y obra.  Este viaje, de corta duración, lo puso en contacto con la cultura del Cuzco, donde reunió una valiosa colección  de antigüedades incaicas que luego fueron exhibidas en Francia y en España, donde ahora se encuentran.  Anotemos que entre el 26 y el 32 se extiende lo fundamental de la obra poética de Larrrea, luego abandonada. 

En 1936 se instala en París, exiliado como otros intelectuales durante la Guerra Civil.  Su exilio continúa a la caída de la República,  en 1939 : viaja a  México, donde fundó, con José Bergamín y Josep Carner, la “Junta de Cultura Española” y dirigió la revista España Peregrina.  Desaparecida esta publicación, promovió  con otros escritores la creación de la  célebre revista Cuadernos Americanos y poermaneció hasta 1949.  Estos diez años de su estadía mexicana   fueron especialmente fecundos en la trayectoria de Larrea, y le dieron oportunidad de alternar con valiosos escritores e influir en ellos, como consignaré después.  A esta etapa pertenecen importantes trabajos como Rendición de Espíritu (1943)  y El surrealismo entre Viejo y Nuevo Mundo (1944).  En Nueva York publica en inglés su estudio sobre el Guernica de Picasso (1947).

En 1949 se trasladó por varios años a los Estados Unidos  con el apoyo de la Beca Guggenheim, y luego de la Fundación Bollingen,  para continuar sus investigaciones. Publica en Lima, en 1952, La Religión del lenguaje español.

 En 1956  - año de nuevas publicaciones: La espada de la Paloma y Razón de ser, ambas en  México ,  vino a la Argentina, invitado por Víctor Massuh a la Universidad Nacional de Córdoba, donde fundaría el “Instituto del Nuevo Mundo” y su  principal organismo, el “Aula Vallejo”, con la revista de igual nombre.  Entre las publicaciones de ese tiempo destaco César Vallejo o Hispanoamérica en la cruz de su Razón (1958), Corona Incaica (1960),  Pintura actual , en colaboración con Herbert Read (1964),   Teleología de la Cultura (1965) , y   Del Surrealismo a Machupichu  (1967).  Estos dos últimos títulos no fueron publicados en Córdoba sino en México.

Los años de Larrea en Córdoba,  y esto debe decirse, no fueron siempre tranquilos.  Vivía en el Barrio Jardín Esìnosa, donde lo he visitado hasta el mismo año de su muerte, y luego del accidente aéreo sufrido por su hija y  el esposo, en 1961, debió hacerse cargo de su nieto Vicente al que crió, y el cual según he sabido acaba de morir hace pocas semanas.   Pero me refiero a otro tema,  las agresiones y desvaloraciones sufridas a manos de ciertos grupos. Después de 1964, año de la visita de Herbert Read y de cierto apogeo del Instituto, empezó el ataque desconsiderado de colegas  que no entendían ni aprobaban la actividad universitaria de Larrea.  Impugnaban su permanencia en la Universidad de Córdoba. El poeta, con quien he conversado largamente sobre estos temas, me dio nombres y apellidos que por prudencia no repetiré,  pero sin duda muchos de Ustedes los conocen. Fue en respuesta a esas agresiones que Larrea escribió Teleología de la cultura, un breve opúsculo que puso en mis manos  en el año 65:  tal escrito comienza  con el tono de una  defensa personal,   y va desplegando una visión completa de su labor.

Juan Larrea falleció en Córdoba el   9  de julio de 1980. En l982 se editó en España, `por la Editora Nacional,  una compilación de 6 ensayos que habían sido publicados antes en forma de opúsculos o libros, con título brindado por el autor, que es un verso de Rubén Darío: Torres de Dios, poetas.  Sus obras – integradas por buena cantidad de artículos y ensayos en revistas - siguen sin ser reeditadas  y, mucho menos, estudiadas y comprendidas en nuestras universidades.  En mi entender, la Universidad de Córdoba tiene el débito  de constituirse en editora de sus Obras Completas.

 

  Continúa

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felipe daniel obarrio 08/22/2012 06:17

grac ias Graciela por recordar a Larrea...gracias por insisitir en lo trascendente en estos días gramscianos...ok Graciela, siempre me acuerdo de vos...desde los días de Megafón..y de las jornadas
sobre DaRÍO..
TE MANDO TODO MI CARIÑO
FELIPE