Atilio CASTELPOGGI - Buenos Aires mi Amante

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Atilio Jorge CASTELPOGGI (Bs.As.1919-2001)

 

 

             De "BUENOS AIRES MI AMANTE", 1983

1-

 

BUENOS AIRES comienza siempre

      en el destino de un sueño

o a la altura de un recuerdo más o menos

      intenso.

A veces es como un gran pensamiento

que se interna adentro de uno mismo

y se transforma de repente en la velocidad

     de una mirada

llena de fervor por las cosas más mínimas:

un nombre, unas calles,

el nivel de alguna duda que destrozamos

de improviso en un beso,

o alguna mujer por la cual corremos sin saber

      el porqué

ni hasta dónde llegamos.

Otras veces es un inmenso mapa de encuentros

más o menos hermosos

o una piel dibujada en los croquis de una guía

      de turismo,

o un trozo enorme del corazón,

del tuyo, del mío,

        del corazón de todos.

 

 

2-

 

PORQUE YO CONOZCO a las calles

      de mi ciudad

a superficie de todas mis sonrisas y mis llantos,

el barrio,

la porción de mi antiguo baldío

-ahora tan sólo fijado en un rincón

   de la memoria-

o los pedazos pintados por el asfalto

o por ese algo que nos pasa de pronto,

o esas zonas que nos miran desde las vidrieras

      lujosas

abiertas a toda tentación como si fueran

      los labios de una hembra

      que lleva todos los deseos de la tierra.

 

Yo conozco el centro lamido de perfumes

      y de gentes,

gentes con caras distintas

llenas de apuro en los teléfonos públicos,

o en las colas de compras,

o en los puestos de diarios y revistas cualquiera

Conozco esas otras donde se trafica el hambre

      del amor

y la  sed de algún abrazo,

y barrios elegantes y horizontales

      más modernos;

o aquellos maniatados de pobreza

de los que muerden la impotencia de mirarse

      las manos

y nada más.

O esos, de pizzerías y cines surtidos

en que todo es igual

como un tango de Discépolo.

Cambalaches para llorar a gritos

y jugos de frutas y copetín al paso,

y ese hasta luego siempre subiéndose al destino

volteando los días huidos de nosotros mismos,

y la pereza cotidiana que arremolina el tiempo

 

     

Etiquetado en POESIA

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Fernanda Ledesma 08/25/2011 03:36


Imposible no recordar al poeta y al hombre, a ese cuidador de palabras que nos dejó versos inolvidables