AZORIN - EL SOLITARIO - (Textos inolvidables)

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AZORIN (José Martínez Ruiz, Alicante, 1874- Madrid, 1967)

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EL SOLITARIO

 

 

Y vais a ver un contraste terrible. Esta mujer extraordinaria servía a un amo que era su polo opuesto. Vivía enfrente de casa; era un señor silencioso y limpio; se acompañaba siempre de dos grandes perros; le gustaba plantar muchos árboles…Todos los días, a una hora fija, se sentaba en el jardín del casino, un poco triste, un poco cansado; luego tocaba un pequeño silbo. Y entonces ocurría una cosa insólita: del boscaje del jardín acudían piando alegremente todos los pájaros: él les iba echando las migajas que sacaba de sus bolsillos. Los conocía a todos: los pájaros, los dos lebreles silenciosos y los árboles eran sus únicos amigos. Los conocía a todos: los nombraba por sus nombres particulares, mientras ellos triscaban sobre la fina arena; reprendía a éste cariñosamente porque no había venido el día anterior, saludaba al otro que acudía por vez primera. Y cuando ya habían comido todos, se levantaba y se alejaba lentamente, seguido de sus dos perros enormes, silenciosos.

Había hecho mucho bien al pueblo; pero las multitudes son inconstantes y crueles. Y este hombre, un día, hastiado, amargado por las ingratitudes, se marchó al campo. Ya no volvió jamás a pisar el pueblo, ni a entrar en comunión con los hombres; llevaba una vida de solitario entre las florestas que él había hecho arraigar y crecer. Y como si este apartamientote pareciese tenue, hizo construir una pequeña casa en la cima de una montaña, y allí esperó sus últimos instantes.

            Y vosotros diréis: “Este hombre abominaba de la vida en todas sus fuerzas”. No, no; este hombre no había perdido la esperanza. Todos los días le llevaban del pueblo, unos periódicos; yo lo recuerdo. Y estas hojas diarias eran como una lucecita, como un débil lazo de amor que aún los hombres que más abominan de los hombres conservan, y a los cuales les deben el perdurar sobre la tierra”

 

(De “Las confesiones de un pequeño filósofo", publicado en “Visión de España”, 

Colección Austral, Bs.As., 1952

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